PrincipalArtículosOpiniónColumnasRevista "Argumentos"Blogoconversación
jueves, 04 de diciembre de 2008
Contraofensiva II: Palos de ciego Imprimir E-Mail
Lecturas 4764    

ImageDespués de haber analizado en la primera parte de este ciclo de nombre "Crisis y reacciones" la crísis que viven los sistemas europeos y las reacciones que se producen desde la derecha, esta segunda entrega del ciclo "Contraofensiva" se enmarca dentro de la segunda parte del mismo ( II. La izquierdad ¿de donde viene? ¿A donde va?) que pretende analizar la situacion ideológica de la izquierda ante la nueva situación (en una primera subparte " II.A." que es el objeto de esta entrega ) y a continuación se analizarán las necesarias soluciones y refundaciones ideológicas, tanto en el plano de la acción como del pensamiento que debe, en opinión del autor, adoptar la izquierda para abordar los problemas del siglo XXI para salir del callejón sin salida en que se haya la izquierda (esta segunda subparte "II.B.", de próxima aparición)

II La izquierda, de donde viene, ¿a donde irá?...

La izquierda francesa ilustra, desde mi punto de vista, la peor reacción que se puede tener ante este nuevo mundo que no entendemos. Cuando hay una crísis, algunos intentan arreglarlo con demagogia. La fortaleza de una ideología política no debería cifrarse en la capacidad de hacer vibrar a su electorado, sino en la posibilidad de realizar la soluciones que su electorado demanda, de realizar los ideas que se piden. La izquierda no ha sabido, o no ha sido capaz de reformular su proyecto político. Permanece en un mar de indecisión. Por esa razón, es la intención en este artículo de formular algunos errores de la izquierda actual (A) y proponer soluciones (B)

A) De los palos de ciego...

En Francia la izquierda sigue anclada en los mitos neomarxistas de mayo del 68. Es un suicidio, desde mi punto de vista, que la izquierda continúe de esta forma. El verdadero problema está precisamente en que la defensa de estas ideas no se hace forma racional, aportando datos empíricos y deducciones racionales, sino que se hace de forma irracional, irreflexiva y sobre todo incompatible con lo que tradicionalmente eran ideas de izquierda, creencias en mitos, muchos de ellos infundados que han permanecido en el ideario político de la izquierda cuando ya no se adaptan a nuestro tiempo. Intentaré formular estos mitos en que hoy cree la izquierda forma tan breve como me sea posible.

1) De la protección del débil, al ensalzamiento del victimismo

Cuando te digan que no seas nunca una mujer objeto...
Piensa que te pueden estar utilizando...
E.S.L.


La izquierda, tras haber visto naufragar el proyecto leninista y la planificación ha adoptado hoy como gran eje programático la protección de los débiles, débiles de todos los orígenes y nacionalidades, sin distinción de ninguna clase. Sin embargo, intentando asegurar a los débiles una buena posición mediante la discriminación positiva, hemos llegado a la formulación de una sociedad de víctimas.

La izquierda proclama a bombo y platillo el lugar central que deben ocupar la víctimas de cualquier clase en la sociedad. Uno merece ser protegido porque es víctima, porque pertenece a un colectivo discriminado y maltratado. Así, si usted es mujer, inmigrante, obrero, victima del terrorismo, hijo de una víctima de la represión franquista, miembro de una identidad cualquiera en situación desfavorable, merece una protección. Sin embargo, esa protección no es una protección individual, sino una protección estatutaria. Las nuevas técnicas legislativas que se articulan desde la izquierda no son tecnicas en razón de la situación, no protegen al individuo, sino que son verdaderas técnicas de discriminación positiva estatutaria. Es decir, suponen que por la condición de pertenencia a un determinado colectivo, usted está en situación discriminada, lo cuante es pertenecer a ese colectivo, no estar en situación desfavorecida.

