Fraga, que a eso de cortar cabezas, democraticamente hablando claro, no le gana nadie, le reprochó que esa actitud Becerril no iba a ayudarle en nada y asumiendo su culpa por no haber pasado antes el Trillo le dibujó en un Pizarro como debía manejarse ante esa situación, intentó explicarle que en las Arenas del circo político los contendientes jamás deben usar Cascos ni escudos que no les ofrezcan total protección. Si con golpes certeros no Matas a tus enemigos acabarán por encerrarte en las Quadras o algo mucho peor.
Siendo muy Franco le aventuró que ante la derrota sólo cabe felicitar al vencedor, lo Cortés no quita lo valiente, no señor.