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Cuando el Presidente Zapatero nombró a Bernat Soria Ministro de Sanidad llegué a aventurar para “mis adentros” la absolutamente errónea conjetura de que su calidad de hombre de ciencia no fuera la más indicada para la tarea política que se le encomendaba. Craso error, que inmediatamente corregí cuando puso en marcha su política de firme apoyo a la investigación con células madre tan esperada por los enfermos de párkinson, alzeimer, cáncer, o diabetes, cuyas esperanzas se centran en los resultados de las investigaciones, una inquietud que el Ministro es capaz de apreciar en todos sus matices, especialmente cuando se refiere al tiempo que un enfermo podrá esperar, siempre limitado y a veces corto.
Pero las preocupaciones del ministro no acaban en su pasión por la investigación sino que abarca a todo el abanico de sus competencias y no ha dudado en ponerse manos a la obra a sacar del olvido a los enfermos celiacos para atender su mayor demanda; la regulación de un nuevo etiquetado alimentario que exija la especificación de su contenido en gluten. Y así el Gobierno acaba de dar a luz el decreto en cuestión, que determinará la cantidad máxima para que un alimento se considere libre de gluten.
Para el celiaco, que en la actualidad ha de hacer la compra pegado a un libro donde comprobar cada producto alimenticio -la lista de alimentos sin gluten elaborada por la Federación de Asociaciones de Celiacos (FACE)- la falta de información del actual etiquetado no es un asunto secundario, sobre todo porque la relación editada por FACE, que garantiza una proporción de gluten de menos de 10 partes por millón -muy por debajo de las 200 ppm que garantiza el Codex alimentario internacional- no contiene lógicamente ni la décima parte de los productos que existen en el mercado, lo que limita enormemente sus posibilidades de elección y encarece enormemente el precio de los productos.
Por ahora los celiacos tendrán que seguir sin poder elegir restaurante u hotel, sin “tapear” en los bares, y comprando los productos más caros, pero al menos, y creo que en gran medida gracias a Bernart Soria, podrán saber de una vez por todas si el “chorizo” de Arroyo, o el lomo de Piornal contiene gluten.
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Escrito por Milagrosa Carrero
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martes, 20 de noviembre de 2007 |
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