Partamos de una base. Supongamos que el mejor sistema político-económico es aquel que permite a más personas ser felices. No el que garantice mayor riqueza, ni mayor esperanza de vida, sino mayor felicidad.
Érase una vez, un país muy, muy cercano… donde vivía una preciosa niña, de dulces cabellos e inocente mirada… bondad innata –de esas que desarman–, y de nombre, Libertad… si bien todos la conocían como Caperucita, por su costumbre de llevar un gorro frigio colorado –un regalo viejo de familia, que guardaba con afecto y lucía con orgullo–.
Ariadne Gallardo dijo: “El mayor problema al que se enfrenta una democracia es la corrupción. Y esta, como todo, tiene fases. La primera fase consiste en la corrupción entre sus funcionarios de base. Que desaparece cuando el funcionariado es convertido en un engranaje más en vez de en una forma de control por si misma. La segunda se desarrolla a partir de la primera, es su consecuencia directa. La corrupción entre funcionarios temporales, elegidos por el pueblo. Que desparece cuando las democracias esblecen mecanismos de control legal en la toma de decisiones. Pero, ¿Qué ocurre cuando el funcionariado de mayor responsabilidad, y electo, se corrompe antes de llegar a desempeñar sus cargos, o que para llegar a desempeñarlos sea condición sine qua non tener el respaldo de la corrupción? Que la corrupción dicta leyes, vericuetos legales para lograr saltarse los mecanismos de control en la toma de decisiones”.
“Entrad en la bolsa de Londres, lugar más respetable que muchas cortes; veréis reunidos a los delegados de todas las naciones para el bien de los hombres. Allí, el judío, el mahometano y el cristiano tratan el uno con el otro como si fuesen de la misma religión y no dan el nombre de infieles más que a los que caen en bancarrota” (Voltaire, Cartas inglesas. Madrid, 1975: 45).
Psicópatas Perdóname, no acabo de comprender tu artículo, supongo que estás utilizando a veces la ironía.
Pero "psicópatas" es un término que difícilmente...
El nombre no hace la cosa Caballero agradezco su intervención, pero no estoy confundido. La expresión, más bien la idea es de Gregory Bateson en su libro, un clásico de las...
República Pues siendo militante de base del PSOE no soy republicano.
Es evidente que a estas alturas ni yo, ni nadie supongo, cree en la monarquía tipo...