No, claro, la prisión habilita. Y ciertamente a lo que habilita es a seguir el juego propuesto por la institución. Utilizando la terminología de Goffman, la prisión habilita al sujeto delincuente a construir una máscara que certifique la rehabilitación.
Karl Popper publicó, casi al final de la Segunda Guerra Mundial, un libro que con el paso del tiempo se convertiría en un símbolo de la lucha contra los totalitarismos soviético y nazi, especialmente para la derecha liberal: La sociedad abierta y sus enemigos. Popper desarrollaba, en esta obra, el concepto de “sociedad abierta”, entiendo por esta a toda sociedad que tolera la crítica política y social, la libre circulación de ideas y los cambios y reformas inspirados en ideas que han conseguido superar, provisionalmente, el juicio de la crítica. Popper contraponía este tipo ideal de sociedad a lo que el denominaba “la sociedad cerrada”, donde la libertad no es entendida como un valor sino como una amenaza y donde una serie de dogmas inmutables constreñían el desarrollo de la sociedad, prohibiéndose y persiguiéndose toda crítica de los mismos.
Cada vez que la Dirección General de Tráfico comunica las cifras de muertos en carretera, oímos voces que claman por imponer limitadores de velocidad de serie en todos los vehículos. Argumentan que, si no se puede circular por ninguna vía española a más de 120 kilómetros por hora, ¿a cuento de qué fabricar y comercializar coches en el mercado español que superen o incluso dupliquen ese límite de velocidad? La idea más ingeniosa en la línea de limitar mecánicamente las velocidades máximas no recuerdo a quien se la escuché, pero venía a proponer algo así como la combinación del limitador de velocidad con un mecanismo GPS que detectara la velocidad máxima de la vía por la que circulas y, por mucho que apretaras el acelerador, no pudieras superar el límite marcado.
Nicolás Sarkozy (el liberal) ha hecho una liberal propuesta sobre medidas para penar a los pederastas. Según él, aún cuando éstos hayan cumplido las penas que les son legítimamente impuestas, no deberían salir en libertad a menos que se tengan “garantías” de que no reincidirán. En su defecto, se pronuncia a favor de medidas como la castración química.
La religión ha sido y es importante para las sociedades humanas. En gran parte de lo que somos socialmente las religiones han jugado un papel relevante, pero ese papel ha de ser más secundario al tradicionalmente ejercido en las democracias avanzadas.
"Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha"