| Lecturas |
816  |
|
Hay veces que rompemos la belleza de nuestro silencio diciendo auténticas barbaridades. Yo también me considero culpable y cuando me doy cuenta me tiro de los pelos pensando cómo puedo ser tan estúpido. Sí, es políticamente incorrecto decirlo, pero el que esté libre de culpa que tire la primera piedra
El racismo -dicen- es algo consustancial a la naturaleza humana, algo innato. Una reacción natural contra algo que no conocemos y por eso nos causa rechazo, miedo o simplemente es más sencillo usarlo de chivo expiatorio. Esto lo dicen los antropólogos y sociólogos y no seré yo quien lo discuta, sin embargo vivimos en un mundo ‘avanzado’ en el que las reacciones naturales quedan aparcadas en favor de las conductas sociales. Pero aquí nos queda un paso más por dar. No resulta raro hoy escuchar cosas como: puto negro, puto chino, puto rumano, puto sudaca, puto panchito, puto guiri, puto gabacho, puto yanke, puto japo, puto moro, puto calvo, puto gordo, putos… Somos auténticos idólatras de la descalificación, tal vez por una inferioridad reprimida que nos quema por dentro y de la que queremos desviar la atención, sin embargo no siempre nos damos cuenta de lo que estamos diciendo. Igual un aficionado del Madrid le dice puto negro a Diarrá cuando tiene su póster firmado en la habitación; igual un auténtico apasionado de Egipto le dice puto moro a alguien que se cruza en la foto de sus fantásticas vacaciones en el país del Nilo… Y aunque no somos consciente de ello, nos hacemos mucho daño a nosotros mismos, porque esa descalificación ‘graciosa’ va calando en nosotros y acabaremos convertidos en auténticos cabrones.
Comentarios de los usuarios (1)
|
|
|