| Marbella, 15 años y un día |
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Lo de Marbella ha sido un verdadero festín. Sus representantes municipales se han dedicado durante 15 años a robar a manos llenas, ante la pasividad del resto de instituciones judiciales y políticas. No se explica cómo puede ser que ante las evidencias clamorosas de prácticas corruptas, durante más de 3 legislaturas no se haya puesto fin a los desmanes de esta gentuza. Y no menos sorprendente es la confianza que los marbellíes han depositado reiteradamente en esta pandilla de ladrones.
Estamos todos asombrados ante la magnitud de la tragedia en Marbella. Y es que las cifras que se han hecho públicas causan tanta vergüenza como sorpresa. Es por eso que no acabo de comprender porqué han hecho falta 15 años para que la justicia tome cartas en un asunto que era un secreto a voces. Desde la llegada de Jesús Gil a la alcaldía de esta ciudad malagueña en las elecciones de 1991 ya se sabía que su intención no era otra que las de lucrarse desde el mismo ejercicio del poder municipal. En aquel momento parecía más un síntoma relacionado con el hartazgo de sus ciudadanos con los partidos de siempre, que vieron en la figura polémica, histriónica, pero diferente de Gil, una forma de dar un impulso a su ciudad. Pero el monstruo creció y de su mano llegaron los negocios oscuros y los megapelotazos urbanísticos promovidos por entornos peligrosos. Y el monstruo continuó creciendo en otros municipios de la Costa del Sol y empezó a influir políticamente hasta el punto que algún partido como el PP coqueteó en la medida que veía en el Grupo Independiente Liberal (GIL) una oportunidad para arrinconar al PSOE. Pero el GIL, embalado por los resultados electorales, pretendió y con posibilidades de éxito, Melilla y Ceuta. Ahí se eclipsó su estrella. Jesús Gil volvió a pasar por la cárcel y abandonó la alcaldía. Dejó a sus sucesores al mando de la banda y todo siguió igual. Con una salvedad. Aquella que había sido su azote, o su víctima, durante tantos años, Isabel García Marcos se sumó entusiásticamente a esta orgía de corrupción. Supongo se planteó algo parecido a aquello de “si no puedes con tu enemigo únete a él”. Esta es la historia muy resumida de 15 años en Marbella. La historia de un robo continuado y con ostentación. Han hecho falta todos estos años para que podamos ver a los protagonistas de este asalto, esposados y ante la justicia. Bien está lo que bien acaba, no obstante, alguna reflexión tienen que hacer las instancias administrativas y judiciales que han permitido que las cosas llegaran a este punto de vergüenza. ¿Es que el sistema es incapaz de controlar y castigar este tipo de actuaciones de forma diligente? ¿Era la tela de esta araña podrida tan densa que hasta que la cuestión no ha llegado a estos límites no ha sido posible actuar? ¿Porqué ha fallado todo y durante tanto tiempo? No lo sé y no me lo puedo explicar, lo reconozco. Sólo espero que se produzca un antes y un después de lo acontecido. Ni mucho menos creo que este mal embargue al común de los ayuntamientos. Eso sí, la ausencia de medidas durante todos estos años ha contribuido a dar la sensación de normalidad, cuando lo que ocurría era un escándalo de primera magnitud. En Marbella ha habido 15 años de vergüenza y un día para la esperanza. Comenta el artículo
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| Escrito por Miguel A. Escobar | |
| domingo, 02 de abril de 2006 | |
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Lo de Marbella ha sido un verdadero festín. Sus representantes municipales se han dedicado durante 15 años a robar a manos llenas, ante la pasividad del resto de instituciones judiciales y políticas. No se explica cómo puede ser que ante las evidencias clamorosas de prácticas corruptas, durante más de 3 legislaturas no se haya puesto fin a los desmanes de esta gentuza. Y no menos sorprendente es la confianza que los marbellíes han depositado reiteradamente en esta pandilla de ladrones.