En la práctica, esto ha resultado en situaciones de profunda injusticia en relación con determinados colectivos y sobre todo, en la aniquilación de las élites. En primer lugar, mediante la protección abstracta del colectivo, y no de la persona, se ha pasado de la protección del individuo, a la protección de un determinado valor, valores abstractos e impersonales. Es así posible encontrar la posibilidad de promocionar el orgullo de ser mujer, de ser obrero, de ser catalán o vasco, y prácticamente, de ser víctima del terrorismo. Es también interesante como se promocionan valores como el proislamismo o el proarabismo. Se explica la situación de opresión que viven los árabes en oriente medio, el sufrimiento general del pueblo palestino, y se pasa, a continuación, de defender la injusticia de la agresión que sufren (algo totalmente loable) a defender los valores que defienden (algo según como y cuando menos loable). Si usted explica que el islam es un problema por ser incompatible, en su actual estado, con la mayoría de las ideas que fundan el paradigma ideológico occidental, usted es muchas cosas, pero es imposible que sea de izquierda. La izquierda ha subido a la nube de la diversidad, donde la diversidad es algo que se promociona, no una medida de protección individual. Lo que nadie ha explicado es que la promoción de la diversidad, la protección de la identidad, conlleva todo un grupo de problemas, problemas serios, como la incompatibilidad de los valores sociales (¿a favor o en contra del velo?), la agudización de las diferencias sociales, la estigmatización de los grupos... La diversidad identitaria es una forma de encuadrar al individuo, al ciudadano, en colectivos, donde deja de ser ciudadano y pasa a ser miembro de ese colectivo, miembro orgulloso de ese colectivo, cuando orgulloso significa contrario a los demás colectivos, enfrentado a los demás. Es la división, no ya dialectica (en dos clases en lucha permanente) de la sociedad, sino en infinidad de grupos e identidades, cada uno con sus reglas y su ordenamiento jurídico particular, donde la igualdad ha pasado a ser un mito y donde se promociona una absurda diversidad que se agudiza cada vez más, llevando al suicidio del cuerpo social.

En segundo lugar, ha llevado a una serie de prácticas manifiestamente injustas, ya que la identificación entre el status desfavorecido y la situación difícil no es automática y constante. Es un buen ejemplo el asunto de la discriminación positiva de las mujeres. A nivel social, la protección de la mujer tiende a realizar la igualdad de hecho mediante la desigualdad de derecho. De esta forma, se supone que las mujeres estan, en principio en una situación desfavorecida alejada de la igualdad. De lo que no se tiene cuenta es del hecho de que, aunque es cierto que algunas mujeres, la mayoría tal vez, en determinados lugares y entornos en situación desfavorecida, hay otros lugares donde esa situación de inferioridad no es real. Así, al privilegiar a esas mujeres suponiendo un comportamiento machista por parte de los hombres, se perjudica a los hombres que, de hecho, no tienen un comportamiento machista con sus mujeres y las tratan de forma igualitaria. Las mujeres han desarrollado a lo largo de la historia toda una serie de medios y formas para compensar su inferioridad real, y nadie tiene cuenta esos medios y formas. Hoy día, es perfectamente normal que un grupo de mujeres hable de como maneja a su pareja y lo tiene rendido y lo manipula, o del culo de fulanito, o que el hecho de que (esto es una experiencia personal) la novia de un chico diga « es de mi posesión ». ¿Alguien imagina que un hombre dijera « a mi mujer la tengo dominada, cocina y limpia de maravilla y es obediente y sumisa »? Sin embargo, al revés suena hasta progre y todo.

En tercer lugar se ha redondeado hacia abajo la estructura social, poniendolos a todos al mismo nivel. Es decir, mediante la discriminación positiva de los débiles, se ha aniquilado a las élites. Esto es, por ejemplo, un ejemplo patente en la educación. Se ha socializado la educación, se ha establecido que todo el mundo podrá ir a la universidad, todos tendrán acceso a la enseñanza superior. No se ha explicado, sin embargo que las élites siguen existiendo, solamente, la élites han dejado de estudiar en España. La izquierda, al redondear hacia abajo ha hecho que los títulos universitarios valgan la mitad de lo que valían antes. Se ha intentado proteger del fracaso escolar por la vía de la rebaja del nivel. Ha ocurrido lo mismo con todos los demás aspectos. Se ha rebajado el nivel de las pruebas de entrada en los cuerpos de seguridad del Estado para favorecer que las mujeres puedan entrar, se ha propuesto como mérito hablar la lengua propia de una comunidad autónoma para ser funcionario o juez de esa comunidad para favorecer la integración de estos en la función pública. Se ha insistido tanto en lo accesorio que hemos olvidado lo principal, al establecer tantas medidas de protección de las minorías discriminadas, hemos olvidado cuál era el verdadero objetivo del servicio público en cuestión (la educación, la función pública...). No se valora solamente el mérito para ocupar el puesto, para entrar, para promocionar socialmente, se valora sobre todo la situación desfavorecida. Esto ha resultado en la muerte de las élites, la inexistencia de las élites y la mediocrización nacional sobre el plano formal y su subsistencia entre algunos privilegiados.

