| Manifiestos chungos y la diferencia entre la opinión científica y la opinión de los científicos |
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Un científico es como cualquier persona, capaz de opinar al tún-tún o simplemente hacer juicios de valores. El no tener o tener un título o practicar investigación en una disciplina no garantiza que una opinión sobre la disciplina de al lado sea fundamentada.
Hay que diferenciar entre la “opinión” del científico en cuanto experto en una materia y su opinión como “persona con conocimiento” o bien como ciudadano. Ambas son opiniones versadas por una persona, pero la diferencia radica que en la primera esa opinión está pautada bajo unas reglas de juego: la revisión por pares, la falsabilidad de las hipótesis con las que trabaja, la exposición pública de sus análisis, datos, conclusiones, la reproductibilidad de sus experimentos, etc... Es decir, la propia ciencia establece mecanismos de retroalimentación y de testeo constante de lo que los expertos expresan sobre la disciplina de la que son expertos. Además esas opiniones son expuestas para que otros expertos (o el público) puedan leerlas y en el caso de que sea posible falsarlas. Es decir, un científico cuando hace ciencia se somete a unos protocolos de actuación, publicación y creación de conocimiento muy estrictos y queda expuesto ante el resto de la comunidad de expertos en esa materia que pueden trinchar su trabajo para demostrar los errores o falta de aciertos de sus investigaciones.
En cambio, un científico cuando expresa una “opinión” fuera del juego de la ciencia expresa su opinión sin tamizarla a la luz de las reglas del método científico. Es decir, un investigador de física de materiales puede creer que la búsqueda de un material magnético que alinee sus dominios magnéticos superficiales de forma perpendicular a la superficie es una búsqueda infructuosa, pero si no lo puede fundamentar en evidencias no dejará de ser una opinión fundamentada pero no una “verdad científica”.
Obviamente este sistema falla, por supuesto, detrás de todo hay humanos, hay ideas que tardan años en emerger, o que simplemente pasan sin pena ni gloria hasta que alguien las redescubre, o verdaderos engaños aguantan meses hasta que se logra demostrar que tal o cual investigación era un fraude. De hecho en el tema del cambio climático se les coló a Science un artículo de Baulinas, afamado científico negacionista del cambio climático, que no introducía ninguna novedad y que en cambio tergiversaba y manipulaba las conclusiones de otros artículos publicados en Science. El tufo tardó unos meses en poder solucionarse.
Aún así, el sistema con sus fallos es la mejor forma que tiene la ciencia para construir conocimiento. Cuando se pregunta sobre el consenso científico este se expresa (o no) a través de los artículos sometidos y publicados bajo los criterios del método científico: es decir se consideran que tienen relevancia y calidad científica los artículos publicados en revistas indexadas, sometidas a Peer Review y que por tanto pueden ser refutados por otros colegas expertos en esa materia. También los artículos y presentaciones en congresos de expertos que también se vean sometidos al Peer Review.
El resto, son opiniones de los científicos, pero no opiniones “científicas”. Estas deben expresarse con los métodos que tiene la ciencia. Por ejemplo, existen discrepancias alrededor de la mejor explicación sobre el porqué las galaxias se conforman como tales, a la materia oscura se le presentan otras alternativas como la MOND. Aún aunque la mayoría de artículos y científicos sostienen de forma fundamentada que la mejor explicación es la materia oscura siguen habiendo artículos que discrepan mediante la MOND. En este ámbito de la ciencia se puede afirmar que hay un debate, no existe un consenso, aunque sí una opinión mayoritaria.
En cambio con respecto al cambio climático la opinión construida en ciencia es que existe un calentamiento global y que una de las principales causas es el hombre. No existe ningún artículo publicado bajo las reglas del Peer Review que lo refute tal y como demuestra el estudio de Oreskes, a pesar de lo que intenten insinuar algunos asalariados de las multinacionales citando artículos que no han pasado bajo Peer-Review y dándoles visos de validez.
