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“¡La gente no se mueve! con todo el que está pasando a cercanías”... Hace unos días el secretario General de la UGT defendió en su blog la gestión del Gobierno de ZP por resolver el desastre de las cercanías de Barcelona. Los ataques que ha recibido demuestran como hay un sector de la opinión “publicada” catalana que quiere hacer de la crisis de cercanías “cuestión nacional”.
La gente sabe que ha habido errores de gestión , que los gobiernos de ahora están haciendo todo el posible, sabe también qué partido quiere y puede sacar réditos a poco tiempo de unas elecciones generales. Pero la gente también recuerda como se gestionaron las crisis del Prestige, el Yakolev, o del PHN, con qué estilo, con qué objetivos. La gente lo recuerda. Y la gente en Catalunya no quiere dar ni media pulgada de ventaja al PP.
Pero parece que el PP no es el único de querer sacar tajada. El “problema” de la desmovilización social, en su dimensión política, se agrava cuando esto rompe el esquema de quienes quieren “reconstruir” la identidad nacional de Catalunya en base a los agravios. ¡Qué error mezclar déficit de inversiones con la identidad y el autogobierno! como también ha denunciado algún dirigente de ERC.
A los ques defienden la tesis que Catalunya tiene un problema de identidades y de estructura de Estado, y por esto (entre otras cosas) los trenes no van, hagámosle la pregunta a la inversa; ¿con las inversiones adecuadas en los últimos 10 años, sin un déficit fiscal como el que se anuncia, Catalunya tendría resuelto la pretendida “mala ensambladura” en España? Entonces, ¿de que estamos hablante? ¿Porqué una convocatoria como la de manifestación del primero de diciembre? ¿Porqué el mundo socioeconómico está hablando de algo más que la vieja canción del "Adiós España?.
Ya lo ha hecho el Cercle d'Economía cuando habla en su documento sobre la responsabilidad del empresariado catalán, la Patronal Fomento del Trabajo cuando hace un cálculo real y de el impacto en la economía de déficit de inversiones del Estado o las organizaciones sociales y sindicales a través del último “Manifiesto por un servicio Ferroviario de calidad ”. Ninguno de los tres osa mezclar competitividad, capacidad de hacer una economía potente, tener la capacidad política necesaria por defenderla en Madrid o Bruselas y respetar los derechos de los ciudadanos como usuarios de los servicios públicos con una indepedència política que todo lo arreglaría. Muchos de los problemas que arrastran en Catalunya son los problemas de Catalunya, no son ni problemas culturales, ni identitarios ni si estamos dentro o fuera de un Estado.
Reescribir el viejo catalanismo del XIX y el XX no creo que pase por construirlo sólo sobre el lamento, las incomprensiones, el agravio, el odio, y los resarcimientos de diversa índole. Hacer y definir el nuevo catalanismo debe ser un acto de afirmación constructivo, que sume, realista y positivo para todos los que somos y quieran ser catalanes ... no mezclemos los trenes en todo esto.
Comentarios de los usuarios (1)
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Escrito por Jaume Collboni
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miércoles, 21 de noviembre de 2007 |
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