El fundamento de la discriminación positiva y de la defensa de los colectivos desfavorecidos debería ser garantizar la igualdad de oportunidades, garantizar que todos puedan llegar tan alto como sea posible, pero esto no debería hacerse redondeando hacia abajo, ni ensalzando la posición de los colectivos desfavorecidos de forma aristocrática, sino, al contrario, garantizando de forma individual, nunca colectiva, que todos tengan las mismas oportunidades, que aquél que se esfuerce pueda llegar alto mientras que quien no lo haga se quedará mas abajo, se trata de defender que nadie sea discriminado por su condición de pertenencia a ese colectivo, no de ensalzar la pertenencia a ese colectivo de forma religiosa.

2) Romanticismo, mitomanía, irracionalidad

Creeré que no fundas una religión,
cuando te abstengas de dibujar un paraiso
E.S.L


El mas grande de los problemas de la izquierda ha sido apadrinar entre sus ideas una nueva forma de romanticismo. El romanticismo, irracional por naturaleza y patrimonio histórico de la derecha, ha sido adoptado por la izquierda bajo una serie de mitos, todos ellos irracionales, antipragmáticos y antimaterialistas. Intentaré sistematizarlos, al menos los que más me llaman la atención, pero estoy seguro de que son capaces de encontrar otros.

a) Rebelémonos todos...

La izquierda hoy día, especialmente en francia, vive en la mitomanía de la revolución, y la rebelión. Hemos decidido apadrinar a todos los movimientos de protesta, subversión, atentantes contra el orden establecido. Ellos suponen ser la expresión de la voluntad del pueblo, el ejercicio liberatorio del mismo por la lucha revolucionaria. La raíz del problema se hunde en el hecho en que, según la ideología de izquierda, estaríamos ante un sistema social injusto, por ello, sería lo razonable luchar contra la injusticia mediante la subversión, el ataque, la revolución en definitiva. Esta situación se puede ilustrar igualmente en el plano internacional, cuando la izquierda se apresura a tomar posición en favor de la dictadura cubana. Es mas habitual escuchar entre algunos militantes de la izquierda los insultos hacia el bloqueo económico que surge la isla mientras con la boca pequeña admiten que existen, tal vez, algunas pequeñas, nimias violaciones de los derechos humanos en la isla y cierto déficit de libertad política, ambos asuntos, cosas sin importancia. A estos ciudadanos, no les importa tanto lo que ocurra en Cuba, sino el hecho de que planten cara al gigante estado-unidense. Es el romanticismo del débil que resiste ante el fuerte, david y goliat en definitiva.

Este fue el cisma que se produjo a principios de siglo entre los reformistas y los revolucionarios. El nacimiento de la socialdemocracia, ideología que en principio defienden casi todos los partidos de izquierda en la actualidad, está precisamente en que la promoción de la clase trabajadora no se hace destruyendo el sistema, sino construyendo a través de él. La defensa de este principio es hecha por casi todos de boquilla, sin embargo, no son pocos los que apoyan, dentro de la izquierda, los métodos alternativos de defensa de las ideas políticas. Es común pues, ver con simpatía las revoluciones que se producen en los distintos lugares del mundo, los grupos armados de « liberación nacional » o cualquier minoría que intente atacar a ese monstruo que para muchos sigue siendo el Estado.

El problema es que las tibiezas al respecto de la elección entre el reformismo y la ideología revolucionaria. Si hemos focalizado en el Estado la clave para engarzar nuestras propuestas, nuestra lucha política, cualquier atentado contra este no puede favorecerlas: será automaticamente contraproducente. No es posible aceptar a medias el orden establecido, o se acepta, o no se acepta, o se acepta que la ley es la expresión de la voluntad general, que vivimos en un orden democrático, que los cambios deben ser llevados por la vía pacífica, o se proclama en voz alta la corrupción absoluta del sistema, la necesidad de demolerlo desde sus cimientos para reconstruirlo en una forma nueva y distinta. Lo que no es admisible, es declararse amante de las instituciones democráticas, hacer apología de las grandes conquistas del reformismo, y al mismo tiempo mostrarse comprensivo con los que intentan destruir, debilitar, atacar por cauces excepcionales como son la lucha armada, los disturbios callejeros y los ataques a las instituciones al artefacto de esas mejoras, en este caso, el Estado.

