| Chávez el fascista |
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Comete un error que ya he comentado algunas veces: creer que tu ideología no tiene nada malo, que lo malo es de las otras. ¡Ohhh, la izquierda nunca ha pegado tiros ni dado golpes de estado! ¡oooh, el liberalismo nunca ha traído desigualdad y pobreza! ¡oooh, la derecha siempre ha respetado la legalidad! Y dogmas de fe por el estilo, útiles para seguir pensando que el Mal son los demás, que nosotros estamos a salvo. Querido Lluis: toda ideología que ha vencido ha tenido a militares y empresarios detrás. Toda ideología ha tenido detrás a gente con ambición y osadía y que se ha forrado a costa del currito. Ahora resulta que no, que si se hace esas cosas uno no es de Izquierdas. Me recuerda vd. a los “liberales” que todos los países y políticas les parecen “socialistas”, siendo el “liberalismo” una quimera mítica que por su perfección nunca se ha dado, pero que permite a quienes lo sostienen seguir soñando con su utopía y no tener que enfrentarse a la realidad: su castillo en el aire no existe ni existirá. Ni su Izquierda mágica ni su Liberalismo Pluscuamperfecto. Por no hablar de lo que es el fascismo. Parece que en toda la puñetera Historia sólo el fascismo ha hecho cosas horribles, y que todo lo que no nos gusta ya es “fascista”. Es el recurso de los que quieren meter miedo y no saben cómo: ¡oh, el personaje “x” es fascista! ¡Hitler, Franco, el Conde Sator!. De tanto tachar a la gente de fascista al final no significa nada: un término terrible, que debía ser la tumba política de cualquiera no significa nada. Gente como vd. ha conseguido banalizar el horror de dicho término. Y es que Putin o Ahmadinejad no son fascistas. Le parecerá sorprendente, pero muchos regímenes e ideologías anteriores al fascismo ya mataban opositores o limitaban la libertad de expresión. Y una vez derrotado en los años 30 del pasado siglo muchos lo han seguido haciendo. Putin y Ahmadinejad son elementos conservadores y autoritarios de sus países, pero el fascismo les queda muy atrás en el tiempo. Pero el hecho de que sean conservadores, de Derechas, no hace que periodistas de derechas o políticos de derechas tengan que hacerse perdonar golpeandose el pecho todos los días. De hecho no es así, porque la derecha española no es la rusa ni la iraní. Que cada palo aguante su vela, pero la izquierda española no es la cubana, por poner un ejemplo, y no tenemos que hacernos perdonar por nadie. Meter en el mismo saco todo, fundamentalismo islámico, tiranías rusas o populistas sudamericanos, es la vieja cantinela sectaria de creer que los que no nos gustan son todos iguales al milímetro. Todos a una, que son lo mismo. Simplificar a los enemigos para así no tratarlos como a personas diferentes y únicas. Es el mejor método para justificar después las barbaridades que se cometan sobre ellas: de ahí la insistencia de presentarnos a todo el que no quiera hacer negocios con los países más ricos como un malvado diablo que quiere violar a nuestras hermanas. Chávez es de izquierdas. No me gusta, pero es de Izquierdas. La Izquierda a la que yo admiro de verdad, siendo consciente de que nada es perfecto y de que todos los más tienen sus menos, es otra. Pero que no me guste no quiere decir que no sea de izquierdas. Dejemos los corporativismos ideológicos de una vez.
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| Escrito por Raúl Sánchez (Lüzbel) | |
| viernes, 07 de diciembre de 2007 | |
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