Hace unos días, con motivo de la
concesión de la prisión atenuada al terrorista DE JUANA
CHAOS, la Presidenta de la Comunidad de Madrid hizo unas afirmaciones
lapidarias en las que venía a decir que no imaginaba día
más triste para la Democracia que este en el que DE JUANA era
trasladado de la cárcel al hospital para terminar en su casa
bajo dicha de forma de prisión (atenuada).
Hacía
frío. El gran edificio gris tenía una pancarta bien grande en la que
podía leerse "Reunión de Irreductibles ante el Terrorismo Anónimos".
Dentro hacía algo más de calor. En torno a doscientas personas estaban
sentadas en sillas plegables, atendiendo a la tarima que había enfrente
suya con gran interés. Por ella pasaban personas que decían no rendirse
ante el terrorismo islamista ni al etarra, a la par que defendían que
Bush Jr y Ariel Sharon han hecho lo que hay que hacer para no rendirse ante el terrorismo islámico.
A continuación expondremos una
serie de sucesos acaecidos en los últimos años que
ayudarán a comprender el contexto en el que se circunscribe la
concesión de la prisión atenuada al terrorista DE JUANA
CHAOS. Recordemos que actualmente está condenado por un DELITO
DE AMENAZAS NO TERRORISTAS por lo que el TRIBUNAL SUPREMO le ha
impuesto 3 AÑOS DE CONDENA (de los que ya ha cumplido 1año
y medio en prisión preventiva):
Si, me llaman capital y
ciertamente no sé por qué, yo me hubiera puesto otro nombre. Lo que sí que sé
es que algunos les gustaría llamarme Belcebú o Satán y a otros, creo que los
que más, Dios, papá o otras ridiculeces varias. En fin, supongo que me llamo
capital y ni yo ni nadie va a cambiarme el nombre. Aunque a decir verdad a pesar de levantar tantas pasiones y odios, en el
fondo para los economistas sólo soy uno de los factores de la producción, junto
con el trabajo y la tierra. Y peor la opinión que sobre mí tienen los
sociólogos y antropólogos: sólo soy una especies de patrimonio figurativo y me
subdividen (poco respeto me tienen los muy…) en capital social, capital
cultural o capital simbólico (dichoso Pierre Bourdieur).