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¿Qué se pierde el que ignora determinadas cosas? |
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Esta inquietante pero quizá original pregunta es la que Manuel Cruz, Catedrático de Filosofía de la Universidad de Barcelona se le ocurre a modo de imposible resumen en su artículo publicado en el Periódico de Cataluña el pasado jueves 27 de Diciembre titulado No sabe lo que usted se pierde... En el artículo intenta ponderar el valor de unos productos culturales frente a otros, es decir el sempiterno debate entre la cultura elitista y la cultura popular.
La reflexión es casi correcta, a mi subjetivo entender, salvo un detalle: es necesario cambiar el concepto cultura que el utiliza hasta la saciedad por el de saberes, conocimientos, mercancías culturales, consumo de ocio clasista o cualquier expresión que salvaguarde el concepto cultura de la prostitución y distorsión. La cultura, y los antropólogos estamos hartos de proclamarlo a los cuatro vientos, es algo más que la acumulación de conocimientos y tampoco la cultura no es un distintivo de clase o de etnoclase. La antropología vindica la dignificación del concepto cultura mediante un proceso de universalización y equidad en el valor de todas las culturas. Un ejemplo entre muchos es afirmar que la cultura compartida por los Nuer es tan digna e importante como la cultura compartida por la ciudadana de una ciudad como Barcelona. Por lo tanto no podemos en nuestra propia sociedad establecer distinciones clasistas o diferenciaciones de etnoclase excusándonos en la cultura.
La pregunta quizá debería ir dirigida a porqué determinados estratos sociales consumen determinados productos culturales o bienes de consumo culturales. La indagación sobre estos productos y sus significaciones, el por qué no son compartidos por todos o por qué se nos obliga a compartirlos si ni tan solo nos identificamos con ellos. Los matices culturales, música, literatura expresiones artísticas, cuestiones estéticas son utilizados para marcar la diferencia entre unos y otros, establecer distinciones, cuando por definición la cultura es una “agregador”, un dador de pertenencia.
En definitiva la cultura no entiende de clase, de presente, de pasado, puesto que abarca pasado presente y futuro. Cultura no entiende si es high o Light. La cultura, evidentemente es algo más que Andy y Lucas, Bustamante, Verdi, Mozart; en definitiva la cultura no puede clasificarse, medirse, cuantificarse o cualificarse. Los límites de la cultura en el mundo desarrollado (como se expone en el mismo artículo) caso de tenerlos son los mismos que en el mundo subdesarrollado y que hace dos mil años o cinco mil.
Así pues ignorando el autentico significado y significante de cultura nos perdemos la posibilidad de matizar y aproximarnos desde otras perspectivas a lo que el autor nos proponía en su artículo, sea se lo que se pierde con la ignorancia, o no, puesto que mal de todos consuelo de tontos.
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Escrito por David Fornons
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martes, 01 de enero de 2008 |
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