Sin embargo, una buena parte de la izquierda sigue viviendo en la mitomanía revolucionaria, la mitomanía rebelde de querer desestabilizar el sistema, de querer cambiarlo por la fuerza y la insurrección. Eso hace que la izquierda socialdemócrata se encuentre en una profunda contradicción, aceptando y defiendiendo por un lado el orden establecido y condenando, a priori, los intentos por subvertirlo (especialmente cuando provienen de la derecha y conllevan restricciones de derechos y libertades fundamentales) y promocionando y comprendiendo con la otra mano a los que, en nombre de una ideología de izquierda quieren reventar ese orden, sin entender que al apoyar a los subversores, apoyan a todos los subversores de todos los colores y nacionalidades.

El origen profundo de este mal se encuentra en una convicción irracional de poseer una superioridad moral frente a las demás ideologías. No es el hecho de haber aprobado democráticamente una propuesta lo que lo justifica, es el hecho de haber conseguido un objetivo de izquierda lo que lo justifica. No hay una moralidad en los medios, solo la hay en los fines, una redificación de la razón de Estado Maquiavélica decorada con un matiz de izquierda. Es ese amor por la moralidad de izquierda, ese romanticismo izquierdista lo que contmina hoy a la izquierda llevandola a profundas contradicciones y a la indecisión mas absoluta.

b) ¿Materialismo?, no gracias.

De otro lado, la izquierda, tradicionalmente racional y materialista, tiende a adoptar nuevos credos y creencias, nuevas formas de fe en mitos de caracter incontestable. Se ha pasado de defender necesidades eminentemente materiales, tales como la vivienda, el empleo, la sanidad,... Sin embargo, la izquierda venida de las movilizaciones de mayo del 68, de la ideología hipi y del « peace and love » ha caído en la mas absoluta de las indeterminaciones ideológicas. No es ya lo material, lo palpable o lo cientificamente demostrable lo que se defiende. Se ha pasado a la defensa de lo expresivo frente a lo instrumental, de lo sentimental frente a lo racional.

Este romanticismo antimaterialista ha derivado en el progresivo aburguesamiento de la izquierda que, abandonando su tradicional internacionalismo, ha pasado a focalizar sus esfuerzos únicamente sobre el país en que vive. Se defienden así cosas tan nobles como la libertad sexual, los derechos de los homosexuales, los derechos de la infancia, incluso, los derechos de los animales de las plantas, el derecho al paisaje, al medio ambiente, la calidad de vida, el derecho a la identidad, a ser antendido o a hablar la propia lengua... Ciertamente, se trata de valores loables, pero esa loabilidad se ve relativizada cuando existen problemas, a escala global que son manifiestamente desatendidos por la izquierda. A este respecto se puede hablar de las estadísticas que dicen que cada dos minutos muere una persona en el tercer mundo, o que la esperanza de vida en esos países es de entre 30 o 40 años. Las estadisticas que hablan del número de personas contaminadas con sida o que carecen de agua potable. O también, las estadísticas que hablan de la mala calidad de los servicios sanitarios, no solo en el tercer mundo, sino aquí en el primero, de la progresión de la pobreza urbana, de la falta de integración de los inmigrantes en las comunidades sociales receptoras...

No hay ningún sector de la izquierda actual que proponga una solución seria a problemas como estos, antes bien, prefieren promocionar cuestiones, desde una óptica materialista bastante mas secundarias, como son los valores de la cultura, la cultura no como medio de emancipación o de progreso, no se trata ya de garantizar el ejercicio de derechos y libertades, ni de articular un proyecto de desarrollo sostenible en relación con el medio ambiente. Se trata de un conjunto de medios convertidos en fin. Los animales han pasado a tener derechos, las lenguas han pasado a tener derechos, los valores, han pasado a ser sujetos de derecho, no ya en la medida en que protegen la libertad de la individuo, sino dotados de una sustantividad particular, cmo fin en sí mismo, la poesía, la literatura... Todos ellos valores promocionados por el progresismo de salón, por la indeterminación, la contradicción ideológica, y sobre todo, por una falta aplastante de lógica, coherencia y racionalidad.

c) Si los curas y frailes supieran...

