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Hay quien dice que la literatura de género es literatura de segunda. Para los que sabemos mirar, y donde mirar, la literatura género, y en concreto la ciencia ficción, con toda su capacidad proyectiva de tendencias sociales, científicas y económicas, suponen una fuente de inspiración para solventar obstáculos presentes. Una especie de pensamiento paralelo externo que nos han legado mentes de científicos e ingenieros brillantes. Cuando pienso en la situación económica actual me viene a la mente el increíblemente futurista ciclo de la Fundación, de Asimov. Y digo futurista, a sabiendas que lo que en esas novelas se plantea no es sino una proyección de la historia de la Humanidad llevada al futuro, pero podemos aplicar muchas de sus enseñanzas al presente.
En concreto la que se refiere al ciclo de decadencia de la sociedad descrita en las novelas. Esa decadencia, económica, social y tecnológica posee un cierto parecido a la crisis actual en el mundo. Hasta hace un año todo el mundo la negaba, esto era Jauja y daba igual a quien preguntases, la burbuja inmobiliaria no existía, el empleo era eterno y los bancos tenían la máquina de hacer dinero. Sólo unos pocos nos aventuramos a decir lo que muchos saían, y ocultaban por su propio beneficio. Desconfiad de quienes ahora os dicen que todo el mundo lo sabía, porque u os mienten ahora, u os mentían entonces cuando decían que no existía ni burbuja ni crisis en el horizonte. Por descontado, la crisis es culpa de un modelo económico mundial, no de un solo gobierno, sino una conjunción de intereses políticos de varias legislaturas, de beneficios empresariales a toda costa y llevados a las Caiman, y de ciudadanos sin infomación, ni ganas de aprender. Ahora vienen a vendernos que la solución está en la formación, que debemos pagar masters, cursos online y a expertos en diversas materias que nos van a sacar de la crisis. En mi opinión, la consultoras de negocio, y las consultoras de formación no pueden saber cómo mejorar un negocio de forma más clara que los trabajadores que lo hacen cada día. Cada semana. Cada año. Por muchos títulos que tengan. Olvidaos de recetas mágicas, de expertos, pensad vosotros mismos como mejorar vuestro trabajo, y vuestra empresa. Gastaos los euros que nos de Europa el Estado en comprar un ordenador con conexión a Internet. No se lo déis a quienes viven de contar cosas que son de sentido común. Os lo dice alguien que se pagó un master de su bolsillo, y que se ha leído docenas de libros de management empresarial y cientos de revistas. Pero vamos al tema, que no es otro que la solución a esta crisis. Porque debemos solucionarla antes de que sea más grave. Ya hemos demostrado que teníamos razón, ahora a trabajar para demostrar que podemos arreglar lo que otros han estropeado. Y es que si ago enseña la caída de Trantor, narrada en las novelas, es que una crisis puede durar mucho tiempo, o poco. Si no hacemos nada, esta va a ser de las que duren mucho tiempo. Eso ya os lo decimos los que no tenemos nada que ganar mintiéndoos. Pero se pueden hacer cosas. Trabajar. Acortar la crisis. Prepararanos para saber reaccionar a lo que venga. Invertir donde nos hace falta, como en infraestructuras de energía y agua, lo que haría descender la dependencia energética, mejoraría el déficit por cuenta corriente y aumentaría el empleo, la formación y la investigación en España. ¿Queremos sustitutos al sector inmobiliario? Tenemos muchos, no hay que irse lejos. Energía. Nos queda un mundo por conseguir en este sector. Es ineficiente, es caro, está en amnos de oligopolios, es dependiente del exterior, contaminante, inelástico al precio. Existen alternativas pero no se sacan adelante, pues siempre hay quien pone trabas. Turismo de calidad. Tenemos un país que posee mucho más que playa. La ciudad ha tomado parte del relevo del turismo de verano, pero debemos potenciar todas las facteas del turismo. Cultura, ocio, gastronomía, ecología, actividades. Mejoremos la agricultura para que sean capaces de abastecer de biodiesel nuestro parque automovilístico. Hagámosla más eficiente al tiempo que mejoramos las oportunidades de los agricultores. Aumentemos la competencia en la distribución para bajar los precios. ¿No van a ser los ciudadanos armados con internet y apoyados por el Gobierno capaces de ver quienes inflan los precios? Consumo: ¿se investiga realmente a gasolineras, tiendas, hipermercados, etc. para garantizar que los derechos de los consumidores se cumplen? empecemos, por ejemplo, por las telecos. Creemos en la red una sociedad de la formación, que se salte los convencionalismos y forme parte de la Web 2.0. ¿Por qué voy a dejar mi empresa en manos de un consultor que no sabe hacerlo mejor que yo? ¿Por que sabe más? ¿Qué sabe, que lo busco en Google? Son muchas cosas por hacer. Harry Seldom, el protagonista de la fundación, el creador del plan para acortar la crisis a una décima parte de su tiempo, no vivió para ver su obra empezar. Necesitó de la ayuda de decenas de miles de personas para crear la simiente de lo que sería el resurgir de la civilización y el desarrollo económico. Acortar la crisis en la que nos hemos metido no va a ser cosa de un gobierno. No va a ser cosa de una empresa. No va a ser cosa de una persona. Va a ser cosa de muchos. Entre esos muchos estás tú.
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