| Jóvenes, Participación y Oportunidades (III) |
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Diversas experiencias muestran empíricamente que la acción
voluntaria - sea ésta nacional, local o comunitaria - se ha instalado
en el imaginario de la ciudadanía como un referente importante para la
construcción de entornos que les procuren una mejor calidad de vida
comunitaria y también una cierta lógica de sentido a sus propias
biografías personales[3].
El concepto de Voluntariado es un desafío. No para clasificarlo y tender a fagocitarlo por medio de otras instituciones anteriores como los partidos políticos o las grandes fundaciones. La historia requiere de sus propias transformaciones y también las instituciones fluyen. Así, experiencias como las juventudes políticas o los aparatos juveniles de las fundaciones y corporaciones deben buscar nuevas vías de contacto con estas formas de asociativismo novedosas y útiles para la participación y cohesión social. Especial interés deben tener las juventudes políticas en este fenómeno, toda vez que el público objetivo o potenciales militantes de éstas, hoy se encuentran trabajando y participando de estas organizaciones de voluntariado (OV) las que se caracterizan por tres elementos centrales: particularismo temático; independencia de redes sociales y; autonomía financiera[4]. Elementos que difieren de la estructura de las juventudes políticas sujetas a un partido central, que pertenece éste o ellas mismas a redes nacionales e internacionales y dependen (al menos parcialmente) de un presupuesto generado desde sus autoridades partidarias. Cómo captar a los Voluntarios, cómo hacer para trabajar con ellos, insertarlos en el debate y la acción política electoral[5], sin oprimir su formación y desarrollo libre e independiente de los partidos políticos. Para esto existen algunos elementos a considerar. Por una parte, el Voluntariado no es una idea nueva, ni nació con los nuevos movimientos y organizaciones de la sociedad civil. El Voluntariado es una vieja idea que es parte del asociativismo, una conducta propia de la modernidad que busca a través de la organización espontánea, conseguir se cumplan objetivos de largo plazo y se mantengan las estructuras de trabajo indefinidamente. Así, el voluntariado pertenece a la misma tradición moderna (valga la paradoja) que los partidos políticos y sus juventudes, entonces, pertenecen ambos movimientos a la misma familia. Un segundo elemento a tener en cuenta es que la actividad política desarrollada por el voluntariado, no descarta el posicionamiento respecto de temas, argumentos y puntos de vista respecto a la idea de justicia, libertad o bienestar. Así, en el voluntariado es posible encontrar buenas ideas y reinterpretaciones respecto de los temas que buscan resolver las agrupaciones político partidistas. Como tercer elemento, se encuentra la cercanía de la solidaridad juvenil, es decir, a través de los Trabajos de Verano e Invierno, las campañas, la utilización de estrategias pacifistas para conseguir objetivos es posible acercar a las juventudes políticas y los grupos de voluntariado para campañas, trabajos o elecciones específicas. Así, en la medida que una juventud política incorpore preguntas y acciones acerca de la ecología y el medioambiente –por ejemplo- es posible asociarse con movimientos de voluntarios especialistas en estos temas; igual cosa puede suceder con voluntariados pro construcción, pro justicia, etc. En suma, la acción político partidista y el voluntariado no son actividades excluyentes. Más aún, pienso que el trabajo de los partidos políticos está en catalizar (no incluir o atrapar a estos movimientos) las necesidades y opiniones de los voluntariados y hacerlos parte de sus estrategias políticas. Así, suman manos, ideas y soluciones para las y los jóvenes del país. Un elemento final respecto de cómo acercar lazos entre juventudes políticas y grupos de voluntariado está en el trabajo en las universidades que puede ser un buen gestor para la cooperación del asociativismo. Tanto las elecciones de Centros de Estudiantes, Campañas Solidarias y otras acciones que hemos mencionado pueden ser excelentes instancias para acercar la labor de unos y otros. Para debatir y dialogar que es la forma como debemos construir estos años que vienen en nuestra sociedad. La sociedad civil, a diferencia de lo que piensa la mayoría de las personas –incluso los que trabajan en ella, en los movimientos y agrupaciones- hoy no es incipiente, más aún, es fuerte y lo ha demostrado en diversos casos. Pienso que tal vez aún la prensa no genera los hitos o no cubre con certeza la actividad de estas agrupaciones. En ellas los jóvenes son protagonistas, pierden esa invisibilidad a la que les arroja hoy la política adulta, al olvido que han sido forzados como esperando que se cansen de la juventud y se asimilen a las mayorías adultas (población activa) y pierdan las preguntas y las ideas renovadas. Ese es el desafío, a no perderse y ganar espacios, como sea, pero ganarlos. Dejar de ser invisibles es lograr participar y para ello, la generación de oportunidades accesibles y a la vista es fundamental. Y acceder a esas oportunidades requiere de cercanía con ellas, no en kilómetros sino en sensación de cercanía, pues a veces no existen las pocas monedas para llegar a una entrevista de trabajo o a la Escuela y situaciones tan básicas como esta, se repiten y concentran en miles de jóvenes en nuestro país. Solucionar estas condiciones trabajo mutuo de las organizaciones de voluntarios y las juventudes políticas; de los Gobiernos, y los políticos profesionales, y si es como rezan los manuales de educación cívica donde se establece que: todos conformamos el aparato estatal, entonces hoy le toca trabajar en ello, más que siempre, al Estado. Nestor Morales Secretario General Juventud Radical de Chile Coordinador General Los Verdes PRSD Director Pública ONG [4] En la caracterización de las organizaciones consultadas en el estudio referido, se aprecian los siguientes datos: 88,1 % con personalidad jurídica; 10% cuenta con página web; 94,4% con personal no remunerado; 54% no pertenece a ninguna red -nacional o internacional- de voluntariado; 81,2% se financia vía aportes directos de personas naturales; 66% con fondos propios; 35,1% por fondos públicos y 29,5% vía subsidios estatales. [5] Hago esta precisión “Acción política Electoral” toda vez que la labor que realiza el voluntariado es política. La ocupación de temas públicos, la cercanía con la ciudadanía y el trabajo para la comunidad, no es otra cosa que actividad política. Donde el movimiento voluntarista se encuentra en desnivel es respecto de la esfera de la toma de decisiones. Si los jóvenes no pueden decidir y sus opiniones y necesidades no se encuentran dentro del campo visual de quienes toman las decisiones, es muy difícil que el asociativismo del voluntariado se esfuerce por llegar a esa toma de decisiones. La abandona y opta por el trabajo particularizado y eficaz, antes que el juego político que propone la democracia representativa.
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| Escrito por Néstor Morales T. | |
| domingo, 02 de abril de 2006 | |
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voluntaria - sea ésta nacional, local o comunitaria - se ha instalado
en el imaginario de la ciudadanía como un referente importante para la
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comunitaria y también una cierta lógica de sentido a sus propias
biografías personales[3].







