Mi propuesta para erradicar el fracaso escolar es la de crear centros de alto rendimiento, destinados a aquellos escolares a los que su entorno familiar, sus progenitores, no les pueden dedicar el tiempo y la atención adecuada o no disponen de la cualificación suficiente y necesaria para hacerlo.
Hoy en día trabajan, en la mayoría de los hogares, los dos progenitores. Además dada la estructura de nuestro mercado laboral se hacen, por parte de estos progenitores, un número elevadísimo de horas. Para ilustrar esta afirmación decir que según datos de la Fundación BBVA, el número medio de horas trabajadas por empleado en la economía española se sitúa claramente por encima del resto de países europeos, hasta el punto de que en España las horas trabajadas por año y empleado representan el 114 por ciento de la media de la Unión Europea. Además, el panorama es menos alentador si se tiene en cuenta que el barómetro del CIS refleja que casi el 50 por ciento de los trabajadores españoles realiza horas extraordinarias en su puesto, y sólo la mitad de ellos reciben alguna compensación, según denuncia reciente de la UGT.
De todo ello resulta que cuando los progenitores llegan a casa sus capacidades y voluntades se encuentran muy limitadas para cumplir su función educativa con sus hijos.
Las campañas por responsabilizar a los padres de sus obligaciones en este ámbito van a lograr muy poco, desgraciadamente. Y no precisamente por carecer los padres de apego y cariño hacia sus hijos, sino por llegar a sus hogares física y psíquicamente destrozados tras las extensísimas y agotadoras jornadas laborales que sobrellevan y padecen para llegar a fin de mes, para lograr ser otro mileurista más.
Así que lo que le queda a la administración pública, si no quiere que el fracaso escolar se centuplique en los próximos años, es crear centros de alto rendimiento, centros en los que se exija un alto rendimiento al profesorado que se contrate, pues este debería cobrar en función a logros que alcance con ese alumnado. Alumnado que no solamente iría a las clases ordinarias, sino que durante las tardes, y como actividad extraescolar, se les enseñarían técnicas de estudio, se les facultaría en hábitos de estudio y de lectura y, desde una zona de desarrollo próximo vigotskyana, se trabajaría con ellos en las tareas que les hayan sido encomendadas en las clases ordinarias de la mañana.
Al profesorado se le seleccionaría en función a su implicación con este proyecto pedagógico innovador, al cual tendrán la oportunidad de aportar, permanentemente, todas aquellas ideas que lo puedan perfeccionar y optimizar, pues lo que de él como docente se va a pedir son resultados prácticos, constatables, evaluables y objetivos. Para motivar aún más a este profesorado se le garantizaría preferencia en ingreso, traslado y promociones en la Junta de Extremadura; Su salario, de conseguir los objetivos propuestos, podría incluso ser duplicado.
Lo que se ha de pretender con este proyecto pedagógico innovador es establecer metodologías evaluables periódicamente que garanticen, de una forma absoluta, el éxito escolar de nuestros alumnos (fundamentalmente de aquellos alumnos a los que va destinado, esto es, aquellos cuyos progenitores, como consecuencia de la actual estructura del mercado laboral, no pueden o no saben dispensarles las atenciones, los acompañamientos y los conocimientos necesarios y suficientes para que su hijo no sea víctima del fracaso escolar) y que, obviamente, sus buenas prácticas se puedan extrapolar al resto de centros de enseñanza.
VERDAD BASTA DECIR LO QUE ES Y NO MAS , PUES MUCHAS VECES LOS POLITICOS DICEN COSAS QUE NO SON , BASTA CON DECIR LO QUE ES.EL QUE ESTE LIBRE DE PECADO QUE...
Hola Citoyen Hola Citoyen encantado de charlar contigo.
Recojo tus comentarios e intentaré en el próximo artículo o en otro comentar las diferencias, según los...