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La decisión del PSOE de proponer a José Bono como Presidente del Congreso ha levantado ampollas entre cierto sector de la izquierda y en especial de la izquierda catalanista. Aunque creo que iré a contracorriente del catalanismo progresista y de cierto sector izquierdista con el que pueda sentir simpatías diré que las lecturas que se hacen son incorrectas.
He tenido enconadas discusiones con compañeros de socialdemocracia.org y de otras redes sobre el tema del catalanismo. Como catalanista cuesta hacerse entender entre personas con otras sensibilidades y visiones. De hecho es difícil para el resto de España entender el catalanismo y cómo es en cierta manera hegemónico en Catalunya (al menos la Catalunya que parece expresarse electoralmente). En “stricto-senso” podría incluso pasar por soberanista porqué hago la defensa clara de que si hay una mayoría aplastante de catalanes que deseemos la independencia y lo expresemos de forma activa por mecanismos democráticos y de forma sostenida la independencia de Catalunya se ha de conseguir a pesar de que una mayoría de ciudadanos del estado español no estuviera de acuerdo. Entenderas estimado lector que si yo no me siento nacionalista español (tampoco catalán pero no viene al caso), mi visión sobre como se estructura el estado es más federalista que la de Bono y el respeto a que si una comunidad política quisiera separarse del estado español pudiera hacerlo me aleja de Bono en muchos sentidos políticos e ideológicos clave. Ahora bien este “rojo separatista” hoy defenderá que Bono sea el Presidente del Congreso de los Diputados de esta legislatura, escapando a la sabiduría convencional del catalanismo. José Bono en sí, como acabo de decir, no me gusta demasiado... hay más de 150 diputados del grupo socialista y tal vez alguno otro de otros grupos con los que me sentiría personalmente más identificado. El mismo Marín, por poner un ejemplo. Ahora bien, vayamos al tema de la elección de José Bono. ¿De que es Presidente?, del Congreso de los Diputados, y este mayoritariamente y de una forma bastante aclaparadora concentra los diputados en dos grandes grupos, representan entre el PP y el PSOE a más del 92% del conjunto de diputados, por tanto hemos de entender que un Presidente ha de ser alguien que sobretodo genere consenso entre el 92% de los diputados y no entre el 55% o el 60%. Sabemos que Bono no ha obtenido el apoyo del PP, es verdad, pero también sabemos que de cara al PP, Bono es el socialista menos malo. Otras soluciones también hubieran sido válidas y legítimas: seguramente Marín levantaba más simpatías entre los nacionalistas y los grupos minoritarios. Ahora bien, si en esta legislatura se quiere intentar reducir el nivel de crispación con el PP y tender puentes al PP (que queramos o no representa millones de españoles) tendrá que buscarse que en el Congreso de los Diputados esté alguien que no les levante tantas ampollas. Y hoy por hoy, Bono hace bien ese papel. Otra cosa es que el PP se baje de la montaña y decida hacer política en lugar de ser el brazo político de los neocons cañís... pero que no sea porqué no se les ofrece espacios de este tipo. No estamos hablando del Presidente de Gobierno, sinó el del Congreso. Algo parecido pasa con el Parlament de Catalunya. El señor Benach me inspira menos confianza que el 70% de los diputados restantes... és es independentista y la mayoría de los ciudadanos de Catalunya no lo és (es tal vez catalanista y eso tal vez implica un cierto grado de soberanismo), es un Presidente que lo és porqué los dos partidos grandes (que no hegemónicos a diferencia del PSOE y el PP en España) no quieren ver a un Presidente del Parlament del otro partido y decidieron darle la Presidencia a ERC como partido bisagra que podría, además, decidir quien gobernaría la Generalitat de Catalunya. Desde fuera pueden decir “¡¡¡es que han escogido un independentista que quiere separarse de España para presidir el Parlament!!!”