El estado de Israel -cuyo derecho a existir nadie discute en la CE- en sus orígenes y desde su nacimiento, se asienta y consolida como un estado que hace de la guerra y el terrorismo su razón de ser y su carta de visita y de las cañoneras y la mantequilla su diplomacia. Los grupos de Poder económico y financiero de USA e Israel utilizan todos los medios de que controlan, para mantener viva -en todo momento y lugar- la memoria y el complejo de culpa de los europeos por la persecución de los judíos desde la España de los Reyes Católicos y la Cruzada contra la República “comunista-judeo-masónica” hasta el espanto del Holocausto perpetrado por la Alemania nazi con la cómplice pasividad de la Europa que miraba para otro lado cuando no colaboraba directamente con los nazis en Francia Pétain y Pierre Laval o decía ¡AMEN! en el Vaticano Pío XI y Pío XII.
Los seres humanos nos distinguimos por la posesión de cognición, por la autoconciencia, por la posibilidad de pensar, repensarnos, y de pensar y repensar al “otro”, aquel otro que quizá sin saberlo constituye la posibilidad de nuestra humanidad, puesto que lo humano no es singular, es plural La humanidad se establece en la relación entre humanos, no en la individualidad del homo sapiens-sapiens.
El modelo socio-político de la democracia liberal representativa ha convertido a la ciudadanía en una masa de votantes y a la política en una profesión. Los políticos creen que su profesión amenaza ruina y se han lanzado a la búsqueda de nuevos caladeros de voto, entre los que destaca por su atractivo numérico el de los inmigrantes.
Independientemente de que seamos partidarios de sus medidas, de que nos guste su forma de expresarse o sus actuaciones en público (difícil tarea), las políticas emprendidas por el presidente Chávez han de llevarnos, al menos, a la reflexión. Un presidente elegido por el pueblo (algo no corriente en América Latina a lo largo de su historia más reciente), tan amado como odiado según el país del subcontinente en el que nos encontremos, está emprendiendo políticas sociales que levantan tanto alabanzas como sospechas.