| Lecturas |
713  |
|
La batalla entre los aspirantes a candidato demócrata en las presidenciales de los EUA se ha convertido en un divertido y apasionante enfrentamiento de estrategias de marqueting político, branding social e imagen electrónica. Sin embargo, el resultado de esta secuencia, de momento, imposibilita en gran medida detectar las diferencias en los programas de Obama o de Clinton.
En ese sentido, sus discursos son criptogramas programáticos cuando abordan temas económicos. Tanto uno como la otra han abandonado desde un primer momento la didáctica que aplican a otros temas, esperando que la economía no sea determinante en la elección de delegados. Barack Obama, quien a mi parecer encarna en mayor medida las políticas sociales con un registro más europeo, no ha realizado, no obstante, ni una sola propuesta creíble y sólida en temas económicos. Por ello se enfrentó con la izquierda de su partido a fin de poder ocupar un escenario de centro que le supusiera afrontar su programa económico con mucha más ambigüedad y poder ganar tiempo.
Me cuesta reconocerlo pero en el campo de la economía, la mejor equipada es Hillary Clinton que reclama como suya la herencia económica de ocho años de bonanza cuando su marido era presidente. El riesgo que corre en ese sentido es el de parecer excesivamente liberal, sobretodo cuando expone soluciones proteccionistas que habían sido exclusiva de los Republicanos. Sin embargo, ninguno de los dos parecen tener un programa económico estructuradamente sólido, ni tampoco da la impresión que el tema les interese demasiado. Teniendo en cuenta que la economía mundial tiene un motor pendiente de revisión llamado EUA, la cosa es preocupante, sobretodo para Europa.
Comentarios de los usuarios (0)
|
|
|
|
Escrito por Marc Vidal
|
|
martes, 15 de enero de 2008 |
|
|