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Hubo un tiempo en que España no existía. Existía el Reino de las Españas. Posiblemente tampoco la gente de esa época estarían desacuerdo con tal denominación, pero quizá en este nuestro tiempo tan azaroso que nos ha tocado vivir, recuperar la denominación de Españas frente a España sería conveniente, puesto que lo de Iberia resulta más complicado: claro Portugal existe.
Creo que fue en tiempos de Carlos III (aunque no estoy seguro e invito a quien lo sepa a colaborar y datar este cambio) cuando se eliminó el plural de España. Craso y estúpido error, Borbón tenía que ser, aunque a decir verdad de proezas realizadas por los Borbones las hay y muchas: estoy pensando en Fernando VII y su padre Carlos IV; peleándose entre ellos y cediendo amistosamente el territorio patrio a Napoleón, o Alfonso XIII en sus aventuras africanas y con amigos tipo Primo de Rivera. Si ahora España fuera Españas, gente como Jiménez los Santos (por cierto, ¿qué santos?), Partido Popular y otros organismos tardo cavernícolas no tendrían munición. Claro, ni tampoco irreductos catalanes y vascos tendrían excusas de no sentirse españoles de una España que no es en singular, sino en plural. Así Cataluña sería una de las muchas múltiples y variadas Españas, es más se podría llamar Catalunya-Espanya, incluso como marca comercial. Euskadi lo mismo, Euskadi-España (bien España en Euskera) no sé si como marca comercial, aunque hombre a los vascos como a los catalanes la vocación comercial y otras no las hemos perdido aunque nos hayan querido quitarlas, incluso a tortas. Existiría Galicia-España, Castilla-España, Valencia-España hasta completar la serie de naciones y nacionalidades que componen el conjunto del estado español, que se llamaría estado de las Españas. El tema de Portugal es espinoso, aunque si Portugal fuera una España, entonces y según ha prometido Zapatero, un tren alta velocidad AVE iría de Madrid a Lisboa. Además la liga de fútbol ganaría en emoción con el Lisboa y el Oporto y los brasileño-portugueses (aunque lo más interesante sería, a mi humilde entender contar con las brasileño-portuguesas). Para no liar más el asunto, es posible que los monárquicos acepten el cambio de Reino de España por el de Reino de las Españas, así verán algún día a Leonor reinar y quién sabe si en biquini como su madre. Es evidente, por todo lo acaecido después del infame cambio de nombre, la supresión del plural de España, que una España sin plural ha tenido ciertos problemas convivenciales e incluso de identidad. Es que al final uno ya no sabe lo que es y de seguir así las cosas ni lo que no es. Por lo tanto, ¿por qué tenemos que cargar con un error del pasado? A ver, un mal día lo tiene cualquiera, que le pregunten a Anasagasti o al mismísimo Aznar cuando aún no se sabe porqué puso los pies encima de la mesa allá en el Rancho Grande de Bush. Perdonemos el Borbón error, y bien, de sabios es rectificar.
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