| La construcción del otro (III) |
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Se habla de multiculturalidad, de alianza de civilizaciones. Pero, si se habla de tradiciones culturales, de bases culturales y de estructuras sociales, no se tendría que poner en el mismo cajón a todas las personas que han emigrado a España. Puesto que no es la misma situación, la misma endoculturación y necesidad para un magrebí, un subsahariano, alguien venido de América del sur, del Sudeste asiático, de la misma forma que cada persona es una situación distinta y diferente.
¿Cómo se puede considerar como extraña, como distinta, una persona que esta viviendo en una gran ciudad española procedente de Argentina, Chile, Colombia, Uruguay, Paraguay, que se ha endoculturado en un ambiente urbano, que habla español, con una base cultural muy próxima a la nuestra? El supuesto esfuerzo de adaptación o asimilación cultural más bien es un esfuerzo de asimilación o adaptación a unas estructuras legales y económicas. Otro ejemplo: ¿existe tanta distancia cultural entre un marroquí, cuyas bases culturales incluyen como nosotros una tradición griega, cartaginesa, romana, y un español? ¿La distancia es el desarrollo (en su sentido técnico y economicista) o la cultura? ¿La distancia es un credo diferente, el Islam, frente al cristianismo? Estas pregunta también pueden planteárseles a las personas originarias del magreb: ¿Creen de verdad que poseen más similitudes culturales, (religiosas sí) con un pakistaní o con un árabe, con un persa, que no con un español, italiano es decir, con la Europa del Sur, con la otra orilla del mediterráneo? Se plantea una diferencia fundamentándola en la religión, pero esta comparte bases comunes con la religión de occidente (desde escrituras, sentidos, dominaciones, estructuras). Una religión que como el cristianismo esta mezclada con la política, con los estados, con la determinación de lo bueno-malo, del buen cristiano o musulmán, del mal cristiano o musulmán, de los unos, los propios, y del otro, ese otro extraño que practica otra religión, viste de forma diferente y es, que no, muy lejano. El engaño es concebir el otro como problema. Identificar y explicar el problema atribuyéndolo a unas causas, religiosas, culturales, atrasos varios. Otros “otros” no problemáticos como la población asiática, chinos y japoneses, aunque estos últimos emigran para dirigir grandes empresas; En este caso no se percibe ningún problema. Pero si se aplica la misma lógica que con los otros inmigrantes y se profundiza en su cultura, en la distancia cultural, estas son. por cuestiones históricas y geográficas. muy lejanas, mucho más que la gente procedente del magreb o de América latina. Pero ellos no son ese otro, desconocido, al que se teme. Por último, en nuestra sociedad existen dos espacios cuya conquista y logro suponen el triunfo de la democracia y de los derechos humanos en pro de la vivencia y convivencia no entre culturas, sino entre seres humanos. Uno es el espacio público, laico, libre en el que cada cual, respetando la constitución y los derechos del otro, vive y convive a su manera. En este espacio no importa quien es uno, de que color, de que cultura, género. Sólo importa que se está. En él se ejerce la libertad de ser un individuo libre e igual. El otro espacio, el privado, es el territorio de la privacidad, de la intimidad, de las creencias. Respetando la Carta de los Derechos Humanos, cada cual es libre para ser lo que se quiera ser y compartirlo con quien quiera. Se puede creer en Yavé, en Alá, en Cristo, en Buda, en Confucio o en los goles de Ronaldihno. En este espacio, privado, propio, familiar, sí que tiene cabida la fe las tradiciones, las culturas, etc. La inmigración no es un problema de convivencia cultural, religiosa. Es el problema de la estructuración de una sociedad globalizada capitalista, es el problema de su dureza y de la desigualdad social. Para contactar con el autor puedes enviar un e-mail a gerard.fontdevila@hotmail.com
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| Escrito por David Fornons | |
| lunes, 10 de abril de 2006 | |
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Se habla de multiculturalidad, de alianza de civilizaciones. Pero, si se habla de tradiciones culturales, de bases culturales y de estructuras sociales, no se tendría que poner en el mismo cajón a todas las personas que han emigrado a España. Puesto que no es la misma situación, la misma endoculturación y necesidad para un magrebí, un subsahariano, alguien venido de América del sur, del Sudeste asiático, de la misma forma que cada persona es una situación distinta y diferente.






