| La pseudociencia del PAS |
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Hace ya un tiempo que me venía picando el gusanillo de disertar sobre el Síndrome de Alienación Parental, término que aterrizó en nuestras latitudes hace unos pocos años y que muchos han abrazado con excesivo entusiasmo. Pero como es cosa de la “cabezología”, y eso son aguas pantanosas, desconocidas y donde es fácil salir con la mierda hasta las orejas, y a pesar de que cada vez que oía el palabro una vocecilla en mi interior gritaba “¡No científico! ¡No computa! ¡Error general!”, esperaba a encontrar una fuente que, conmás conocimiento que yo, le echara un muerdo al asunto. Y no he encontrado una fuente, sino el nacimiento del Nilo por lo menos.
Yendo primero a lo básico, el Síndrome de Alienación Parental (siglas en inglés: PAS, para ir abreviando) consiste en “un desorden infantil, que se da casi exclusivamente en disputas sobre su custodia, en el que un progenitor (normalmente la madre) programa al niño para que odie al otro progenitor (normalmente el padre)”. Los casos más extremos que cita son los de falsas acusaciones de abusos sexuales perpetrados por el progenitor acusado. Lo primero que llama la atención es que en el PAS, el sujeto activo (el malo, para entendernos) es la madre en un ¡90%! de los casos. Debe ir en el lote, con la regla y la tendencia a lanzar grititos infantiloides ante una colección de fotos de gatitos. Otro aspecto curioso es que el principal proponente de la teoría del PAS, Richard Gardner, ha pasado de detectar el síndrome en un 50% de los casos de divorcio del tipo “altamente conflictivo”, al 90% del total de casos de divorcio independientemente de su dificultad. Esto es una epidemia, señores. Y tomando en cuenta el tratamiento que propone este señor, lo estamos haciendo todo mal: lo que hay que hacer es cortar la relación del niño con el sujeto activo y dejarlo en manos del sujeto pasivo (léase: el padre). Ahora me permitirán un poco de ad hominem, pero lo creo necesario para entender qué ha llevado a este hombre a la conclusión de que casi todos los divorcios terminan teniendo como consecuencia un irracional e infundado odio de los niños hacia su padre. Para Gardner, presumiblemente, el PAS es una conducta desviada que se manifiesta en su vertiente objetiva al menoscabar una sana relación – según él la pedofilia se puede considerar la norma en casi todos los individuos y sirve para mejorar la especie, y las relaciones entre adultos y menores no tienen por qué ser esencialmente traumáticas. Se define a sí mismo al asegurar que “todos tenemos algo de pedofilia en nuestro interior” - y en la subjetiva, pues el sujeto activo del PAS (la madre, recordemos de nuevo) ha tenido la desfachatez de abandonar el sagrado lecho matrimonial, demostrando así su inestabilidad emocional. Si fuera una mujer en sus cabales habría guardado sus votos hasta el final, la muy puta. Como falacia queda un poco exageradillo, pero sirve para ilustrar a dónde quiero llegar: Gardner es, en primer lugar, un apologético: cree que las relaciones entre niños y adultos son consensuales, pero ¿cómo se explica entonces el odio y el miedo de esos niños hacia sus abusadores? Gardner critica el excesivo puritanismo de una sociedad que constriñe nuestros impulsos pedófilos. Para él, el PAS es otra manifestación de ese espíritu represor, y ahí pasa a la segunda fase, el negacionismo: no hay abuso. La relación padre-hijo no es abusiva, sino perfectamente normal; la madre reprime esta relación provocando en el niño un sentimiento de culpa; ergo, la razón última de los traumas existentes en los niños que son víctimas de abusos sexuales no es el abuso -inexistente-, sino el PAS provocado por sus pérfidas Medeas. Existen, evidentemente, otras críticas al trabajo de este buen hombre, basadas en el método y la fiabilidad de sus investigaciones, pero no tienen cabida en un texto tan poco científico como este. Me remito en todo caso a algunas de ellas: Sobre la admisibilidad procesal de las alegaciones de PAS El mito de las falsas alegaciones de abusos sexuales en casos de divorcio 2 artículos cortos al respecto, traducidos al español
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| Escrito por Mireia Ortega | |
| miércoles, 27 de febrero de 2008 | |
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Hace ya un tiempo que me venía picando el gusanillo de disertar sobre el Síndrome de Alienación Parental, término que aterrizó en nuestras latitudes hace unos pocos años y que muchos han abrazado con excesivo entusiasmo. Pero como es cosa de la “cabezología”, y eso son aguas pantanosas, desconocidas y donde es fácil salir con la mierda hasta las orejas, y a pesar de que cada vez que oía el palabro una vocecilla en mi interior gritaba “¡No científico! ¡No computa! ¡Error general!”, esperaba a encontrar una fuente que, conmás conocimiento que yo, le echara un muerdo al asunto. Y no he encontrado una fuente, sino el nacimiento del Nilo por lo menos.






