| Pensamiento automático III: el ideologismo acrítico |
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La categorización ideológica es necesaria y positiva para intentar englobar un conjunto de valores políticos, de modelos económicos, sociales y de gestión de lo público y de convivencia en bloques que permiten adscrivirse a los individuos según su afinidad ideológica a estos puntos. Facilitan las cosas.. una persona que crea que el estado debe ofrecer una serie de servicios básicos como la salud, la educación, etc.. en una forma universal podrá decir que es “izquierdista” o al menos lo es respecto a la estructura de servicios de un estado del bienestar básico. Si además cree que es bueno a su vez que exista un mercado, no abomina del capitalismo, cree en una redistribución de rentas mediante el sistema público, busca la igualdad de oportunidades pero valora que la iniciativa privada tiene un rol principal en la economía de la mayoría de sectores, cree que el estado debe intervenir pero no planificar en la inmensa mayoría de sectores, además defiende un estado de derecho que respete las libertades individuales pero a su vez garantice unos derechos sociales de ciudadanía, podría decirse que tiene una cierta tendencia hacia la socialdemocracia (al menos al “estilo europeo”). En cambio una persona que confía más en el sistema privado como proveedor de los servicios sanitarios y educativos, que confía más en el mercado como mecanismo de regulación de las relaciones laborales y no en la negociación colectiva, que cree que el estado ha de limitarse a ofrecer seguridad (en un sentido muy estricto) y garantizar que los contratos se cumplen, que considera que el mercado es la mejor garantía de oportunidades para los individuos que están peor, podría considerarse adscrito a algunas de las ramas más radicales del liberalismo.
Esa categorización no es mala de per se... me permite tener una leve idea de si una medida en concreto puede acercarme al modelo que creo defender o no. Por ejemplo, una reducción del poder negociador de los sindicatos mediante una eliminación de las protecciones legales a los delegados sindicales sé que limitará la capacidad de la negociación colectiva y por tanto si me identifico como socialdemócrata pensaré que es una medida negativa y protestaré, aún sin ser sindicalista o tener un buen conocimiento de ello. En cambio una persona liberal radical la verá positiva o al menos neutra, sin necesidad de ser un experto. Un pequeño esfuerzo de razonamiento por ambos permite ver lo que acerca o aleja del modelo de sociedad que uno defiende. No entraré aquí en que se fundamentan las adscripciones ideológicas, tan sólo las asumo como un hecho.
Ahora bien, el problema radica cuando abandonamos ese pequeño razonamiento necesario para analizar una medida concreta y las asumimos de forma acrítica en base a conclusiones de segundo nivel. Me explico con un ejemplo.
Para un izquierdista de pro... al menos alguien que tenga un poco el pensamiento dentro de la ortodoxia dirá que un impuesto directo progresivo es preferible a un impuesto indirecto que suele ser regresivo si se aplica a un bien de uso común. Aunque Roger nos demostró que los impuestos no son la mejor manera de redistribuir riqueza, es cierto que a priori un impuesto indirecto sobre el precio del pan afectará a todos pero no con igualdad de fuerza.. y que en el fondo será una mayor recaudación sobre las clases medias y bajas y menor sobre las clases altas, es preferible aumentar un pequeño porcentaje el impuesto a las rentas de forma progresiva. Esa tesis llevará a un socialdemócrata o cualquier izquierdista a pensar que esa medida es mala, esta y la de cualquier impuesto indirecto a cualquier bien de uso común (por ejemplo, si se aplicara a un servicio un bien al cuál sólo acceden las personas de rentas más altas esto no pasaría).
Así que a priori ese razonamiento podemos aplicarlo a cualquier medida, ¿suben el impuesto sobre el pan?, malo.. protestaré. ¿Suben el impuesto sobre el agua?, malo.. también protestaré.
