El mayor agente económico político es el Banco Central Europeo y es por ello que actualmente hay un debate al más alto nivel acerca del papel que debe jugar el Banco Central Europeo a nivel económico y político. Para medirlo se suele equiparar con lo que es la Reserva Federal Americana. El debate se centra en si el BCE tiene que mantener su función exclusiva de control sobre las tendencias inflacionarias o si por el contrario debiera participar del crecimiento de un país como hace la Reserva Federal. Este debate está teniendo consecuencias políticas graves en cuanto a las relaciones entre estados. Sarkozy y la OCDE están presionando con fuerza para que Trichet baje los tipos.
Las claves del debate son:
- Las opciones del BCE son dos: atender a los indicadores que señalan que hay un riesgo de inflación importante o, por el contrario, debe ceder a las presiones políticas que insisten en la necesidad de rebajar los tipos a fin de minimizar las consecuencias de las turbulencias financieras.
- En condiciones normales el BCE hubiera subido los tipos, era su estrategia y los acontecimientos han retrasado esa voluntad, pero no la han cancelado.
- Si el BCE empieza a tener en cuenta los criterios políticos pierde la independencia y eso puede ser un riesgo de invasión competencial que ponga en peligro los fundamentos técnicos de la política monetaria europea.
- El BCE debe mantenerse al margen de la política y centrarse en aspectos técnicos.
- El BCE toma decisiones técnicas que incidan en el control del riesgo de inflación fundamentalmente, pero también debe abordar otros asuntos como fomentar la competitividad de la economía europea, definir estrategias de defensa ante la globalización y los productos del extremo oriente y minimizar los efectos negativos del cambio con el dólar.
- La Reserva Federal tiene un objetivo añadido que el BCE no gestiona. Procurar medidas para el crecimiento económico de su ámbito de control. Nuestro Banco Central, al tener en exclusiva funciones encaminadas a controlar el virus de la inflación, es lógico que disponga de menos flexibilidad en sus movimientos.
- La situación económica actual con respecto a la subida o no de tipos nos muestra escenas inquietantes que bien podrían alentar una subida de tipos a partir de diciembre. Me refiero a que si bien la inflación bruta europea parece bastante controlada en torno al 1,8%, la de carácter subyacente (el incremento continuo de precios ajenos al Ipc) es mucho más alta por culpa de la enorme liquidez que hay en el mercado tras las inyecciones del último mes.
- Lo normal es que las disponibilidades líquidas crezcan en torno del 8%, pero hoy están aumentando a un 14% aproximadamente. Esto quiere decir que la liquidez en Europa es muy alta, por lo que el riesgo de descontrol inflacionario es muy alto.
- A favor de mantener los tipos juega el hecho de que la nueva situación puede haber reducido ese problema. No se sabrá hasta dentro de unos meses.
En definitiva, soy de los que piensan que el BCE, tras interpretar los mercados y contabilizar los sacrificios, volverá a su estrategia de subidas, lo que demostrará su independencia de factores ajenos, se llamen Sarkozy o Zapatero.