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La primera vez que oí esta palabra y su significado por parte de un conocido que se identificaba como tal, lo consideré como un ejercicio de humor e ironía. La semana pasada ante la misma identificación y adscripción del término por parte de un nuevo conocido en una insidiosa y aburrida reunión informal de afables desconocidos, supuse que probablemente existan los anarcofachas.
En zoología y en biología para poder definir una nueva especie es preciso que existan varios individuos vivos o muertos de la nueva categoría. Es decir encontrar unos restos arqueológicos de un antecesor del homo sapiens sapiens no implica el descubrimiento de un nuevo eslabón o especie. Seguramente el hecho de haber conocido dos anarcofachas no implica per se de la existencia como especie o grupúsculo social, pero paradójicamente la interconexión entre los dos sujetos y la superación de la unicidad hace plantearme de forma seria la existencia de esta nueva taxonomia social. Las similitudes entre ambos sujetos las cito a continuación, en lo que se supone que es una muestra probablemente no representativa pero posiblemente si. Los dos individuos se identifican como antisocialistas. Bien, el odio hacia la socialdemocracia y el socialismo es lógico y comprensible dado que desde mediados del siglo pasado junto con el liberalismo han dirigido las democracias occidentales salvo escasas ocasiones. Desde una perspectiva anarco, el gobierno y lógicamente el dominio del aparato del estado por la socialdemocracia puede estar detrás del odio salvaje y desmesurado, eso si, hacia la soicaldemocracia y el liberalismo, aunque no conciban apenas diferencias entre ambas. La defensa de los valores individualistas de la derecha, que no del liberalismo también era una coincidencia entre ambos sujetos. Posturas más allá de la derecha democrática pueden ser la parte “facha” de la definición. Me sorprendió poderosamente un desprecio-odio de ambos sujetos hacia partidos independentistas como ERC, lógico si impera una parte “facha”, pero la simpatía, bien como mal menor o bien como partido absolutamente normalizado, hacia otros tipos de partidos políticos nacionalistas en los que su tinte nacionalista particularista conservador era plenamente aceptado: simplemente asombroso. Pero lo más curioso en ambos sujetos es un odio casi genocida hacia partidos políticos situados más a la izquierda del socialista, concretando Izquierda Unida o Iniciativa per Catalunya. Estas fuerzas que a decir verdad no deben preocupar más que otras dado su peso electoral (y estoy buscando en este comentario un racionamiento lógico-racional) son objeto de la crítica menos creíble por este nuevo corpúsculo ideológico. Dada su poca peligrosidad y representatividad, los anarcofachas aborrecen a lo que uno de ellos llamó “restos de escoria comunista”. Esto es lo que más me sorprende, posiblemente debo reconocer mi inocencia, de esta ideología. Uno puede entender el desprecio hacia el estado y las fuerzas que en principio y por las urnas lo gestionan, desde conservadores, liberales socialdemócratas, socialistas, y el desprecio hacia aquel argumento clásico de “los nacionalismos separatistas”. Pero el esfuerzo teórico y argumental para unas ideologías aunque opuestas a ella no significan ningún peligro ni tan solo motivo del per se de los anarcofachas. En el próximo artículo seguiré discerniendo sobre esta especial fusión del anarquismo con el fascismo mediante el análisis parcial, puesto que sólo conozco dos informantes, de las particularidades cognitivas de ambos sujetos.
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