Otra faceta de esta irracionalidad mitómana es el anticlericalismo y especialmente, la defensa que desde la izquierda se hace del « Estado laico ». En rigor, el Estado laico es una construcción típicamente liberal. El Estado laico es el Estado que trata a todos los ciudadanos como si no tuvieran religión alguna, es el Estado que subvenciona a ninguna organización confesional. Esta lógica, en principio, choca frontalmente con lo que la socialdemocracia defiende: la intervención del Estado para garantizar los derechos y libertades fundamentales, en este caso, la libertad de creencias. Defender desde la izquierda la expulsión de religión de los colegios públicos es defender una disminución de la enseñanza proporcionada por el Estado, una disminución de la garantía de que los padres puedan elegir la formación religiosa y moral de sus hijos. Es posible que la iglesia católica aparezca hoy como totalmente contraria a la ideología de izquierda no supone, en un marco reformista, que esta deba ser aniquilada. La lógica es que, si la libertad de creencias merece protección, esta debe ser asegurada, protegida por el Estado, luego es necesario que el Estado se involucre económicamente en esa protección.

Algunos defienden que es aquí donde la lógica materialista de la izquierda se involucra. Los mismos que defienden la defensa de todas las minorías e identidades de forma esotérica por el Estado, defienden ahora un materialismo puro en asuntos religiosos. Salvando las profundas contradicciones de esta reacción, cabe preguntarse por el valor que se otorga a la libertad de creencias y por el valor que se otorga a otras ideas distintas. La libertad de creencias, si bien no es una libertad de caracter materialista si ha sido históricamente demostrado, que es la base de todas las demás libertades. La libertad para formar la propia conciencia, la imposibilidad de ser adoctrinado en un determinado credo es la condición necesaria para poder querer ejercer cualquier otra libertad, sin ellas, no habría entonces libertad alguna.

Por todo esto cabe pensar que el anticlericalismo de la izquierda hoy día no es tanto un anticlericalismo materialista, sino sobre todo, un anticlericalismo irracional, amparado por los recuerdos nostálgicos de la quema de iglesias y conventos, que es ensalzado por el odio irracional hacia las sotanas y las mitras. Una nueva forma, en definitiva, de irracionalidad, contradicción manifiesta de no saber muy bien a donde vamos ni de donde venimos.

d) Reivindicamos la adhesión incondicional a nuestra nueva religión: el ius naturalismo progresista

El ius naturalismo es la doctrina jurídica que fue patrocinada en sus orígenes por la iglesia católica y posteriormente sistematizada por el tomismo. Consiste en pensar que existe un derecho que proviene de una fuente metafísica, natural, exterior a los hombres y a los hombres, al que los hombres no podrían derogar por ningún medio. Esta escuela se enfrenta a la escuela positivista, que postula que la única condición de validez de un derecho es que haya sido correctamente aprobada, es decir, que cumpla los requisitos de validez (en un ordenamiento jurídico como el nuestro, haber sido aprobada por mayoría, en uno como el inglés, formar parte de la costumbre...).

El principal problema del ius naturalismo es que se asienta sobre una base irracional, viene de convicciones internas, ideas que rozan lo religioso, y por ello, desde una perspectiva democráta, no debería ser algo que pudiera ser derecho, exigible erga omnes, dado que nadie puede imponer a otro sus convicciones en un sistema como el nuestro.

A primera vista, parece que normalmente la derecha se encontrará entre la primera izquierda, mientras que la izquierda que entendemos la política como algo separado de dioses y y entes metafísicos, como algo que proviene de la voluntad popular y por tanto, es el pueblo el único que puede crear y descrear derecho, nos inclinamos por la escuela positivista por ser eminentemente mas racional y mecánica.

Sin embargo, es un hecho, que en algunos discursos de la izquierda hay una falta de coherencia manifiesta. Es posible escuchar por ejemplo hablar de « el derecho de los pueblos a disponer de sí mismos ». Atónito, uno puede preguntar ¿cual es la fuente de ese derecho? Entonces, confundidos, no entienden la pregunta, intentan darle vueltas hasta que por fin uno consigue entender que no se trata de un derecho dentro de un orden jurídico, sino de un derecho que es exterior a este, primordial, suprajurídico. Es decir, se trata de un razonamiento ius naturalista.

