Reflexiones alrededor de las vacaciones, la economía y el estado del bienestar
Lecturas
981
Las vacaciones laborales, tal y como las entendemos son un invento relativamente reciente y ligado al mundo moderno. En el mundo rural las “vacaciones” no existen, hay períodos donde la actividad se altera por otra, pero sigue siendo actividad “productiva”, y en los primeros momentos de la industrialización los trabajadores fabriles no contaban con largos períodos de inactividad.
Uno de los primeros países en impulsar las vacaciones laborales como las entendemos fué Francia en el período que le gobernó el Frente Popular antes de la ocupación nazi. Ese gobierno impulsó por ley unas vacaciones pagadas por las empresas a sus asalariados de un puñado de días.
Este tipo de medidas se alejaba de lo que los socialistas aplicaban en los países soviéticos y lo que tradicionalmente la cultura de la factoría intentaba impulsar: todo tiempo útil había de ser tiempo productivo. El cambio es la aparición de un tiempo de ocio (al menos para los trabajadores asalariados) que hasta entonces sólo era privilegio de la clase rentista.
Hoy nos parece lo normal, tener algunos días de vacaciones pagadas dentro de nuestros contratos, e incluso hoy se considera que es beneficioso para la economía: el ocio es el que ha generado miles de productos turísticos, nuevas formas de consumo, etc.. el descanso permite a los trabajadores volver a recuperar buenos niveles de productividad, etc... Incluso algo tan comercial como el “turismo” genera nuevas formas de crear riqueza en los países que se visitan que superan el tradicional expolio de las democracias liberales y la época colonial, o la pura explotación de mano de obra barata y en malas condiciones laborales para las grandes empresas transnacionales. Aunque el turismo también genera algunas formas deleznables de explotación, aumenta la contaminación, genera problemas ambientales y en muchos casos sociales es una de las pocas oportunidades para que las economías de los ciudadanos de muchos países puedan levantarse, y es un sector que genera riqueza en casi todas las economías del mundo.
Sin la osadía del pacto entre capital y trabajo que dió lugar a la existencia de vacaciones numerosos países, incluído España, no hubieran generado suficiente riqueza para poder construir infrastructuras, servicios, etc.. para que los ciudadanos tuvieran suficientes oportunidades.
Hoy cuando se cuestiona tanto los avances sociales y laborales, cuando se considera una salvajada lo de la jornada de 35 horas, cuando los derechos laborales están tan amenazados tenemos que recordar que muchos de esos avances son oportunidades económicas hoy, a parte de derechos individuales y beneficios para los ciudadanos. Aspectos como la jubilación y pensión pública para no tener que depender ni de la caridad ni únicamente de la suerte que se haya tenido para poder ahorrar (y repartir el riesgo entre todos), o las vacaciones y descansos laborales, han permitido mejorar nuestra calidad de vida. Porqué a diferencia de algunas visiones liberales y socialistas respecto al “mundo del trabajo” orientadas hacia la ética del trabajo o la producción colectiva, que centraban la vida en la producción, o lo que ahora el pensamiento único nos aboca: la cultura del consumo, algunos hemos creído que la producción y el consumo son aspectos necesarios para vivir pero no su razón ni su finalidad.
¿? Bueno, no se porqué, pero yo entiendo perfectamente el razonamiento de porqué la izquierda española (y ya desde hace más de un siglo) defiende el...
CURRICULO, OTRA DIMENSION HISTORICA Emiro Vera Suarez
AVENTIS
La historia debe interpretarse en el marco conceptual de Simón Rodríguez, Simón Bolívar y Francisco de Miranda....
vaale Vaaale según tú el laborismo británico es socialdemócrata.... ya...
Por otro lado, lo que digan cualquier ONG (como Human Right Watch) no sirve,...