| Economía de las personas, economía de los Estados y de las corporaciones |
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A raíz de la crisis hipotecaria en Estados Unidos, Egocrata y Antonio Flórez han aportado sus respectivos puntos de vista, el primero desde la perspectiva macroeconómica, y el segundo desde un punto de vista microeconómico. Es decir:
Egocrata atiende a las grandes cifras macroeconómicas, a la situación de la economía estadounidense en agregado y su impacto internacional, a la quiebra de los inversores que pusieron su dinero en operaciones de alta rentabilidad al adquirir títulos de préstamo hipotecario que devolvían intereses más altos por cuanto los beneficiarios de los mismos eran clientes que no cumplían con los requisitos para obtener una hipoteca, vamos a llamarla, standard. Operaciones estas de alta rentabilidad mientras el mercado inmobiliario esté en alza y los precios de los pisos no dejen de subir, pues la deuda hipotecaria contraída estaría avalada por un inmueble que, en el momento de tener que ejecutarse la hipoteca, valdría más que el importe de la deuda; y en caso de no tener que ejecutarse por impago, estaría dando unos beneficios en forma de intereses superiores a la media del mercado. Pero estas operaciones tan golosas aparentemente, se convierten en inversiones de alto riesgo en un mercado inmobiliario estancado o en recesión: si el precio de la vivienda se estanca o incluso se frena, y los intereses suben como está ocurriendo, los hipotecados se encuentran con importantes problemas para hacer frente a su deuda, y aquéllos que tienen la posibilidad de ejecutar la hipoteca en caso de impago se encuentran con que el valor de mercado del inmueble no alcanza para pagar la deuda. Egocrata explica estos factores, así como el impacto de la burbuja inmobiliaria sobre la demanda interna. Estos son, a grandes rasgos, los factores que componen el análisis de Egocrata:
En cambio, Antonio se refiere a la crisis que afectará a las economías familiares, a toda esa gente que, al encontrarse con que han subido los tipos de interés, se encuentran en grabes dificultades para pagar su préstamo hipotecario o incluso se verán obligados a abandonar su vivienda o sufrir una situación de importante precariedad económica. Antonio critica que los bancos centrales hayan inyectado dinero en los mercados para evitar un crack bursátil debido a la incertidumbre y el miedo de los inversores, y solventar la falta de liquidez de las entidades bancarias al encontrarse con que, mes a mes, aumenta la tasa de morosidad. Antonio critica estas “inyecciones” de dinero destinadas a tranquilizar a inversores y aliviar la falta de liquidez de entidades bancarias, cuando nadie “inyectará liquidez” en las cuentas bancarias de los miles (7 millones, según Egocrata) de ciudadanos que perderán sus viviendas por no poder hacer frente a sus respectivas hipotecas. Estos son los factores que componen el análisis de Antonio:
En realidad, las dos caras de la misma moneda. Y yo, por mi parte, creo que la reflexión de Antonio es necesaria: estamos últimamente saturados de noticias que hacen referencia a la incertidumbre en los mercados internacionales, a las pérdidas en las Bolsas más significativas del mundo, a la intervención de los Bancos Centrales en auxilio de los inversores y de las entidades de crédito… Y también oímos hablar de una más que previsible restricción de los créditos, pero nadie nos cuenta qué incidencia tendrá esa restricción de la oferta monetaria y el endurecimiento de las condiciones para acceder a un crédito hipotecario o incluso un crédito al consumo en la economía familiar, en los miles de mileuristas (valga la redundancia) que ya se las ven negras para acceder a una hipoteca, con los alquileres subiendo pues aún les queda margen hasta alcanzar los precios de las hipotecas; no nos explican qué ocurrirá con quien ha comprado su vivienda en los últimos años y ahora se encuentra ahogado por la subida de los tipos de interés; nos dicen que aumenta la morosidad, pero no nos explican qué ocurrirá si se empiezan a ejecutar las hipotecas de esos morosos, que no podrán refinanciar debido al endurecimiento de las condiciones para acceder a un crédito hipotecario; no nos dicen tampoco qué ocurrirá con la demanda interna si lo tenemos más complicado para pagar a plazos una nevera, un coche o un ordenador portátil; tampoco nos explican qué ocurrirá con el empleo: nos han empezado a avisar de que el sector de la construcción ya se empieza a resentir, aumenta el paro en ese sector, pero ¿qué ocurrirá con el resto si decae la demanda interna? No nos cuentan nada de eso, supongo que esperan que saquemos nuestras propias conclusiones. No sea que les llamen catastrofistas. Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía: Una economía en la que, año tras año, la mayoría de los ciudadanos viven peor NO es un éxito.
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| Escrito por Jessica Fillol | |
| lunes, 27 de agosto de 2007 | |
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