| Reforma del sistema de pensiones: planteando el debate |
|
|
La reforma del sistema de pensiones en Europa es uno de esos problemas que todo el mundo admite pero del que se habla poco porque se considera que no tiene solución. Y sin embargo es un problema y la reforma del sistema es importante. La mejor forma es enfocarlo como una comunidad de hobbits.
Publicado originalmente en "La ley de gravedad "
Estamos en algún momento de la tercera edad y los hobbits que viven felices en la Comarca. Pero en ese momento descubren que tienen un problema: los hobbits mas viejos tienen la barba muy larga y no son capaces de cortar leña y deben pasar la mayor parte del tiempo en la cama. Los hobbits se reúnen y se dan cuenta de que la situación es injusta e insostenible y es mejor que esos hobbits jóvenes corten leña para los mayores. Para que no se mueran de frío, cada hobbit en edad de trabajar irá a cortarles leña. Los hobbits hacen cuentas. Calculan que la esperanza de vida media de un hobbit está en torno a 65 años (ya sé que normalmente los hobbits tienen en torno a cien años de esperanza de vida, pero esto solo es un ejemplo), y que los hobbits comienzan a volverse inútiles para el trabajo cultivando huertos alrededor de los 60. También calculan que el número de hobbits por encima de 60 años es relativamente pequeños (la octava parte de la población). También calculan que un hobbit, mayor o joven, necesita un tronco de leña por día. Así que acuerdan un sistema de turnos relativamente poco costoso: los hobbits jóvenes cortarán leña un tronco más por semana para los mayores y si todo va bien, cada hobbit solo debería renunciar a una parte pequeña de su leña (un octavo) y los hobbits mayores podrán seguir calentándose en invierno. El sistema acordado dice exactamente que cada hobbit mayor recibirá un tronco de leña por día. El sistema funciona correctamente durante un tiempo. Los hobbits jóvenes solo tienen que hacer un esfuerzo adicional pequeño y los hobbits viejos dejan de morir de frío. Pero el problema es que el sistema funciona demasiado bien. La esperanza de vida de los hobbits viejos aumenta hasta los 75 ya que dejan de morirse de frío. Por otro lado, los hobbits jóvenes sufren una época de depresión que hace que dejan de practicar sexo con la misma asiduidad. Como resultado los hobbits mayores de 60 años pasan de ser la octava parte de la población a casi la mitad. La situación ya no es sostenible a estas alturas. Los hobbits mayores siguen recibiendo un tronco por día de parte de los jóvenes, pero la carga que esto supone para los hobbits jóvenes es mucho mayor. No se trata ya de cortar un tronco adicional por semana, sino ¡un tronco adicional por día! Esto es algo inadmisible para los endebles hobbits, máxime cuando tienen a la mitad de la población en situación ociosa. Así que los hobbits vuelven a reunirse, acuerdan formar una comisión para estudiar el problema. La comisión se reúne y les explica que tienen básicamente dos opciones para resolver el problema. La primera es reducir la horquilla de edad en la que los hobbits dejan de trabajar. Es evidente que los hobbits de más de 60 años no son ya los viejos endebles de antes y además la economía ha evolucionado lo suficiente para que ya no tengan que ir a trabajar al huerto, ahora simplemente pueden trabajar en la oficina que es un trabajo más ameno. La segunda opción es ajustarse el cinturón: admitir que la comunidad hobbit no tiene capacidad para seguir viviendo con un tronco por persona y día así que hay que reducir el consumo en función de la población. Existen tres formas de reducir el consumo: los hobbits jóvenes seguirán disfrutando de su tronco diario y los hobbit mayores deberán conformarse con un tronco por semana. La segunda es que los hobbits mayores seguirán disfrutando de un tronco diario y los hobbits jóvenes deberán conformarse con un tronco por semana. La tercera opción es que cada hobbit, trabajador o no, reciba una parte igualitaria de la producción de troncos de la Comarca. Esta bonita historia sobre hobbits y troncos describe a grandes rasgos lo que ha ocurrido con el sistema de pensiones en Europa. Durante la post guerra, en tiempos del baby boom, el sistema “pay as you go” (las pensiones de hoy se pagan con la contribuciones de hoy) era y parecía sostenible: la edad de jubilación a los 65 y los beneficios fijos eran sostenibles. Sin embargo, el cambio de la estructura económica (de una economía industrial a una de servicios), de la estructura familiar (las familias son más frágiles, la mujer ya no se queda en casa y por lo tanto los abuelos ya no viven con la familia) y de la estructura social (baja natalidad, un montón de gente que se jubila y