Habría que recordar que nuestra
Constitución del 1978 se proclama "aconfesional", y
no sé que parte de la palabra no entienden los obispos
españoles de la Conferencia Episcopal católica más
conservadora y reaccionaria del mundo [además de hoy
podridamente politizada]. Es sencillo, el Estado laico garantiza que
crean y piensen lo que les apetezca con el límite de la ley, y
nada más. Ni unas ni otras usarán los servicios del
Estado para "evangelizar" a nadie nunca jamás como
era costumbre. Eso corresponde a otras oscuras épocas del
franquismo nacionalcatólico.
Recientemente
me he encontrado en algunas discusiones que me han mostrado que todo
ser humano es solidario hasta el momento que le toca realmente
ejecutar esa solidaridad. Existen algunos elementos que identifican
políticamente al "izquierdista de salón" o
izquierdista por moda, o izquierdista por bonismo.
A diferencia de la dicotomía
“igualdad y libertad” y como la supera la izquierda (y también
en una parte el liberalismo menos radical) de la cuál hay
compañeros de socialdemocracia.org que saben tratarlo más
a fondo, realizo un pequeño análisis sobre otro tipo de
enfoque del problema clásico de “libertad e igualdad”.
Hay cosas que desaparecen cuando se les pone un precio. Nos
pasa, por ejemplo, con el amor, la amistad o la confianza. Son estas
facetas de la vida humana que solo se pueden desarrollar
autotélicamente, es decir, asignándoles un valor intrínseco. En el
momento en que hablemos de un "amor instrumental" estaremos hablando de
algo que nadie admitirá como "amor". En el momento en que le pongamos
un precio a una amistad, sabremos que en rigor no estamos hablando de
una "amistad". El caso es que, por paradójico que pueda parecer, el
ámbito de las relaciones humanas donde todo tiene su precio (es decir,
el mercado) precisa de este tipo de sentimientos e instituciones para
poder funcionar. Los agentes del mercado deben tener una cierta
confianza en que no todo se puede comprar y vender, en que hay unas
leyes que se van a respetar, en que no se va a poder comprar a los
jueces que se encargan de vigilarlas ni a los mandatarios que se
encargan de redactarlas.
todos a la carcel Pues yo creo que avanzaríamos mucho en la solución de la crisis si empezaramos por colgar de cabeza a tod@s l@s altísim@s ejecutiv@s (nótese mi...
LA POLÍTICA ES COSA DE TODOS Siempre he pensado que cuando opinamos de política aunque no llamemos apolíticos, ya estamos haciendo política.
La sociedad, es como una gran...