Otros discursos de izquierda entienden los derechos humanos, no ya como algo que es edificado como un elemento de la soberanía, algo que el pueblo se otorga a sí mismo, sino que se trata de algo universal, no algo contextual, sino algo que existió siempre, desde el principio de los tiempos y que los humanos del siglo XVIII descubrieron del mismo modo que edison descubrió la electricidad. Los derechos humanos estaban ahí, desde el principio, solo esperaban a ser encontrados. Este razonamiento, si cabe llamarlo así, es un razonamiento estrictamente ius naturalista y lleva, además a toda clase de contradicciones.

Por ejemplo, en materia de lo que comunmente se llama bioética (eutanasia, aborto...) la izquierda se dice eminentemente liberal. Es decir, defienden el derecho a disponer del propio cuerpo de la mujer, del hombre, del moribundo... En materia de aborto, el problema es aún mas complicado. En principio, un razonamiento positivista nos lleva a decir que la comunidad puede establecer las reglas para acceder a los derechos fundamentales, dado que es ella la que los otorga, y por ello, puede establecer que el nasciturus no es persona sino cosa, al menos, jurídicamente hablando. No hay ningún problema para defender esta posición porque las reglas, para ser válidas, solo necesitan cumplir los requisitos de validez: es una elección, en un sistema democrático, otorgar o no el derecho a disponer de sí mismo y del feto por la madre, una elección tan arbitraria como la contraria, pero cuya validez no reposa sobre concepciones metafísicas, sino sobre condiciones de validez cientificamente comprobables.

Sin embargo, muchos de los que defienden la posibilidad de legalizar el aborto y la conveniencia de hacerlo, se oponen frontalmente, como si se tratara de un atropello ético, a la existencia de la pena de muerte. Una posición tan aparentemente loable está en realidad viciada de una gigantesca contradicción: con un razonamiento positivista, la pena de muerte no causa ningún problema, dado que si se pueden establecer las condiciones de entrada en el club para el aborto, se pueden establecer las condiciones de salida con la pena de muerte. Otro asunto muy distinto es la conveniencia de hacerlo, hay que diferenciar entre la posibilidad jurídica de hacerlo (que desde esta visión no es problemática) de la oportunidad política de hacerlo. Sin embargo, los discursos anti pena de muerte defienden sus posiciones desde postulados filosóficos como el hecho de que nadie puede matar a otro, nadie puede terminar con la vida de otro ser humano, etc... De lo que no nos damos cuenta, es del hecho de que este razonamiento es el mismo que hacen los antiabortistas: ellos consideran que a partir de la concepción se trata de un ser humano, a partir de ahí es éticamente reprobable porque se mata a otro ser humano, los anti pena de muerte dicen que un ser humano no puede ser despojado de su condición humana, sin embargo, nadie ha sido hasta ahora definir con claridad que es la condición humana.

Es posible oponerse (como es mi caso) a la legalización de la pena de muerte, por ser problemática socialmente y por no ser adecuada al tiempo que vivimos (es decir, por razones de oportunidad) y defender el aborto, la reproducción asistida como adaptado a nuestro tiempo y capaz de articular la convivencia de forma pacífica (una vez más, motivos de oportunidad) y guardar las convicciones éticas, religiosas y morales para uno mismo, sin pretender imponerlas a los demás. Sin embargo, no es posible edificar, como hacen algunos, una nueva religión sobre una serie de dogmas que carecen de lógica dentro de la razón pura y que intentamos imponer a otros. Esto es un actitud contradictoria que lleva a la izquierda al hundimiento ideológico. La moral y las convicciones íntimas (irracionales por tanto) son en la esfera pública puros datos estadísticos, no imperativos. Convicciones que se pueden tener o no tener en cuenta (por motivos de oportunidad será mejor tenerlos en cuenta) pero en ningún será posible imponer esas convicciones a los demás, al menos no desde una perspectiva de izquierdas, materialista.

e) El capital nos oprime, el medio convertido en fin.

La mas patológica tal vez de todas las actitudes de la izquierda en la actualidad se formula, probablemente, por la inexistencia de un proyecto económico sostenible.

Continuadora de la obra de marx, la izquierda se dice hoy anticapitalista y por ello, repudia todo aquéllo que huela a mercado, a privado, a economía al fin y al cabo. La izquierda continúa aborreciendo la dialéctica de la economía monetarista o liberal, aborrece todo lo que tenga aire de liberalización, a libre comercio y a números y ciencia del calculo del gasto y la ganancia.