vive alrededor de quince años más) ya no es sostenible. No es necesario jubilarse a los 65 ya que el empleo en el sector servicios puede prolongarse más. Tampoco es viable mantener una cantidad de beneficios fijos para los jubilados ya que los jóvenes no pueden soportar la carga. Ante esto, existen básicamente dos remedios: aumentar la edad de jubilación o modificar la estructura de las pensiones. El primero reduciría el número de pensionistas y esto es más o menos aceptable dado que no hay ninguna razón por la que un trabajador del sector servicios deba dejar su puesto de trabajo. En el segundo, lo que hay que tener en cuenta es que hay que apretarse el cinturón en algún sitio: ya sea lo soportan los trabajadores (pagando más) ya lo soportan los jubilados (recibiendo menos) ya intentamos definir un mínimo vital para todos y lo soportamos conjuntamente. Un punto que me interesa tiene que ver con la “solución” de la privatización de la pensiones. Privatizar las pensiones tiene sentido político: la solución ya he dicho que no es agradable para nadie, así que hacerlo desaparecer el problema de la escena pública es una forma de quitarse problemas de encima como político. De lo que no estoy tan seguro es de que tenga sentido económico. El problema de las pensiones es un problema macro: una parte del ahorro que se genera en una economía debe ser destinada al consumo de los jubilados. La transferencia puede hacerse pública o privadamente, pero en cualquier caso debe existir una transferencia. Si esto se realiza de forma privada (por ejemplo a través de un fondo de pensiones) el ahorro será drenado igualmente ya que cuando hablamos de ahorro no diferenciamos entre ahorro público y ahorro privado. Si las pensiones pasan a ser privadas, será algo que tendrá consecuencias redistributivas (las pensiones serán más heterogéneas), pero no reales (la cantidad de ahorro seguirá siendo la misma, las transferencias serán las mismas). Esta redistribución tendría sentido (y sería justa) si el valor que se le otorga a la jubilación variara de un individuo a otro (yo prefiero ahorrar más siendo joven para tener una jubilación bonita o al revés) pero deja de serlo cuando uno examina la distribución de las tasas de ahorro en función del origen social y de los salarios (los pobres ahorran menos). Otro argumento a favor es que la privatización de esta parte del sistema financiero orientaría el ahorro hacia inversiones rentables y provocaría ganancias en eficiencia y crecimiento. Hay dos problemas con esto: Primero, si la privatización se hace, habrá que ver quién se queda sin nada en el proceso. El segundo es que la evidencia empírica a favor de esta hipótesis es razonablemente dudosa. Precisamente, mi argumento sería el contrario: un sistema de pensiones que funcione debe ser flexible (adaptarse a los cambios de circunstancias) no como el actual. Los contratos de carácter privados de los fondos de pensiones se caracteriza precisamente por la imposibilidad de poder ajustarlo: se fijan prestaciones fijas en el largo plazo, independientemente de la estructura de población. Como la cantidad de dinero disponible en el sistema financiero (la cantidad de ahorro) es la misma en todos los casos, si las prestaciones no pueden ser ajustadas se drenará una cantidad de ahorro excesiva. En cambio, un sistema público puede ajustar las prestaciones de forma igualitaria y coordinada. Finalmente, existen dos soluciones en el largo plazo que tienen que ver con aumentar la tasa de reemplazo modificando las condiciones demográficas. La primera es poner en marcha políticas natalistas: el número de hijos deseados en Europa está muy por debajo del número de hijos reales, luego políticas como cheques bebé, guarderías públicas, o políticas de compatibilización de la vida laboral y familiar pueden aumentar la natalidad considerablemente. La segunda política es ser más permisivo con la inmigración: si no podemos reemplazar a los jubilados con nuestros hijos, al menos hacerlo con los de los inmigrantes. En definitiva, el tema de las pensiones es un problema con soluciones más o menos desagradables y ninguna de ellas mágicas o antigravitacional.
|
Ningún comentario guardado
mXcomment 1.0.3 © 2007-2008 - visualclinic.fr
License Creative Commons - Some rights reserved
| Escrito por Citoyen | |
| lunes, 11 de febrero de 2008 | |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
RSS


La reforma del sistema de pensiones en Europa es uno de esos problemas que todo el mundo admite pero del que se habla poco porque se considera que no tiene solución. Y sin embargo es un problema y la reforma del sistema es importante. La mejor forma es enfocarlo como una comunidad de hobbits.






