¿Josep-Lluís Carod-Rovira ha perdido las elecciones? ¿Quién o quienes y por qué lo dicen? El discurso oficial de algunos dirigentes de ERC, con puestas en escenas consecuentes, apunta a un fracaso electoral de los republicanos achacable a su cabeza más visible, pero: ¿realmente él ha perdido las elecciones?
Hay gente que considera que el pueblo valenciano no es nacionalista y se lo cree a pies juntillas. También hay gente que está convencida de que los valencianos y las valencianas vamos todo el día con la indumentaria de fallera mayor, banda incluida, haciendo “mascletás”, quemando fallas, viviendo en barracas junto a la Albufera y que sólo comemos paella, eso sí en sus múltiples variedades. Y esto no crean que sólo pasa con el pueblo valenciano sino que es extensible al resto de pueblos, culturas, comunidades, países del mundo, por ejemplo: dicen del pueblo gallego que es indeciso; del catalán que es cicatero; del vasco que es bruto; del francés que es empalagoso; del italiano que es sensual; y más, que de tópicos vamos sobrados en todas partes, gracias.
Aun cuando, de entre los candidatos demócratas, mis simpatías en estas primarias han ida a parar a los candidatos más progresistas (John Edwards y Dennis Kucinich), es de cajón que ahora mismo los dos únicos candidatos con posibilidades reales de ganarlas son Hillary Clinton y Barack Obama. Programáticamente, ambos difieren bien poco. Se sitúan en el centro del complicado espectro ideológico del Partido Demócrata. Pero hay que reconocer una cosa: Barack Obama es, sencillamente, un líder extraordinario. Uno de esos políticos que, con la fuerza de la palabra, sabe conectar con las emociones de las personas de aquella Norte-América abierta y progresista que no cree que los pobres merezcan ser pobres, que se siento orgullosa de aquello que de progresista hay en la historia de su país, que no ve la guerra como solución a todos los males (cabe recordar que Obama es uno de los pocos candidatos demócratas que se opuso desde el principio a la guerra de Iraq). Incluso a mí, que soy escéptico respecto de la voluntad real de cambio de Obama en lo que respecta al modelo social norteamericano, me resulta difícil no emocionarme con sus palabras. Unas palabras que remiten a una Norte-América que, oculta, sigue existiendo.
Pasada una semana aproximada de la celebración de las elecciones, parece ya un tiempo prudencial para llevar a cabo un análisis sosegado de ellas, y sacar unas conclusiones, que nunca dejaran de ser provisionales. Si expertos sociólogos y politólogos discrepan a la hora de enjuiciarlas y no se ponen de acuerdo, no voy a ser yo el que deje zanjado el tema. Mi única pretensión es la de valorarlas desde la perspectiva de un ciudadano de a pié.
Psicópatas Perdóname, no acabo de comprender tu artículo, supongo que estás utilizando a veces la ironía.
Pero "psicópatas" es un término que difícilmente...
El nombre no hace la cosa Caballero agradezco su intervención, pero no estoy confundido. La expresión, más bien la idea es de Gregory Bateson en su libro, un clásico de las...
República Pues siendo militante de base del PSOE no soy republicano.
Es evidente que a estas alturas ni yo, ni nadie supongo, cree en la monarquía tipo...