| La función de los medios de comunicación españoles. Una radiografía. |
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La función está a punto de terminar. El telón está al caer y los personajes del espectáculo ya se han quitado la careta. El público ha asistido atónito a la comedia teatral que han protagonizado los políticos. No, nos equivocaríamos si vertiéramos toda la responsabilidad en ellos.
Los medios de comunicación son los agentes que se encargan de vincular el ciudadano con la política, y viceversa. Son imprescindibles para que el ciudadano de a pie comprenda la realidad política, social, económica y cultural en la que se ve envuelto. Formalmente, los medios de comunicación deben desempeñar la función de informar objetivamente de los hechos y dar elementos para que los individuos conformen una opinión subjetiva al respecto. También podemos aceptar que los medios de comunicación deben ejercer una función crítica con el poder, y hasta de control. Pero lo que no puede tolerarse en una sociedad democrática como la española es que los medio ejerzan una función de vigilancia del poder político, de correa de transmisión de la opinión de éstos e incluso de actores políticos que juegan en el terreno político de esta sociedad. La libertad de expresión. Es una libertad en la que se sujetan muchos falsos periodistas para justificar una función que deontológicamente su propia profesión les prohíbe. Desde hace tiempo los medios de comunicación españoles se han significado por politizarse de una forma escandalosa y por atacarse mutuamente, periodísticamente conocido como “la guerra de medios”. Produce esperpento observar la relación de dependencia de los dos grandes partidos españoles con los principales diarios nacionales. La politización hacia la derecha de “El Mundo, “Abc”, la “COPE” o “La Razón”, y hacia la izquierda de “El Pais”, “Cadena Ser”, “Público”, “El Periódico” o “Cuatro” y la vinculación de éstos al PP y PSOE respectivamente ha pasado a convertir a ciertos medios en verdaderos actores políticos. Este hecho se ha acelerado durante la última legislatura. No podemos culpabilizar a todos los medios por igual. En los últimos cuatro años, al igual que en la primera década de los noventa, el eje El Mundo-COPE se ha demostrado esclarecedor en su intento de derribar al gobierno socialista. La tropa mediática de la derecha, con la conocida “teoría de la conspiración” ha creado titulares de hechos que se han demostrado totalmente infundados. El objetivo, sostener una determinada versión que justificara las acciones del partido conservador del 11 al 14-M. Tanto El Mundo como la COPE, lejos de informar veraz y objetivamente, se han puesto a la piel del político y han creado artificiosamente hechos no probados (como la sentencia del 11-M demuestra, ver: http://www.diariocritico.com/2007/2007/Octubre/nacional/43560/lectura-sentencia-juicio-11-m.html ) para crear un determinado caldo de cultivo en la opinión pública. El vocifero de ambos medios para condicionar el partido del gobierno y, sobretodo, al PP ha alcanzado decibelios estratosféricos. La guerra de medios también se ha recrudecido durante los últimos cuatro años. La operación de acoso y derribo tramada por El Mundo y la COPE contra el diario Abc ha quedado demostrada con la unión de estrategias de ambos medios para reducir los lectores del periódico Abc y asfixiarlo económicamente. La incitación ha darse de baja por parte del locutor de la COPE, Federico Jiménez Losantos, es una buena muestra de la cruenta batalla mediática (ver http://www.abc.es/hemeroteca/historico-05-07-2006/abc/Comunicacion/el-juez-ordena-a-jimenez-losantos-y-la-cope-que-cesen-en-su-campa%C3%B1a-de-insultos-y-denigracion-contra-abc-y-vocento_1422326608870.html). Por su parte, el diario El Pais y la emisora Cadena Ser han intentado ir a remolque del eje El Mundo-COPE, rebatiendo todas las entelequias que ambos medios iban anunciando sin ninguna prueba empírica o real. También denunciar el bochornoso acto de concesiones de licencias de los gobiernos autonómicos del PP. Los medios de comunicación beneficiarios de esta decisión absolutamente discrecional y subjetiva, que pretende implantar la televisión digital terrestere (TDT) han estado medios de la derecha o de la extrema derecha (libertaddigital), marginando los medios de tendencia progresista. Es un ejemplo más de la relación de favores económicos y políticos entre el poder político y los medios de comunicación. Ante esas situaciones, tanto el político como el ciudadano se han visto fuertemente condicionados por unos periodistas que se han equivocado intencionadamente de función (y por esto merecen nuestro desprecio y no respeto), y han pasado a ejercer directamente la función de actor político. Mientras que algunos políticos les ha ido de perlas esta situación (ya que los medios defienden sus posiciones, y el político filtra información al medio, con favores entremedio), los ciudadanos tenemos mucho que perder. No podemos vernos limitados a meros sujetos pasivos a los cuales los medios tergiversan y manipulan la información para crear una opinión pública dirigida a una determinada dirección. La función de periodista ha quedado circunscrita al de la defensa de una conglomeración de intereses económicos e ideológicos particulares que, poco tienen que ver con los intereses colectivos y sociales, a los que se deben los medios de comunicación. No podemos quedar reducidos a borregos. Debemos rebelarnos ante esta situación. Y denunciarla.
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| Escrito por Roger Fort | |
| martes, 22 de enero de 2008 | |
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La función está a punto de terminar. El telón está al caer y los personajes del espectáculo ya se han quitado la careta. El público ha asistido atónito a la comedia teatral que han protagonizado los políticos. No, nos equivocaríamos si vertiéramos toda la responsabilidad en ellos.
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