Empezó calladamente, hace unos
años, con las compresas que nos preguntaban a qué
huelen las nubes. Luego vinieron los geles íntimos, jabones,
toallitas higiénicas, y hace poco una cascada de flores de
colorines nos anunciaban que nuestros tampones podían oler a
rosas.
En el Eid El Fitr, la fiesta que
conmemora el final de Ramadán, una turba de hombres que no
consiguieron entrada para ver una película deciden divertirse
por su cuenta a base de agredir sexualmente a toda mujer que
encuentran a su paso. Ante los intentos de los vecinos y comerciantes
de la zona de evitar los abusos, la policía asiste
impertérrita y se niega a ayudar a las víctimas y se
limitan a responder: “¡Feliz Eid!”.
El modelo tradicional de
familia está en crisis. No se está "destruyendo la familia" como se
pretende desde algunos sitios, pero sí que se está convirtiendo en algo
distinto. Evidentemente, un cambio tan profundo no puede deberse a
hechos puntuales, como la legalización del matrimonio gay, ni a un
impulso constante y malvado de personas interesadas en destruir la
familia tradicional nadie sabe muy bien porque. Un cambio como este
debe ser producido por fuerzas mucho más poderosas. Como en tantos
otros temas, en este asunto nuestros medios de comunicación suelen
hablar mucho y analizar poco.
Leo en la prensa la agresion que sufrio
una pareja de lesbianas en Bimenes, Asturias. El titular en 20
minutos es este: Detenido por agredir a dos lesbianas al grito de
“bolleras de mierda”. Es contundente, casi inatacable. Es dificil
pensar que alguien no pueda escandalizarse, enfadarse de que, aun hoy
en dia, se agreda a la gente por ser lesbiana o gay.
Me llamo Ignacio, Iñaki para los amigos, soy homosexual, y, la verdad,
lo pase muy mal en el Maestro Avila, mi colegio e instituto. No se puede
decir que tenga pluma, todo lo contrario, pero eso fue indiferente. En
el colegio, el insulto mas grave era “maricon”. En el colegio, si
querian humillarte te llamaban “niña” o “Maria Luisa” o cualquier otra
crueldad que marcase con claridad que tu eras diferente y ellos, no.