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El Partido Popular anuncia a bombo y platillo que eliminará el canon digital si gana las elecciones del 9 de Marzo. Es curioso. La reforma del Gobierno incorpora a la legislación española el contenido de la directiva europea 2001/29/CE (sobre la Sociedad de la Información y de los tratados de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual). El PP apoyó esta directiva, que se aprobó en el Parlamento y el Consejo Europeos (durante el mandato del PP, por cierto). Y es más curioso aún si recordamos que la Ley de la Propiedad Intelectual (que establecía la obligación del canon) que se aprobó en junio de 2006 no tuvo ningún voto en contra. El Partido Popular votó a favor.
La reforma de la Ley de Propiedad Intelectual de 2006 establecía que las sociedades de gestión de derechos de autor y las patronales de fabricantes de equipos y soportes digitales deberían establecer, mediante acuerdo, un listado de los equipos y soportes que se verían afectados por el canon. Si no llegaban a un acuerdo, el Ministerio de Industria y el de Cultura, previa consulta al consejo de Usuarios y Consumidores, determinarían una Orden Ministerial con ese listado. Ante esa falta de acuerdo, es lo que se ha hecho. José Luis Rodríguez Zapatero ha dicho en numerosas ocasiones que cree que ésta es la mejor medida posible por el momento, y que está dispuesto a escuchar otras propuestas, soluciones alternativas para solucionar el problema (soluciones que el PP no aporta). El canon digital se aplica en más de 20 países europeos (Francia, Alemania, Italia, Suiza, Dinamarca, Hungría, etc.). Lo que está claro es que hay que defender los derechos de los creadores en este país, porque en los últimos años y de forma creciente se han visto mermados. Y no es lícito confundir a los ciudadanos con medias verdades y con demagogia. Los equipos y soportes que pagan canon desde 1992 mantienen sus tarifas o las reducen, como el CD-DVD, grabadoras de CD-DVD o impresoras. Pero al PP no le interesa que se sepa eso. El Partido Popular, perdido en un su oposición sin rumbo, agria, y bajo la bandera de la crispación y la división de los españoles, se saca de la manga esta propuesta, la de suprimir el canon, a un mes de las elecciones. Resulta que ahora se oponen a algo a lo que no sólo no se opusieron, sino que votaron a favor. Es una hipocresía electoralista descarada y malintencionada, como tantas otras estamos viendo estos días. Pero no hemos de sorprendernos. Por lo menos este año al PP se le ve el plumero y se nota de qué palo va, y por eso van a perder las elecciones.
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