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Acabo de ver el debate entre Rajoy y el Presidente del Gobierno, y además de parecerme que han dado un pobre nivel, los dos, y ha sido un debate decepcionante y aburrido, me gustaría dedicar un artículo a hablar sobre la realidad que nos ha tocado vivir, pero es más que eso; en este artículo responderé en parte a algunos temas abiertos en Socialdemocracia.org, como el caso del Estatut de Catalunya, y explicaré en parte porque apostar por ciertas cosas, que promueve el Partido Popular, no sería ni siquiera incorrecto, sería más, sería ahistórico.
Es cierto lo que dijo el señor Cebrián, del Grupo Prisa, cuando dijo en una conferencia ya hace tiempo que el Gobierno de España tenía un problema de comunicación, pero eso no incumbe solo a los Ministros del Gobierno, que pueden destinar el equivalente a todo el Producto Interior Bruto de África a políticas sociales, que lo hacen parecer una simple propina ante los chascarrillos de la oposición, que puedan parecer deplorables éticamente, pero por desgracia es el único eco que resuena en las paredes; esto incluye al señor Zapatero. En Cataluña sinceramente no veo un debate nuevo, si aquí reprodujéramos un debate abierto, en vivo, y no entre mensajes separados en el tiempo como en Socialdemocracia.org, veríamos que el debate actual en 2008 no se diferencia para nada al que se producía en el año 78; distintos actores, en parte distintas siglas, pero el contenido siempre acaba siendo el mismo. Yo he visto videos de los debates en el Congreso de los años 70, y la mayoría de los argumentos se reproducen al milímetro. Uno puede hablar de una supuesta hambruna en Cataluña, como si fuera Kosovo, para justificar su independencia, usando de argumento el retraso de varios meses en la puesta en marcha de un tren burgués y muy caro como el AVE, y decir que en base a eso Cataluña necesita más competencias, pero mientras que Sarkozy presenta en su jacobina República un nuevo modelo de tren bala, más rápido que el AVE, algunos insisten en repetir los mismos argumentos que sus mayores como si fueran nuevos; eso no es discurso de jóvenes, es lo mismo que ya decían políticos que hoy en día están cobrando la pensión. A la falacia del discurso que reduce toda solución para la gente de la calle en las descentralizaciones, se une el intento bastante artificial de generar una sensación de rechazo hacia Zapatero en Cataluña. El problema no son las infraestructuras, sobre lo cual las soluciones independentistas como ya dije antes no son tal, ni la economía, dado que hay zonas en España con más inflación relativa que Cataluña y no han pedido la segregación del Estado, si no una concepción identitaria, bastante antigua, propia de la época feudal, en donde el Estado-nación, como automatismo intelectual, todavía tenía sentido. Hoy en día en la práctica ya se ha demostrado que el Estado-nación está muerto como inevitabilismo político, muchas son las experiencias internacionales que lo demuestran, y dicen que no hay mejor argumento que los hechos. No creo que se pueda decir que la incompetencia para convivir sea loable, o muestra de algún tipo de enorme magnitud de inteligencia, más bien yo diría todo lo contrario; aunque humano, es un defecto, y como tal se debe presentar. La incapacidad de una minoría social para compartir su vida con el resto de los ciudadanos es eso, una incapacidad, con el “in” delante, y “capacidad” después. Que un independentista me diga que España no es posible, como proyecto, es como si el Tio Gilito me asegura que la Seguridad Social no es viable; las partes interesadas no suelen ser fiables en este mundo, y estoy seguro de que a muchos les gustaría no pagar impuestos, pero primero se debe pedir sinceridad, y que todo el mundo le de la vuelta a sus cartas. El Tio Gilito pasaría de mentiroso a conspirador si de paso, soborna a otros millonarios para defraudar a Hacienda, entonces, no esperará a que otros lo vean igualmente inevitable, si no que ejercerá su poder de expansión de la teoría; si los independentistas estuvieran absolutamente seguros de que Cataluña se va a independizar, no darían ni un solo miting, y esperarían a que espontáneamente, todo el mundo pensara como ellos, pero me temo que el negocio no va a de eso, intentan convencer, ergo no es inevitable, ergo no hacen análisis, hacen propuestas, porque no esperan que suceda, quieren que suceda, que es distinto. La actitud de frío analista, de quien esta esperando con