A uno le sorprenderían ciertas afirmaciones anarcoliberales – esto es, que el mercado debe poder fijar los salarios sin ningún límite mínimo, o que cualquiera debe tener libertad para vender todo aquello que le pertenece, incluído su propio cuerpo, o que incluso actividades moralmente reprobables como la prostitución o la esclavitud son comprensibles en un contexto económico- si lo viera como un mero ejercicio intelectual, una posibilidad teórica.
Pero, al leer documentos como El libro negro de las marcas (K. Werner y H. Weiss), el lector se convence de que esas teorías son, probablemente, obra de algún cínico director de marketing o de algún alto directivo de una multinacional dispuestos a justificar lo injustificable y, encima, convertirlo en escuela económica. Porque lo que se explica en este libro es, pura y llanamente, la aplicación práctica de las ideas anarcoliberales: cuando el capital actúa en países cuyas políticas están encorsetadas por la deuda externa, su desarrollo hipotecado en cuatro proyectos de nula productividad o su población inmersa en una guerra civil en la que los bandos ya no llegan a reconocerse, cuando esto ocurre el estado deja paso al gobierno del mercado, y podemos observar de cerca sus consecuencias.
Por ejemplo, es cierto que un aumento en los salarios mínimos puede hacer aumentar el paro... siempre y cuando el país vecino esté dispuesto a aceptar la provisión de mano de obra a menos de 20 céntimos de euro la hora. Claro que, los trabajadores, tan antieconómicos ellos, al final se cansan de pedir dinero a sus familiares para continuar sobreviviendo, y osan exigir el mínimo necesario para vivir... Bueno, es cierto que una pequeña mejora sólo encarecería el producto 36 céntimos y que casi todos los consumidores pagarían gustosamente la diferencia si eso les permite estar seguros de que la imagen modern, global y solidaria de su marca favorita no es una farsa... Pero vamos a ver, ¿qué representa eso en porcentaje de beneficios, eh? ¿Cómo van a explicar ese aumento los responsables económicos de la empresa ante su junta de accionistas? Es posible que unas mejores condiciones laborales permitan a la marca ganar cuota de mercado y conseguir aún mayores beneficios, pero pocos directivos se arriesgarán por ello a perder sus cuantiosos beneficios y primas. Porque todos sabemos que en un libre mercado los actores se comportan siguiendo su propio interés y que la suma de intereses conlleva el bien general, ¿no es cierto? ¿Qué culpa tendremos de que los intereses de algunos actores tengan más peso que los de otros? ¡Haber llegado antes a repartirse el pastel!
¿Los experimentos ilegales en pacientes con enfermedades graves? Es cosa del mercado, mire, si no quiere que su médico le suministre un placebo en vez de ese fármaco contra la tensión, páguele usted más de lo que le ofrecen las farmacéuticas. Si es que lo queremos todo gratis. Y aún pretenderá que le pongamos los medicamentos de tratamiento del SIDA a precio de coste. Si ya sabemos que podríamos vender millones de unidades a un precio justo, pero entonces no podríamos ofrecerlos en el primer mundo por cien veces su valor, porque ya sabe como va esto del mercado globalizado que tanto defendemos, que lo mismo nos sirve a nosotros para financiar una guerra civil con el tráfico de tántalo como les vale a los consumidores para comprar por internet medicinas a mitad de precio. Y eso no es justo, claro. El mercado libre está muy bien, pero para asegurarnos de que no vayan a usarlo contra los poseedores del capital, que son los únicos y legitimos ostentadores de derechos, creamos organizaciones y grupos de presión que se encarguen de liberar la parte del mercado que nos interese.
Esta reseña puede parecer poco ecuánime o incluso mostrar un pequeño exceso de violencia verbal, pero si así les parece les invito a leerse el libro y poner a prueba su propia paciencia.
VERDAD BASTA DECIR LO QUE ES Y NO MAS , PUES MUCHAS VECES LOS POLITICOS DICEN COSAS QUE NO SON , BASTA CON DECIR LO QUE ES.EL QUE ESTE LIBRE DE PECADO QUE...
Hola Citoyen Hola Citoyen encantado de charlar contigo.
Recojo tus comentarios e intentaré en el próximo artículo o en otro comentar las diferencias, según los...