El otro día, un buen amigo me contaba que había enviado su currículo al buzón de una empresa estadounidense que seleccionaba diseñadores para páginas web. Mi compañero estaba aterrado por la frase que figuraba al final de la solicitud: “God save America”. “¿Que voy a tener que diseñar páginas para Dios?”, me decía en tono de sorna. Esta confusión, que, obviamente, quedó resuelta, me recuerda un fenómeno que hemos de tener muy en cuenta actualmente.
Cuenta la historia que un hombre y su hijo decidieron ir a la feria del pueblo a vender una de sus mulas. El camino era largo pero no tenían prisa; se pusieron en marcha, el hijo subido a lomos del mulo y el padre a pie, llevando las riendas. Al cabo de poco, se cruzaron con un par de frailes que, al verles, empezaron a susurrar:
- ¡Qué poca vergüenza la de este joven! ¡Él va montado tan pancho en el mulo, mientras su anciano padre tiene que tragarse el polvo del camino!
En francia hay un ejercicio que se llama disertación. A uno le dan un « sujet » que no es otra cosa que un tema. Puede ser un enunciado como « El principio de igualdad en los servicios públicos » o una pregunta como « En qué medida los servicios públicos son públicos ».
Uno de los principales problemas a los
que se enfrentan algunos políticos es la lucha contra la ley
de la gravedad. Sencillamente, hay gente que está en contra de
esta ley. Bien sea porque caer no les gusta, contradice alguno de sus
principios o porque algún malvado
terrorista defiende y respeta la gravedad, algunos idealistas
trabajan por su abolición. No a la atracción mecánica
de los cuerpos. Por una teoría
de la caida inteligente. Debemos abolir esta ley injusta.
VERDAD BASTA DECIR LO QUE ES Y NO MAS , PUES MUCHAS VECES LOS POLITICOS DICEN COSAS QUE NO SON , BASTA CON DECIR LO QUE ES.EL QUE ESTE LIBRE DE PECADO QUE...
Hola Citoyen Hola Citoyen encantado de charlar contigo.
Recojo tus comentarios e intentaré en el próximo artículo o en otro comentar las diferencias, según los...