Así, tras la caída del muro de berlín, la izquierda ha herededo un vacío ideológico en lo económico que se manifiesta por una gigantesca confusión. Los partidos de izquierda se debaten hoy entre el pragmatismo de gobernabilidad que les lleva a poner en marcha política esencialmente liberales y una especie de reacción irracional a todas esas políticas, invocando mitos marxistas, conspiraciones capitalistas, y su oposición radical al mercado.

El autor de este artículo no es economista. Sin embargo, si es capaz de entender una cosa: la izquierda carece, al cien por cien, de un proyecto que, desde el punto de vista económico, sea viable. La planificación de la economía ha demostrado ser un fracaso además de un grave atentado contra los derechos y libertades mas fundamentales. Sin embargo, del mismo modo que en el caso de la revolución y la reforma, la izquierda abomina del régimen comunista con una mano, y del capitalista con la otra, sin plantearse que al realizar una crítica multiple, queda sometida a un vacío ideología imposible de llenar. La izquierda critica a la empresa privada, la iniciativa privada y se pone del lado de los obreros, sin embargo, no se ha parado a pensar que los obreros trabajan gracias al empresario que demanda su fuerza trabajo que es él, y no otro, el que paga a los obreros. Así, la izquierda continúa oponiéndose a las medidas que favorezcan a la empresa privada sin haberse dado realmente cuenta, que al cortar la rama corta también a los que penden de la rama, en este caso, los obreros.

Así, la oposición al liberalismo económico no es ya una oposicion racional argumentando las injusticias sociales a que lleva, sino sobre todo una forma gratuita de criticar mediante la repetición de mitos infundados, creencias religiosas en teorías caducadas. No es ya una forma de luchar contra las desigualdades que este provoca, no es ya un medio para lograr la promoción social, sino ante todo, un fín en sí mismo, ser anticapitalista es la condición sine qua non para ser de izquierda ,porque ser de izquierda, es un medio convertido en fin. De nuevo, la reivindicación de lo expresivo frente a lo instrumental triunfa, la poesía frente al pragmatismo, la evocación frente al análisis, la fe frente a la razón.

3) ¿Generación perdida?

Estos son solo algunos de los componente del gigantesco problema de la izquierda del siglo XXI que es la irracionalidad profunda que la ha llevado a una indeterminación ideológica superlativa y a la contradicción sistemática. Me dejo tal vez algunos (la antiglobalización, la ecolatría...) Las dos ideas que, desde mi punto de vista ilustran mejor el problema actual de la izquierda son , en primer lugar la falta de pragmatismo y en segundo lugar la falta de reflexión sobre las convicciones que se defienden. La combinación fatídica de estas dos ideas ha llevado a un nihilismo destructivo de cualquier proyecto a largo plazo.

La izquierda no tiene soluciones para grandes problemas, no tiene un proyecto para el futuro que ponga remedio a los grandes males de la sociedad del futuro. No xiste ningún proyecto que, a nivel internacional, proponga un plan para la resolución de la pobreza a escala mundial y de las desigualdades norte sur, que proponga un Estado del bienestar sostenible, un proyecto de desarrollo sostenible, un proyecto para afrontar los retos de la globalización. Ante esta inactividad, esta pasividad y falta de ideología, es normal que la ideología neocon tome la delantera, patrocinen el advenimiento de un mundo nuevo fundado sobre los valores que ellos defienden. La izquierda necesita un proyecto y es precisamente esto lo que intentaré dibujar de forma esquemáticamente en la última parte de este artículo, las grandes líneas y los problemas a los que debe hacer frente la izquierda del siglo XXI, so pena de hundimiento.

Comenta el artículo
Palabras claves : critica, izquierda, crisis sistema, derecha politica, renovacion izquierda, critica

