Cuando era más pequeño, siempre que mi viejo me decía algo y yo me hacia el sordo, él, en un tono irónico, me expresaba un “no se oye padre”. Me parece que eso pasa con la educación y su debate en el chile actual.
El “momento refundacional” del que hablaba Manuel Antonio Carretón en “Del Postpinochetismo a la Sociedad Democrática”, cuando hacía referencia al movimiento de los pingüinos, ha pasado y la agenda es copada por la pelea de Lavin y la alcaldesa de Huechuraba o las supuestas irregularidades en el Registro Civil. Una vez más, lo coyuntural ha subsumido a lo trascendente. Para los medios, como no hay tomas ni marchas masivas, el tema simplemente no es noticia. Para algunos políticos, no se oye padre.
Hace un par de días algunos Diputados, entre los que se encontraban mis “jefes”, y el Colegio de Profesores, presentamos una carta a la Presidenta donde exponíamos nuestro profundo rechazo al acuerdo educacional con la derecha y se denunciaba el síndrome de Estocolmo que algunos compañeros de pacto han sufrido. De esto, nada apareció en los medios. No se oye padre.
El jueves pasado, el Consejo Asesor para la Educación Superior, presentó al ejecutivo sus conclusiones finales sobre la(s) reforma(s) que hay que hacer para mejorar la educación superior de nuestro país. El informe fue declarado como reservado y sólo por trascendidos hemos sabido que se va a eliminar la prohibición de lucro que pesa sobre los establecimientos de educación superior. La “excusa”, es necesario “transparentar” una práctica que hoy hacen las universidades, que al fin y al cabo, les permite lucrar con la educación ¿Corrupción? No se oye padre. Asimismo, días antes, una editorial del mercurio señalaba que no había razón alguna para impedir el lucro en la educación superior. Por omisión, en lugar de cambiar el giro a la discusión y señalar que, en ves de acomodar el sistema a los empresarios de la educación, es necesario mejorar y fortalecer los mecanismos de acción para evitar tal trasgresión a la Ley, parece que todos están de acuerdo con el lucro en la educación superior. Sobre esto, No se oye padre. Peor aun, como tantas veces lo ha demostrado Dante Contreras, en nuestro país la educación superior reproduce y no reduce la desigualdad. A las universidades estatales se les obliga a autofinanciarse y, más encima, sus alumnos provienen mayoritariamente de colegios privados y caros.
La Universidad de la República, símbolo del laicismo chileno, con cerca de 6 mil estudiantes y más de 400 profesores, tiene una deuda de alrededor de cinco mil millones de pesos, esta en quiebra y apunto de desaparecer. Nadie quiere hacerse cargo de ella. La masonería no oye padre. Es más, Miguel Nasur, a quién todos conocimos por sus triquiñuelas en el fútbol, quiere hacerse cargo de la Universidad y entre sus exigencias figura que la Republica tiene dejar de lado su calificativo de laica. De ocurrir esto, el laicismo seguirá perdiendo terreno y la masa pensante que están formando las instituciones conservadoras y cristianas coparan nuestra sociedad. Sobre esto, No se oye padre!
Es necesario no dejarse vencer en esta lucha. Tenemos que difundir lo que otro callan, denunciar las malas prácticas en la educación y proponer los cambios que hagan de nuestro sistema educacional más equitativo y de mayor calidad. Sobre esto, si se oye padre.
VERDAD BASTA DECIR LO QUE ES Y NO MAS , PUES MUCHAS VECES LOS POLITICOS DICEN COSAS QUE NO SON , BASTA CON DECIR LO QUE ES.EL QUE ESTE LIBRE DE PECADO QUE...
Hola Citoyen Hola Citoyen encantado de charlar contigo.
Recojo tus comentarios e intentaré en el próximo artículo o en otro comentar las diferencias, según los...