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¿Quién apostaba por Obama unos meses atrás? Yo no. ¿Quién le ve ahora como favorito? Más de uno y más de dos. Y Hillary Clinton es, a buen seguro, la primera sorprendida. Los sondeos realizados durante el ‘martes de Potomac’ (votaciones en los estados de Virginia, Maryland y el Distrito de Columbia) revelan que Clinton se está quedando sin electores. La pregunta es: ¿Por qué?
Ya han caído la directora y el vicedirector de campaña por no ser capaces de dar con la respuesta. Hay dos cuestiones difícilmente discutibles. La primera es que una personalidad como Hillary Clinton, potente, con solera, tremendamente definida y experimentada, levanta pasiones indisolubles y odios vehementes, por igual. La segunda cuestión no es otra que la impecable campaña que están llevando a cabo Barack Obama y su equipo. Por primera vez están por delante de Clinton en número de delegados. La diferencia es mínima pero relevante. Obama ha empezado a aunar las voluntades de los democrátas, algo que Clinton no ha llegado a hacer. Esta realidad de la que hablamos se ha puesto en evidencia en el enfrentamiento directo entre Obama y McCain. Le están empezando a hacer el vacío a la buena de Hillary, que intenta levantar cabeza como puede. Obama acusa a McCain de ser parte del pasado, y éste reprocha al afroamericano que su retórica es la que mueve la ilusión de la gente. Pero añade McCain que detrás de esa retórica no hay nada, no hay proyectos reales ni ideas sólidas. No hemos de perder de vista que los ‘superdelegados’ son los que acabarán inclinando la balanza hacia Obama o Clinton, pero nunca podrán desmarcarse de los resultados electorales si estos empiezan a distanciar a ambos candidatos. ‘Supermartes’, ‘superdelegados’… Aquí todo es súper, pero el que más, ‘SuperObama’.
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Escrito por Jesús López R.
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lunes, 18 de febrero de 2008 |
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