El problema radica en que cualquier medida no puede ser simplificada... y requiere un pequeño esfuerzo de análisis. Pongamos el tema del impuesto sobre el agua. Un socialdemócrata defenderá más o menos algún tipo de ecologismo ya que considera cierta solidaridad con las generaciones futuras, todo el tema de la deuda pública y el déficit a cuenta de las mejoras de productividad que las inversiones de hoy provocarán en el futuro, y un sentido de reparto de igualdad de posibilidades incluso para las generaciones futuras. Bien, eso implica ciertas medidas que a priori pueden lastrar crecimientos económicos actuales: por ejemplo, impuestos o gasto público destinados a la limpieza de ríos, multas o tasas a empresas que contaminan, limitaciones en el uso de la energía, etc... La medida de un mayor impuesto en el agua para uso de los ciudadanos puede parecer malo... los ricos no lo notarán casi y en cambio afectará más a las rentas más bajas, pero sin medidas de ese tipo tal vez no desincentivemos su consumo abusivo. Algo que intentamos fomentar mediante una medida que haga el agua un bien más costoso ya que el mercado no considera los costes de futuras generaciones, o sea el ahorro en su consumo, hace que nos permita ser más sostenibles y solidarios con generaciones futuras. Algo que según la hortodoxia del pensamiento ideológico izquierdista en apariencia sea negativo.
Por otro lado la cosa se puede degradar tanto que ese automatismo haga defender lo propio y lo contrario. A la vez que protestemos por la subida del precio del agua también podríamos estar protestando porqué no se toman medidas para paliar la sequía, cuando a lo mejor, esta medida que no nos gusta es la más eficaz a medio plazo para conseguir paliar la sequía. Porqué tal vez la alternativa nos sea más costosa sobretodo para los menos favorecidos. Sin medidas que limiten el uso del agua, a menos que no seamos ultraliberales y creamos que toda escasez va a ir acompañada a medio plazo por nuevas formas de satisfacer esa necesidad mediante el descubrimiento de nuevos acuíferos o formas de producir o sustituir el agua (no parece razonable que en países como España con un buen número de presas y una sobreexplotación de sus acuíferos y con la imposibilidad práctica de construir cientos de desaladoras por la impracticabilidad real de poder garantizar suficiente energía [entonces el problema sería garantizar la producción energética a corto plazo] se pueda mejorar la explotación del agua y como mucho se puedan reducir las pérdidas de esta, pero no estaríamos hablando de un “pozo sin fondo” que sólo requiere más inversión para conseguir extraer más y más agua), tendríamos restricciones o una subida tan fuerte de precios por el propio mercado que haría que esta sólo fuera asequible a las rentas más altas. Si hay restricciones y muy serias, entonces el agua sería importada, y el coste del agua embotellada sería mayor qeu cualquier impuesto que hubiera reducido el gasto anteriormente, afectando más a las personas con menor renta.
El efecto ideológico automático es el que si se siguiera llevaría a un resultado peor a medio plazo. Tendríamos agua más cara aún y encima habríamos agotado un bien excaso que pretendíamos utilizar de forma algo más razonable.
Este tema ideológico se puede extender a otros ámbitos, la inmigración, la família real, el gasto público, cualquier tema es susceptible de ser tratado mediante el automatismo ideológico y no la valoración racional de la medida y su efecto y su comparación con el modelo de gestión pública que queremos defender. También sirve para ámbitos ideológicos distintos del puramente socioeconómico, sirve para las adscripciones nacionalistas, para las filias o fobias ecologistas, feministas, etc... En lugar de analizar el tipo de medida y su efecto, se considera lo que en apariencia debería hacerse. De ahí que a veces se promuevan medidas “bonistas”, al estilo de querer proteger determinado árbol que está enfermo y que se inviertan numerosos recursos en mantenerlo vivo en lugar de talarlo y gastar mejor esos recursos en criar y hacer crecer 50 árboles como el sacrificado (PD: No hablo de ejemplares vegetales que son monumentos vivos como el Pí d'en Xandri, sino de ejemplares sin especial relevancia ni biológica ni cultural).
Pero este tipo de pensamientos automáticos el ideologismo automatizado no es el peor de esta familia... en el futuro capítulo trataré otros automatismos de este estilo más extremados.
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| Escrito por Jose Rodriguez | |
| miércoles, 10 de octubre de 2007 | |
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En esta serie de artículos analizo las formas en que argumentos que deberían sostenerse por vías racionales y fundamentos objetivos se terminan fundamentando en razones emotivas, en adscripciones automáticas, es decir que funcionan mecanismos que cortocircuitan los racionales y actúan de forma más o menos automática. En este artículo trataré cómo la adscripción ideológica lleva a sustituir en algunos casos la razón a la hora de asumir un razonamiento como válido.







