| A nuestra prensa |
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Hubo una polémica, teníamos noticias diarias de perros que atacaban niños. Aquello empezaba a parecer una rebelión de la raza perruna contra la raza humana. El gobierno se hizo oídos de la llamada de atención periodístico-empresar…ciudadana, y obligó a poner un chip a los chuchos, a inscribirlos en un registro, etcétera. Nunca más se supo. Más tarde nuestros guardianes nos alertaron de algo horrible: la llamada “Gripe Aviar”. No se sabía prácticamente nada: ni si había mutado para afectar a los humanos, ni a cuantos había matado, ni nada. Eso no impidió que nuestros eficientes medios nos alertaran, sacando a decenas de médicos que decían que no se sabía nada de nada de nada. Se pedían medidas. La “pandemia” era inminente. Las vacunas contra la gripe se acabaron en tiempo record aquel año. Después se supo que mató más gente el supuesto remedio a la “pandemia” que la misma gripe aviar…la cual, dicho sea de paso, mató a un número comparativamente ridículo de gente a nivel mundial (¡103 muertos en 3 años! ¡a nivel mundial!No, venga, no lo vamos a comparar con los muertos a causa del tabaco…) Algo de tiempo después, una niña desaparece en un lugar determinado del mundo. Esto pasa a diario y cientos de veces cada día en Brasil, en África o en México (y a miles). Pero un caso concreto, de una niña de unos padres con muchos contactos, moviliza al mundo. Los medios apoyan incondicionalmente a esta pareja, sin que nadie explique el porqué este caso merece tal atención y no los cientos o miles parecidos, muchos de los cuales en circunstancias mucho peores. Famosos, esposas de famosos se unen en un acto de sincera publicid…humanidad. Cuando se insinúa por parte de la policía que aquello puede oler a tongo, en el país de los padres los periodistas, gremio que nunca es corporativista y que denuncia los errores de sus compañeros sin dudarlo, cargan contra el país de la policía, llamándolo tercermundista y chapucero, no como ellos y su país, que lo comprobaron todo antes de lanzarse en aquella noblísima y escasamente ombliguista cruzada. Nuestra prensa adorablemente atenta y altruista no para de otear el horizonte para divisar enemigos que puedan comernos al ajillo. En reconocimiento a su labor, la ciudadanía cada vez respeta y admira más a los periodistas, modernos e independientes vigilantes de nuestra civilización. Qué menos podríamos hacer por quienes jamás han envenenado el día a día de la gente con demagogias reaccionarias, histerismos infundados e hipérboles ridículas con tal de hacer caja.
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| Escrito por Raúl Sánchez (Lüzbel) | |
| jueves, 13 de diciembre de 2007 | |
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