la cartera política abierta para recibir los dividendos electorales, no parece muy honrada, y de hecho no lo es; cada uno debería ser consecuente con su actitud de proselitista de sus convicciones, y luego por lo menos intentar argumentarlas, si puede. Por otro lado, asignar exclusivamente a Zapatero el apoyo socialista masivo en Cataluña en las Generales no se resiste a la comparación con los datos electorales publicados por los organismos públicos desde la Transición. El PSOE siempre ha sido masivamente votado en Cataluña desde que hay democracia en las Elecciones Generales, y ha tenido que reventar el techo del sistema electoral catalán para poder gobernar, habida cuenta del favoritismo matemático hacia CIU en base a las provincias en donde sacaba votos; incluso contra corriente, como los bacalaos, los socialistas acabaron triunfando, y eso tiene más mérito todavía. Quitarle mérito, y quitarle apoyo social a los socialistas y a Zapatero en Cataluña, es un curioso ejercicio de Ciencia Ficción. La realidad como digo es tremendamente tozuda, ¿alguien cree que las clases trabajadoras de Cataluña, los asalariados, los jóvenes y también la mayor parte de los catalanistas van a tener mejor opción que la de Zapatero en las Elecciones Generales?, yo sinceramente creo que no, y a los hechos me remito; Zapatero dió la cara e hizo completamente constitucional un nuevo Estatut con docenas de nuevas competencias y una autonomía financiera desconocida hasta ahora para Cataluña en toda su historia, ha comprometido casi 20.000 millones de euros más en nuevos Planes de infraestructuras y complementos a los Presupuestos Generales del Estado, lo que supone el mayor esfuerzo inversor del Estado en Cataluña en toda la etapa democrática, y lo hizo porque se sentó a dialogar y a llegar a un acuerdo con la otra fuerza mayoritaria de Cataluña que era CIU, llegando así a unir políticamente a la inmensa mayoría de los catalanes. Esos son los hechos, esos son los datos, esa es la realidad, eso es lo que sirve en la vida diaria de los catalanes; mejores infraestructuras para bajar los costes de los ciudadanos y el transporte de mercancías, dinamizar la economía de Cataluña, potenciar el crecimiento de su PIB y conectarla con la frontera de Francia al resto del continente Europeo, que es hoy en día la primera potencia industrial del mundo y uno de los mercados más boyantes del planeta, por número de consumidores y empresas privadas en competición; si eso no es apoyar a Cataluña, entonces nada lo es. Hay otra cuestión que me gustaría expresar. La última frase de Mariano Rajoy en el debate contra Zapatero fue escalofriante, porque yo no veía una niña libre y tolerante, yo veía a una niña viendo como sus compañeritos de clase acababan pudriéndose en la cárcel, mientras ella se ríe a mandíbula batiente, una niña que le tira la Constitución encima de la cabeza a todo aquel que sea “raro” o distinto, una niña por lo tanto todo lo contrario a tolerante y libre, sino una niña diabólica, fanática y racista que mira de lado a sus vecinos negros… señoras y señores, la niña del señor Rajoy es la niña del Exorcista. En la masa, en la masa humana, Rajoy sobresaldría… sobresaldría por su falta de comprensión hacia demasiados colectivos de personas, Rajoy solo es compatible consigo mismo, sin embargo Zapatero lo puedo ubicar en muchos cuadros, en muchos lugares y con muchas personas distintas… Zapatero se perdería en la masa, por la sencilla razón de que es como la masa; lo que digo no es un mero eslogan, lo que quiero decir es que en las Elecciones Generales nos jugamos además la apuesta por el modelo de sociedad que nosotros ya vivimos en el día a día, y a Rajoy lo veo desubicado en el futuro, de hecho no puedo ponerlo en la foto de la sociedad que viene, porque ni siquiera sabría donde ponerlo. Lo que hace de Zapatero el candidato, lo más importante, es que es contemporáneo, es de hoy, y me lo imagino mañana, y me lo imagino acompañando los pasos de los españoles en los años que vienen, porque comprende mejor los nuevos fenómenos, porque comprende mejor a los jóvenes de hoy que son todos los ciudadanos del futuro, y porque al fin de al cabo, la mayoría de los españoles somos gente sencilla, que preferimos a alguien que, con sus errores, sea como nosotros, hable como nosotros, y tenga un proyecto de esperanza, eso hace que su pueblo no sea un error a corregir, si no que sea el pueblo el protagonista.
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