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Curioseando por el YouTube, pude ver hace unos días algunos anuncios comerciales emitidos en Televisión Española durante los años del franquismo. Unos anuncios donde se plasmaba muy claramente la visión que se tenia de la mujer en aquella época, al menos por parte del mainstream social asociado al régimen. Cabe recordarlo: la mujer como ama de casa, al servicio de su marido, alejada del ejército, la política y aún del “buen” licor. No cabe duda que, contra muchas voces maximalistas, desde entonces se ha avanzado muchísimo, al menos en el Estado español. La mujer es libre, jurídicamente, para establecer contratos y acuerdos (algo impensable en aquella época); tiene margen legal para abortar si así lo desea; puede escoger representantes políticos y a su vez ser escogida como tal; ya no se asume públicamente que su misión en la vida es exclusivamente traer hijos al mundo, criarlos y cuidar de su marido; etc.
Pero, por supuesto, cada cara tiene su cruz. La mujer ya no necesita jurídicamente el permiso de su marido para casi nada, pero en no pocas ocasiones depende por otras vías (económicas, fundamentalmente) de él, con lo cual la libertad que conquistó con la caída del franquismo queda anulada en buena medida. La mujer puede abortar, pero solo si entra dentro de una serie de supuestos (cada vez más flexibles, cierto) que “justifiquen” el aborto. Ya no se asume públicamente que la mujer tenga por misión en la vida ocuparse de las tareas reproductivas, pero esa asunción sigue realizándose en buena medida de facto. Incluso la publicidad mantiene algunos de esos ribetes casposos del franquismo: no son muchos los anuncios de detergente protagonizados por hombres. No voy a entrar en las causas de que esto sea así, que son muchas y no todas tienen que ver con malignas y conscientes conspiraciones patriarcales para someter a la mujer. Simplemente, quiero remarcar que, si buena parte del trabajo esta hecho, no es poco el que todavía queda por realizar. Y ya que en la jornada de éste 8 de marzo los focos van a estar centrados en las urnas, no vendría mal que los bloggers nos detuviésemos por un momento a hablar de algo que va a seguir existiendo la mañana del 10 de marzo pase lo que pase en La Moncloa: la desigualdad, el machismo, el patriarcado. Éste artículo pertenece al Dominio Público por expresa devolución del autor al mismo.
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