| Palabra de Standard&Poor's |
|
|
Las burbujas siempre acaban mal. Todas pinchan. La que nos ocupa, la inmobiliaria, da muestras de explosión inminente. No hay que ser un Premio Nobel. El descenso de ventas y el parón técnico del sector probablemente no representen el punto más dramático. Probablemente ese vértice de inflexión se visualice cuando se traduzcan los números macro a medio años vista. Los analistas independientes aseguran que aun no estamos descontando datos negativos que ya se están acumulando. Por poner un ejemplo, el paro no aumenta porque aunque cada vez hay menos trabajo en el sector de la construcción, éste aun está resolviendo proyectos que ya nadie consigue vender. En el preciso instante que la cadena se rompa definitivamente, los datos de ocupación reflejarán esa tendencia aritméticamente.
La prensa española no ayuda demasiado a tener una visión objetiva. Ya hace tiempo que denunciamos que ni advierte ni avisa. El último ejemplo lo tenemos en el escaso seguimiento realizado al último informe emitido sobre la zona euro por parte de la primera agencia de Notación de riesgo internacional, Standard & Poors (S&P), que prevé un crecimiento del PIB español del 2,5% en 2008, ocho décimas por debajo de la previsión oficial del Gobierno. Dicho así parece poca cosa, pero si tenemos en cuenta que a partir de un crecimiento inferior al 2,4% se genera paro, la cosa cambia. En un país que fundamente su modelo de crecimiento en un solo sector, y siendo ese precisamente el que se detiene, puede que con un crecimiento inferior al 2,8% ya genere desocupación. Además, un descenso de casi 1,3 puntos en un año es para asustarse, es un ajuste de dimensiones líricas. Según esta agencia de referencia mundial, habituada a clavar sus previsiones, pero que falló en la falta de previsión en la crisis subprime de agosto, advierte que este menor crecimiento de la economía española será consecuencia de que el sector de la construcción restará cerca de 1,2 puntos en el crecimiento económico de España a partir de 2008. Lo peor, según esta agencia, es que en el 2009 puede ser catastrófico. Como vivimos a futuros, y a pesar de la evidente ralentización en la construcción de nuevas casas, los efectos no se han sentido en el primer semestre de 2007 debido a un crecimiento económico que es pura inercia, el ciudadano de a pie llegará a las elecciones sin apenas percibir este gravísimo contexto. El informe de S&P alerta de que la previsión de superávit del Gobierno de España para 2008, del 1,15%, es un planteamiento muy arriesgado y pone en juego todo el mecanismo presupuestario del Estado aprobado ayer. Sin embargo, lo mejor no aparece en nuestra querida prensa, opaca por sistema. Tenemos que ir a la portuguesa o británica o leer directamente el informe de S&P. Descubriremos que, en una de sus hipótesis, la que considera como punto de referencia un ajuste muy brusco del sector inmobiliario, aparece la palabra recesión con un crecimiento negativo del 0,6% para nuestro país en el año 2.008. ¿Alguien tiene idea de lo que eso supondría? ¿Por qué cuesta encontrar ese terrorífico dato en nuestros diarios? ¿Acaso nadie cree en la posibilidad de que el sector inmobiliario quede inerme durante un par de años?
|
Ningún comentario guardado
mXcomment 1.0.3 © 2007-2008 - visualclinic.fr
License Creative Commons - Some rights reserved
| Escrito por Marc Vidal | |
| viernes, 26 de octubre de 2007 | |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
RSS


Las burbujas siempre acaban mal. Todas pinchan. La que nos ocupa, la inmobiliaria, da muestras de explosión inminente. No hay que ser un Premio Nobel. El descenso de ventas y el parón técnico del sector probablemente no representen el punto más dramático. Probablemente ese vértice de inflexión se visualice cuando se traduzcan los números macro a medio años vista. Los analistas independientes aseguran que aun no estamos descontando datos negativos que ya se están acumulando. Por poner un ejemplo, el paro no aumenta porque aunque cada vez hay menos trabajo en el sector de la construcción, éste aun está resolviendo proyectos que ya nadie consigue vender. En el preciso instante que la cadena se rompa definitivamente, los datos de ocupación reflejarán esa tendencia aritméticamente.