Lo peor de todo esto es cuando se organizan firmas de manifiestos para intentar contradecir la ciencia (o apoyarla) y darle visos del mismo nivel que la “opinión científica”. Es decir, se buscan nombres sonoros, todos titulados en algo, que den prestancia un manifiesto. Cuando, repito, si un experto en la disciplina X disiente de la opinión mayoritaria debe expresarlo si puede en artículos e investigaciones fundamentadas en el método científico, basadas en evidencias y datos y no en sus juicios de valor personales.
A parte, normalmente los manifiestos de este tipo terminan por atufar. Pongo el ejemplo de la “Oregon Petition”, un manifiesto que rechaza el protocolo de Kyoto y niega la existencia del consenso científico alrededor de la existencia de ese calentamiento global, las causas, intensidad, etc... Ese manifiesto a priori parece estar muy apoyado.. más de 19.000 investigadores, entre ellos su impulsor, ex presidente de la National Academy of Science.
Bien, cuando se entra a fondo del tema se descubren algunas cosas: los de Science American demostraron que del núcleo de firmantes expertos en el clima no eran conscientes de haberlo hecho, que no había filtros para certificar que quien enviaba un e-mail para firmarlo era la persona adecuada y que muchos de los firmantes estaban en contra de los contenidos del manifiesto. Siendo el núcleo de los 19.000 firmantes, tan sólo 200 expertos en ámbitos próximos a la climatología y que de este núcleo se enfrentaron en una muestra al azar con una mayoría de “firmas falsas”, el tema deja que desear. También la NAS salió al quite para indicar que por mucho profesor emérito expresidente de la NAS firmara ese manifiesto (por cierto, el expresidente era bioquímico y por tanto la geofísica no había sido nunca lo suyo), la academia nacional de ciencia de los USA expresó en un comunicado seguía apoyando las tesis principales del calentamiento global que se sustentaban en los artículos sometidos a Peer-Review, como no podía ser otra cosa. Por último hay varios artículos que muestran que los nombres de los firmantes o son ficticios, o estan duplicados, o son de personas que jamás han investigado, no son científicos y no tienen formación científica ninguna; por ejemplo el actor Michael J. Fox, el agobado Perry Mason o J.C. Grisham el famoso autor.
Pero en definitiva, la Oregon Petition podría estar firmada por 10.000 autores expertos en climatología, y tendría el valor de “opinión colectiva de un grupo de científicos que saben de lo que hablan”, pero si no la pueden apoyar con artículos y estudios sometidos a las reglas de la ciencia tiene un valor relativo. La Oregon Petition, como la docena de manifiestos negacionistas que hay, es un tufo.. pero aunque no lo fuera tampoco expresaría una disensión en el consenso científico, ya que este se expresa mediante las reglas de la ciencia. Citando a THOMAS R. KARL,1 KEVIN TRENBERTH2 and JAMES HANSEN en un artículo de opinión:
The scientific community has established an extensive peer-review process where well-qualified experts can assess and test the veracity of scientific claims. In atmospheric science, there are dozens of high-quality scientific journals with a long history of profound articles. An incorrect major scientific claim would be extremely difficult to maintain because scientists earn their reputations by developing better explanations of observed phenomena. We know of no major scientific articles since the 1996 Intergovernmental Panel on Climate Change statement that "The balance of evidence suggests a discernible human influence on global climate," that directly challenges this conclusion. On the contrary, improved analyses, data sets, and models continue to support global warming as a real phenomenon.
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| Escrito por Jose Rodriguez | |
| martes, 10 de julio de 2007 | |
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Cada cierto tiempo aparece en las redes de diversa índole referencias a la falta de consenso científico alrededor del cambio climático. Normalmente se citan opiniones de que o bien no podemos conocer completamente el clima o opiniones de científicos contrarios a las tesis del cambio climático o manifiestos firmados por eminentes cerebros. Todos parten de algunas falacias que giran alrededor de no saber diferenciar entre “la opinión científica” y la “opinión del científico”





