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La Iytihad es una realidad en las prisiones catalanas, como del mismo modo lo es en las prisiones españolas y europeas. Es necesaria una intervención por parte de las instituciones para que presos desarraigados y en situación de debilidad no caigan presos en un sitio en el que ya lo están y sean utilizados contra el estado democrático y sus ciudadanos.
En la prisión se está dando el fenómeno de una inserción en la Iytihad de presos que antes de entrar en la prisión no eran ni practicantes ni creyentes del Islam. La durísima situación de estas personas, con la vivencia en la prisión del fracaso del sueño migratorio, así mismo una situación de alineación, de olvido, de desarraigo familiar facilita la labor interesada de los que reclutan individuos para esta causa, tanto en aspectos económicos, para lograr la financiación por métodos ilegales, como para acciones terroristas más directas y sangrientas. Varios trabajadores de prisiones ya han observado y notificado una cierta organización entre musulmanes practicantes cuya consecuencia era la prohibición de tomar medicamentos, entre ellos la metadona, a los presos de países musulmanes so pena de ser excluidos del grupo con lo que ello representa en un sitio como la prisión. Era una clara señal de organización, de estructura dentro de la prisión y aliena a la misma. La cuestión a veces es tomada absolutamente como una estupidez y a los presos sometidos a tal presión (estos sucedía sobre todo en el periodo de Ramadán y estas personas eran prácticamente obligadas a abandonar la medicación) como una responsabilidad del preso ante lo cual no hacia falta intervenir. En definitiva y creo recordar las palabras, risas y cachondeo a parte, fue que se jodan (es decir, la traducción del catalán: que es fotin). Joderse claro que se jodían, pasando un mono increíble y siguen jodiéndose. Por esto es fácil suponer la presión que recibían y el nivel de organización, recordemos otra vez, dentro de una prisión. Un adicto a la heroína que recibe tratamiento no suele voluntariamente dejarlo a no ser que vuelva a consumir heroína y no era precisamente el caso. Así como los que están en tratamiento por depresión, enfermedad bastante común entre los presos. Sabemos lo que sucedió después en el mundo, atentados en Nueva York, (una de las reuniones en la preparación del mismo se hizo curiosamente en la prisión de Tarragona), Madrid, Londres y lo que por desgracia tenga que venir. En otros ámbitos de la prisión se puede observar la misma situación si cabe de forma más sutil. La convivencia, y el hacinamiento y sobresaturación de la prisión favorece una relación, una tutorización, entre converso y el neófito los cuales van juntos en todas las actividades de la prisión, comparten celda, deporte, escolarización. La situación de los presos procedentes de países islámicos es tan precaria como los presos procedentes de lo que no es el mundo occidental. Pero además, dado el número y el sistema organizativo y el poder que en tiempos de la Generalitat convergente se les dio a los representantes religiosos de esta comunidad (y no a otros representantes laborales, sindicales o vecinales de la misma) hace que la presión sobre el miembro de esta comunidad preso en la Modelo sea tan fuerte que se ve obligado en primera instancia a adoptar la práctica religiosa y aquí se abre un sinfín de posibilidades fáciles de imaginar. En definitiva la situación de estas personas antes de estar presas solía ser de una vida precaria que en algunos casos (en realidad pocos) deriva en una práctica delictiva. Hay que destacar que estas personas no eran ni delincuentes ni drogodependientes en sus países de origen. Así pues el proceso fue venir al Dorado de Europa, darse de bruces con su sueño migratorio, sobrevivir de la mejor manera posible y esto último en algunos pocos casos significa la comisión de delitos sin ser voluntad previa de la persona. Es decir son admitidos en nuestros espacios sociales más degradados: ese es el lugar que les aguarda y en el cual son aceptados. De la miseria a la prisión y allí a ser víctimas de la opresión del fundamentalismo. En definitiva creo que Instituciones Penitenciarias deberían intervenir en este asunto y seguramente junto el Departamento de Interior de la Generalitat de Catalunya. Los cuerpos policiales de Catalunya están preparados y formados en estos aspectos y aunque no sea su jurisdicción deberían intervenir conjuntamente con el Departament de Justícia. Y no solo para evitar posibles atentados terroristas, sino para garantizar los Derechos Humanos de las personas presas venidas de países musulmanes.
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