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La evaluación como valor estratégico de la Empresa Pública |
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Cualquier Administración Pública, si alberga el deseo de ser un instrumento útil al servicio de los ciudadanos en la aspiración de dar satisfacción integral y de calidad a las demandas e inquietudes de estos, ha de entender la evaluación de sus prácticas como un requisito de necesaria y sistemática implantación.
Para saber potenciar, estimular, impulsar, mejorar capacidades, habilidades, relaciones, actitudes y aptitudes, así como subsanar carencias y compensar limitaciones a fin de determinar las mejores estrategias, criterios y estilos de atención e interacción con el ciudadano; se hace necesario evaluar con rigor objetivos, metodologías y actuaciones de arriba a abajo, pero también de abajo a arriba.
Todos los elementos que intervienen en el proceso pueden y deben de ser evaluados sistemáticamente y sin disculpa. Entre ellos cabe destacar los siguientes:
Los elementos personales: los equipos directivos en todos sus ámbitos y niveles, así como el personal en su conjunto.
Los elementos materiales: las instalaciones, los materiales, el medio, etc...
Los elementos organizativos y formales: la organización del personal, la distribución de los espacios, del tiempo, de las tareas y de las formas y estilos de trabajo, el ambiente laboral, etc...
La evaluación ha de realizarse desde una didáctica metodológica participativa con intercambio de opiniones de todos con todos y llevada a cabo tanto en reuniones de trabajo o de grupos específicos de discusión, como a través de cuestionarios.
Si el mayor potencial productivo con que cuenta cualquier empresa, y en especial la Empresa Pública, no es evaluado adecuadamente, los servicios que se presten serán, obviamente, deficientes; ¡y atención!, el potencial productivo, esto es, los empleados públicos, sólo pueden dar lo que a su vez, por sus superiores, a ellos se les entrega. De unos ineficaces y burocráticos estilos de dirección, difícilmente pueden obtenerse unas buenas prácticas de servicio satisfactorio y competente al ciudadano.
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Escrito por Javier Caso Iglesias
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viernes, 25 de enero de 2008 |
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