Durante los próximos días, con ocasión de la publicación de l’informe PISA, la educación volverá a situarse en el centro del debate. En concreto, la dimensión cualitativa de una realidad y un sistema educativo que, aunque con graves carencias y problemas pendientes de resolución, transita por nuevos caminos hacia la mejora substancial de los indicadores básicos.
Más inversión, más recursos humanos, una mejor planificación de las necesidades y una acción política que clarifica el modelo de futuro con el que nos queremos dotar como sociedad, son todos ellos elementos que nos hablan a las claras de un cambio de tendencia. Las cifras de éxito escolar son sensiblemente mejores que en el pasado (lejos todavía de los compromisos de Lisboa para 2010), pero lo que es más importante: la comunidad educativa percibe que el nuevo acento político recae de forma prioritaria sobre la educación como herramienta de transformación y progreso social.
Queremos una educación de calidad con equidad para todo el mundo. Que garantice la igualdad de oportunidades y promueva la movilidad social ascendente. Una educación que capacite, que trabaje por el bienestar ciudadano, equilibre territorialmente y la refuerce cohesión social. Una educación para la ocupación y la vida, para la autonomía personal. Una educación en valores para la construcción de una ciudadanía activa, libre, crítica y comprometida. Una educación para la participación que tiene en su dimensión no formal un importante espacio de crecimiento en su acción integral durante toda la vida del individuo. Una educación que es tarea compartida de toda la tribu, donde todos los agentes de la red se coordinan y complementan, interactúan de manera coresponsable con la administración y los agentes sociales, económicos y productivos.
Esto en Barcelona se traduce en el concepto y la práctica cotidiana de la ciudad educadora. La ciudad como espacio y agente que educa en todas sus dimensiones y realidades, a través de todas sus acciones e iniciativas. Una Barcelona que apuesta por un modelo propio de escuela. Una escuela abierta y de proximidad, arraigada al barrio y que acontece recurso de primer orden a nivel comunitario y territorial.
La red educativa territorial del futuro debe contar con una escuela gestionada de forma bastante autónoma, con un equipo de dirección profesionalizado y una vinculación permanente con las necesidades educativas y formativas del territorio. También con las necesidades sociales que puedan expresar los diferentes sectores de la comunidad educativa, en especial las familias y el alumnado.
Por esto es importante que seamos capaces de consolidar una dinámica en la que elementos como por ejemplo la educación no formal, el rol de las entidades de “lleure” educativo o el necesario uso social de los espacios e instalaciones escolares, formen parte de este modelo Barcelona de escuela. El reto a nivel institucional lo tenemos a la hora de dotar a los órganos sectoriales de participación (en este caso a los Consejos Escolares Municipales)de la suficiente flexibilidad y versatilidad como por asumir nuevas realidades educativas y formas de participación.
Necesitamos nuevos marcos normativos y reglamentarios que posibiliten el inicio de una nueva etapa en el proceso de participación de la comunidad educativa. Una participación que debe ser activa y dinámica, con capacidad para la toma de decisiones vinculantes y de coresponsabilitzarse con las consecuencias de esta o aquella medida. Una participación de calidad, mayor también cuantitativamente y que responda a los anhelos y las necesidades que una ciudadanía como la de Barcelona comparte.
Por esto necesitamos de herramientas actualizadas y de instrumentos ágiles y prácticos, de nuevos espacios para nuevas formas de ser y de hacer. Porque la educación del siglo XXI debe poder responder al reto de la diversidad, la realidad de las aulas, las nuevas necesidades familiares y sociales y las nuevas complejidades derivadas de la globalización. Y debe responder aunque sea a expensas de los suyos esquemas, de sus certezas, de la estructura de su propio sistema.
sigo naturalmente la perdida de valor de la moneda a quien mas beneficia sin duda alguna es al trabajador que tiene una nomina y unos pocos ahorros en esa...
sigo Como digo es mejor falsificar billetes (creo que a eso le llaman economia financiera, y dedican todo su ingenio a inventar argucias con las que...
ya. claro Supongamos que se me rompe la lavadora de mi casa. Ante eso tengo dos opciones, la primera, la logica y natural es que como hay que comprar una...