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"La vida sobre la tierra va a desaparecer, estamos acercándonos a una hecatombe mundial debido al sistema capitalista, consumista y materialista que está usando más recursos de los que la tierra puede sustentar. Es prioritario que cambiemos el modelo económico para establecer una forma de vida del hombre sobre la tierra que sea sustentable”. La apocalíptica advertencia la hace Freddy Ehlers, actual secretario ejecutivo de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), con sede en Lima, Perú.
“MODELO NEOLIBERAL ESTÁ ACABANDO CON EL PLANETA TIERRA” El diplomático de origen ecuatoriano explica que se han hecho mediciones por parte de muchas instituciones, entre ellas Naciones Unidas, para determinar cuánta energía consume cada persona y si se divide la tierra que existe en el planeta para el número de habitantes, resulta que cada uno tendría una cantidad equivalente a 15 hectáreas por persona, que constituye una extensión aprovechable para energía no para explotación. “Pero cuál es nuestra realidad: con el crecimiento que tenemos actualmente y si decidimos pararlo, necesitamos un planeta y medio para poder consumir lo que el mundo está consumiendo en este momento”. Ehlers, quien asumió hace un par de meses la Secretaría Ejecutiva de la CAN, tiene una amplia trayectoria pública en Ecuador, de donde es oriundo. Periodista de profesión, fue dos veces candidato presidencial por sectores políticos progresistas de su país, y en desarrollo de sus incursiones políticas se desempeño como parlamentario andino. En diálogo con WWW.SOCIALDEMOCRACIA.ORG hizo un pormenorizado análisis de los efectos perversos que viene generando el neoliberalismo al ecosistema mundial. De manera infame los medios de comunicación promueven el modelo de vida americano. Si es que todos los habitantes del mundo, como nos dice la publicidad que tenemos derecho a tener tarjetas de crédito a realizar viajes y hacer tantas cosas, viven como viven los norteamericano, los europeos o los japoneses, necesitamos 14 planetas tierra para poder sobrevivir. Ese es el tema crucial que debemos debatir y que no lo está planteando ni la izquierda ni la derecha. Todos queremos crecer y no lo podemos hacer porque es urgente redistribuir lo que tenemos de una manera más justa para que los ricos sean menos ricos y los pobres sean menos pobres y de esta manera lograr una manera de vida que sea posible. Es decir, buscar vivir decentemente con los niveles que existen actualmente, pero si seguimos en el ritmo consumista el planeta explota. Infortunadamente, nadie esta tratando este tema que es vital de nuestro tiempo. El único que de una manera indirecta está haciendo algo es de alguna manera Evo Morales en Bolivia al tratar de rescatar las formas de vida ancestrales de los pueblos indígenas que tuvieron una forma de vida armónica con la naturaleza, que respetaron el agua, los bosques y los ecosistemas. El ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, con su película llamada "Una verdad inconveniente" viene demostrando la catástrofe a que Norteamérica está llevado a la humanidad. Los deshielos son dramáticos. Según los científicos los andes ecuatorianos en un lapso de 15 años se van acabar; el nivel del agua va a subir en buen parte del plantea y ello va a generar que el 30% de la humanidad desaparezca, sobre todo aquellas ciudades que están al nivel del mar. En 20 años habrá deshielos en los Himalayas que dan agua dulce a dos mil millones de personas de China e India, a causa del calentamiento global. Somos tan miserables y tan inconscientes los humanos que tratamos de crecer y crecer y comprar productos que no necesitamos. Lo que requerimos entonces, es despertar la solidaridad con la naturaleza. Después de la Guerra Fría, Estados Unidos que salió triunfante de este periodo se está autodestruyendo, entonces es una victoria pírrica que no le ha servido para nada porque el capitalismo se está cayendo a pedazos y nos vendieron esa idea falsa de que el socialismo era la razón de los males de la tierra y cuando se cayó el Muro de Berlín y la Unión Soviética, se ofreció al mundo una nueva sociedad de bienestar para todos y resulta que hoy hay mucha más pobreza de lo que había hace 20 años. Se demostró, además, que el capitalismo basado en la codicia humana hace que sea un sistema en el cual el 10 por ciento de la humanidad viva en niveles nunca antes visto de bienestar económico, pero hay mucho más pobres que nunca antes se habían registrado en las estadísticas del mundo. De las cien entidades más ricas de la tierra, 51 son transnacionales y 49 son países y una sola de la empresas de las cinco más grandes del mundo tiene una riqueza equivalente a la de 182 países juntos, según cifras de Naciones Unidas. Claro, evidente. Pero este ritmo demencial que está viviendo la humanidad indica además que las 338 personas, es decir, individuos, más potentados de la tierra tienen una riqueza equivalente a la mitad de la población mundial, esto es a la de tres mil millones de personas. No ha habido nunca en la historia, ni siquiera en la época de los reyes o de los faraones, una acumulación de riqueza tan brutal en tan pocas manos. Esos son los dueños del mundo y así esto no puede sobrevivir. Hace algunos días veía una entrevista con Bill Gates quien decía que casi le da vergüenza la cantidad de plata que tiene. Un poco no es su culpa, porque no puede decir que no le paguen, pero el sistema está hecho de tal manera que, según afirmaba, la riqueza que posee no debería desearla nadie, porque a él lo que le gusta es la investigación, la creación de nuevos productos y no el dinero. Pero como es un tipo genial que está incrustado en un sistema injusto, resulta que su empresa tiene un nivel de acumulación de dinero tan grande que él es el mayor benefactor de causas sociales y aportante de donaciones en el mundo porque tiene una especie de mala conciencia al saber que tiene tanta plata. Esto necesariamente tiene que cambiar. Como decía el general ecuatoriano Eloy Alfaro, "en la demora está el peligro". Es decir, no tenemos tiempo, en 15 años el mundo va a comenzar a acabarse. Por fortuna y en contraste, cada día hay sectores con mayor conciencia ecológica y con mayor compromiso. Además, la felicidad no está en la acumulación de riqueza. La felicidad está en la integridad, está en la solidaridad y en la verdad.
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