Comentarios de los usuarios (3) RSS feed comment
Escrito por Invitado, on 24-04-2006 19:08,
1. De curas y monjas
Creo que la cobertura en la protección a la libertad de creencias no debería sobrepasar el ámbito de lo racional, porque como bien dices, uno no debiera merecer protección por pertenecer a un colectivo más o menos débil, o por ser creyente, sino por poder creer, o simplemente se persona. y eso, con o sin X en la declaración, puede hacerlo cualquiera en este estado que aún sin ser laico es democrático, hasta para la izquierda. 
Me ha dado la sensación de que estás defendiendo un colectivo, el católico, que no se caracteriza precisamente por su débil posición y que de víctima, aún habiendo ido, ha tenido y tiene muy poco. Entre otras cosas, como buen colectivo privado, se reserva un derecho que no concede a otros: el de decidir quién tiene acceso a sus centros. O lo que es lo mismo: el de crear élite. Cuando se entra en conflicto con las sotanas, se entra en conflicto con hombres, no tiene nada que ver con antiguas quemas. Y que puedan crear genios, ni está prohibido, ni es nada malo, ni se les va a prohibir. Otra cosa es como se paga o distribuyen los recursos públicos, sean económicos o humanos. Que empieza a haber mucho hijo de inmigrante, nacido ya en España, que en unos añitos puede tomar como referencia a los incendiarios franceses. Esos que sí se ven como colectivo apartado y débil, no tanto porque se les haya apartado y dado pocas oportunidades (que también), como por haberlos tratado como grupo más o menos incordiante. Y eso que allí no hay tanto cura que quiera quitárselos de encima.
 
» Notificar este comentario al administrador
» Responder a éste comentario...

Escrito por Invitado, on 24-04-2006 22:05,
2. Citoyen
VAmos por partes: 
 
yo no hablo del colectivo católico, hablo de los ciudadanos que profesan una fe determinada, la católica. Defiendo que la garantía de la libertad de creencias es una actividad de servicio público, es decir, que debe ser garantizada por el Estado. Hay católicos que, efectivamente, están en situación de debilidad, y hay otros que, por el contrario no lo están, hay católicos obreros, y católico empresarios, que votan al psoe y que votan al pp, incluso alguno a ERC. Cada uno de esos tiene una situación distinta, de debilidad o no, yo defiendo qeu todos puedan tener un acceso idéntico a su religión. 
 
Mi opinión sobre la financiación de la iglesia es que debería recibir un dinero proporcional (dejando a un lado lo que recibe por conservar el patrimonio artístico y otros asuntos) al número de personas que pongan la x en la casilla, con independencia de la gente que ponga la X como ocurre ahora de forma que el Estado invierta en la iglesia una cantidad igual por ciudadano creyente. 
 
En cuanto a los colegios: personalmente me posiciono contra la posibilidad de que existan centros de enseñanza privada. Pienso que la enseñanza de la religión debería sser garantizada en centros especializados distintos regidos por la iglesia o el centro de turno en horario extra escolar, y que de otro lado debería existir una asignatura obligatoria de estudio de las religiones desde un punto de vista antropológico en los centros públicos, con profesores funcionarios, claro. El modo de financiación me es indiferente, puede ser el concierto o puede ser el sistema de cheque. Eso me es indiferente. 
 
» Notificar este comentario al administrador
» Responder a éste comentario...

Escrito por IVAN TAFUR, on 25-06-2007 22:41,
3. "la izquierda de donde viene..?
Excelente trabajo.¿Te parece un buen tema la lucha contra la mitificacion de la ciencia?
 
» Notificar este comentario al administrador
» Responder a éste comentario...

Añade tu comentario



mXcomment 1.0.3 © 2007-2008 - visualclinic.fr
License Creative Commons - Some rights reserved
Compártelo:
Furl it!
Delicious
Digg
Technorati
YahooMyWeb
Calificación del usuario: / 12
MaloBueno 
Escrito por Citoyen   
lunes, 10 de abril de 2006
 
< Anterior   Siguiente >
Aforismos
Groucho Marx
"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados."
 
Últimos comentarios
Campos de concentración en Europa
fue penk
muy mala su pagina +compren 1 .pagina .wena
28/11/08 13:57 Más...
Por fue roca

El municipalismo como primera...
te han plagiado...
http://www.ppval.org/documentos/congreso/MAS_%20MUNICIPALISMO.pdf
26/11/08 17:08 Más...
Por el del pasillo

Calentamiento global I: ¿hay o no...
...
Para respuestas algo más argumentadas al...
26/11/08 13:51 Más...
Por Jose R.

Usuario y registro





¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí

The Last Laugh - George Parr - Subprime - subtitulos
Programa de humor sobre la crisis
Agregador de blogs de www.socialdemocracia.org realizado en feevy y fusilado por Carlos Guadián, refrito por Jéssica Fillol y rematado definitivamente por José Rodríguez.
Redes amigas
Image Las Ideas.org
Red Economia Crítica XLaIzquierda
Extremadra en positivo Mas Ciudadanía
Image Image