Hay veces que rompemos la belleza de nuestro silencio diciendo auténticas barbaridades. Yo también me considero culpable y cuando me doy cuenta me tiro de los pelos pensando cómo puedo ser tan estúpido. Sí, es políticamente incorrecto decirlo, pero el que esté libre de culpa que tire la primera piedra
Esta pregunta la formuló el antropólogo profesor de la Universidad de Barcelona Manuel Delgado en 1997 en su libro Ciutat i Immigració. Manuel Delgado entre sus múltiples propuestas nos invita a desconfiar del concepto de aquella palabra inmigrante a la que otorgamos un significado: inmigrante no es una figura objetiva, sino más bien un personaje imaginario, no desmiente sino, al contrario, intensifica su realidad.
Cuando algún amigo, supuestamente feminista, acusa a las mujeres de apropiarse, en su lucha por la igualdad, de roles masculinos, adjudicándonos el de un ridículo personaje de ciencia-ficción que la historia pretende imponernos, acostumbro a pedirle la escritura de propiedad del rol, en cuestión, del que se siente desposeído. Y no es que yo no entienda que añoren a esa mujer sumisa, dulce, complaciente, generosa, y sacrificada que se pasaba el día cocinando para él y puliendo el suelo por el que él pisaba.
Los avispados próceres del partido de los obispos van desgranando en temporada de elecciones lo más florido de su repertorio de propuestas delirantes entre las que destaca la que se refiere a la celebración de un contrato, de tú a tú, entre el Estado y cada uno de los inmigrantes que constituyen la avalancha de la invasión que combate “el movimiento”. Aseguran las mentes privilegiadas del centro-derecha hispánico que los inmigrantes se han de comprometer por escrito en no practicar costumbres bárbaras, como la ablación del clítoris, la poligamia o profesar religiones falsas. No les ha detenido siquiera el hecho incontestable de que las mutilaciones genitales, máxime cuando se practican sobre menores de edad, son constitutivas de delito en España, y eso tanto da si se firman o no contratos.
Es una señora a la que conozco, digamos que desde hace muchos años. Casi se diría que puedo adivinar lo que está pensando en un momento concreto. Y hace un par de años, los pensamientos que le asaltaban no consistían en flores y gatitos, precisamente.
VERDAD BASTA DECIR LO QUE ES Y NO MAS , PUES MUCHAS VECES LOS POLITICOS DICEN COSAS QUE NO SON , BASTA CON DECIR LO QUE ES.EL QUE ESTE LIBRE DE PECADO QUE...
Hola Citoyen Hola Citoyen encantado de charlar contigo.
Recojo tus comentarios e intentaré en el próximo artículo o en otro comentar las diferencias, según los...