| Estamos rodeados |
|
|
La amenaza está más cerca de lo que pensamos. El enemigo es numeroso; aproximadamente un 25% de la población – una verdadera pesadilla para los más aficionados a la conspiranoia. Y su objetivo final es espeluznante: ni más ni menos que impedir la paz mundial .
Después de asistir a las declaraciones de Benito, una no puede dejar de preguntarse cómo lo han hecho los (y las) homosexuales para alcanzar tantísimo poder. Vamos, si hasta hace dos días eran carne de prisión por la ley de vagos y maleantes... y ahora resulta que tienen en sus manos la potestad para destruir todos los valores de la civilización occidental, y aún les queda para alentar la proliferación de armas nucleares y vaya usted a saber qué más. Es realmente portentoso: su poderío es tal, que cuando se casan destruyen el matrimonio y cuando tienen hijos amenazan a la familia; diríase que son como esa rima de Bécquer: Mi vida es un erial/flor que toco se deshoja/Que en mi camino fatal/Alguien va sembrando el mal/Para que yo lo recoja. Grande es su magia de destructora naturaleza. Y el caso es que no son los únicos que representan un peligro para nuestra civilización: también los matrimonios, esto, “normales”, al menos aquellos que no están dispuestos a tener niños un año sí, uno también y uno de barbecho. Y vista la fragilidad de nuestros esfuerzos por conseguir la paz mundial digo yo que la lista de sus enemigos debe ser más larga de lo que nos tememos. Tendríamos, por ejemplo:
Con semejante lista, nuestro pobre Benito debería ir pensando en coger un par de ayudantes... va a tener mucho trabajo extra.
|
Ningún comentario guardado
mXcomment 1.0.3 © 2007-2008 - visualclinic.fr
License Creative Commons - Some rights reserved
| Escrito por Mireia Ortega | |
| lunes, 17 de diciembre de 2007 | |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
RSS


La amenaza está más cerca de lo que pensamos. El enemigo es numeroso; aproximadamente un 25% de la población – una verdadera pesadilla para los más aficionados a la conspiranoia. Y su objetivo final es espeluznante: ni más ni menos que 





