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El siguiente paso hacia la paz |
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Seamos realistas. Esto es lo mejor que nos podía pasar. Está claro que todos estamos deseando que ETA deje de existir, y que pidan disculpas, y que hagan una colecta a favor de sus víctimas, y lo que se quiera, pero eso no iba a suceder.
Hay que ser realistas, y ser realista implica aceptar que nadie acepta suicidarse porque sí. Algo habrá que darle a ETA para convencerla de que deje de existir.
La maquinaria de la derecha ha empezado rápidamente una fuerte campaña contra este alto el fuego. Ya empezamos a escuchar términos como el de “tregua trampa” o discursos sobre las pretensiones políticas de ETA.
Está claro que ETA persigue fines políticos, eso es algo que llevamos décadas afirmando nosotros, los que no reducíamos la cuestión a la lucha contra unos asesinos fanáticos sin más. Son precisamente los que lo negaban antes los que, ahora y de pronto, parece haber descubierto que ETA persigue fines políticos. Lo que deberemos discutir es si dichos objetivos son aceptables. Y, también, si son o no preferibles a una nueva escalada de violencia.
Lo que pide ETA es, sencillamente, una vía legal hacia la independencia. Y esto es lo que más ofende al nacionalismo español que, nuevamente, nos volverá con la consabida cantinela sobre la ruptura de España.
Haré una aclaración antes de proseguir, porque me conozco la clase de crítica que este breve artículo puede recibir. Yo no soy nacionalista de ningún tipo. El azar ha querido que naciera en Asturias y yo reconozco en mí rasgos culturales puramente asturianos, españoles, europeos, hispanos, latinos, occidentales y humanos.
España no es un dibujo en un mapa. España es el conjunto de los españoles. Y a mi son los españoles lo que me preocupa. Si para que los pueblos de España sigamos llevándonos bien debemos separarnos, que así sea. Y si un grupo significativo de españoles quieren dejar de serlo, están en su derecho. Es imposible obligar a nadie a amar nada y no se debe obligar a nadie a permanecer en un sitio donde no quiere estar. Debería existir una fórmula legal, vía referendum, que permitiera la segregación democrática de cualquier comunidad autónoma del resto del estado. Es de justicia la unidad y estabilidad de cualquier estado debería basarse en la voluntariedad. Es mejor que las bombas.
En cualquier caso, tal referendum no tiene ninguna posibilidad de tener éxito en ninguna de las actuales comunidades autónomas.
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Escrito por Jorge Coto Bautista
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jueves, 23 de marzo de 2006 |
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