Hablar de uno mismo en un blog es algo presuntuoso, lo reconozco. De hecho, titular el post con tus principios puede parecerlo más, y ventilar las creencias religiosas de cada uno no suele ser lo normal. No obstante sé que me perdonará quien lo lea, y sobre todo quien me conozca. Y es que hoy en día declararse "creyente" - cuando esta acepción significa cristiano o católico de base - y progresista a la vez tiene su aquél de conflicto, ciertamente: la Iglesia Católica no ha comulgado demasiado con el discurso igualitario que propagó Jesucristo en Palestina hace ya casi 2000 años.
“Arte es lo que el artista dice que es arte”. Esto lo decía alguien con autoridad en la materia, hace ya algunos años. Y venía a cuento porque el arte contemporáneo ha derivado en conceptual hasta tal punto que el espectador necesita o un intérprete o un cursillo previo para acercarse a la obra de algunos artistas, sobre todo de los de renombre internacional. Todo el mundo es capaz de entender, siquiera sea someramente, un cuadro de Velázquez, de Goya o de Sorolla y no tiene muchas dificultades en identificar una escultura de Mirón o de Miguel Angel. Otra cosa es que el espectador del común pueda distinguir aspectos técnicos de la obra artística, es más, en la mayor parte de las ocasiones se manifiesta impotente al respecto, fundamentalmente porque se carece de formación. Pero una cosa es esto y otra el ufanarse de la propia ignorancia, profiriendo afirmaciones tan delirantes como que “mi niña pinta un cuadro como los de Dalí cada día en la guardería” u otras de similar enjundia que si algo demuestran es la falta de criterio de quien las perpetra.
Es una de esas cosas que repetimos por aquí a menudo, pero nada sale gratís. Ni en economía (que le pregunten al contribuyente americano, que lleva todo este otoño salvando bancos en crisis), ni en política. Como es costumbre en Francia, el partido socialista se ha pasado las últimas dos semanas a tortazos, disfrutando el estupendo y placentero sistema de primarias electorales.
La geografía humana, entendida como la distribución de las interacciones en el espacio es una rama apasionante de las ciencias sociales. Recientemente le daban el Nobel a Paul Krugman por haber reintroducido el concepto de espacio en la economía internacional. No obstante de lo que quiero hablar aquí es de otro campo de la geografía: la geopolítica. La geopolítica se entiende, grosso modo, como la ciencia que estudia las interacciones entre entidades regionales en el Espacio (generalmente Estados).