. Sí, ¿y qué?. Hacer lecturas de la política catalana sólo en clave española es intentar simplificar una realidad política bajo una óptica que nos dejaría ciego. El PSC no es el PSOE, porqué el PSC es catalanista y en cambio el PSOE no (obviamente, luego ya entraré en las supuestas “servidumbres” del PSC en Congreso de los Diputados), y eso ya añade una lectura más complicada a todo... porqué reducir los votos de las generales en Catalunya a “voto PSOE” es no analizar el resultado por territorios ni por la visión política catalana ¿o acaso las comarcas pirenaicas o las tarraconinas donde ha ganado el PSC son tradicionalmente “psoistas” como dicen algunos sabios del PSOE?. El PSC ha ganado en todas las comarcas excepto 4 ó 5, hecho histórico, porqué no sólo casi la mitad de los votantes catalanes han dado el apoyo al PSC sinó que además el apoyo ha sido bastante repartido en todo el territorio, no sólo fruto de la concentración de voto en el área metropolitana. Hacer una lectura de los resultados catalanes en clave sólo española es no entender un pijo... Pero lo mismo pasa cuando desde Catalunya hacemos lecturas de la elección de Bono sólo desde nuestro punto de vista. ¿Es que acaso el Presidente del Congreso de los Diputados le ha de ser más agradable a los diputados catalanes que a los murcianos?, imaginemos que para garantizar el apoyo de PNV y CiU el PSOE le hubiera dado la Presidencia del Congreso a Duran Lleida o a un diputado del PSC de talante más catalanista (Mas, por ejemplo), o a Tardà de ERC. En Catalunya tal vez lo veríamos con mejores ojos que a Bono (aunque no lo sé... tal y como dijo Durán Lleida, Catalunya ya se ha posicionado por el PSC sabiendo que sus diputados harían Presidente a Zapatero pero también Presidente a Bono). Lo único es que en la cámara los 47 diputados catalanes son unos tantos más entre 350. Tienen su valor y su peso, pero no más que otros 47 diputados reunidos de 3 o 4 territorios diferentes. Y resulta que el señor Bono para la mayoría de España es un tipo que caerá más simpático que otros. Spain is not just Catalonia, o sea que España no es sólo Catalunya, y no podemos utilizar nuestra lectura en sólo en lo que nos beneficia o perjudica a nosotros mismos. Mientras Catalunya forme parte del estado español una de las cámaras legislativa será el Congreso de los Diputados, la lógica del Congreso de Diputados no será “la de los intereses catalanes”, o mejor dicho, los intereses de los diputados catalanes (porqué el Presidente del Congreso a quien puede afectar más es a los diputados no a los ciudadanos de a pié ya que no tiene ninguna atribución ejecutiva). Una de las acusaciones que se le hace a Bono es que centralista y “radicalmente españolista”. Lo primero no es más que una concepción del estado, tan legítima como los que somos federalistas o los que son independentistas, no es un anatema y dudo mucho que Bono vaya a cortar más palabras a los de ERC que a los del PP si estos no atienden al reglamento del Congreso. ¿Que no se reformó para permitir que el catalán y otras lenguas oficiales estuvieran presentes en el Congreso?, sí, es verdad, pero la culpa no es de Bono, o al menos no sólo de él. Pero es más, el propio Marín, una persona que en sus opiniones tiene un talante menos centralista no dejó de llamar al orden al Puig cuando hablaba catalán en el Congreso de los Diputados para hacer respetar el reglamento, y dudo mucho que Bono vaya a cortar más o menos a un diputado de ERC o de cualquier otro grupo si se escapa del reglamento. Me preocuparía más que Bono estuviera con peso en la comisión de diálogo sobre el Estatut de Catalunya o cualquier otro. Lo segundo ni es malo, ni es bueno, e incluso cuando se plantea desde el punto de vista “catalán” tampoco debería ser así. Alguien muy españolista puede desear defender inversiones en Catalunya porqué para él no deja de ser territorio patrio (otra cosa es que haya un sector del españolismo que sea anticatalán por el hecho de no querer entender a cualquiera que escape de su pequeña cosmovisión). Y tampoco ser españolista es querer acabar con el catalanismo, igual que ser catalanista no necesariamente implica ser antiespañol. Los nacionalistos tienden a querer buscar enemigos en el contrario, porqué necesitan retroalimentarse a sí mismo... pero eso no deja de ser dialéctica. El catalanismo no necesariamente es nacionalista catalán, con lo cuál no aboguemos en nombre del catalanismo o los intereses de Catalunya el argumento del españolismo de Bono. Si Bono propusiera como diputado que se interviniera desde la Administrión General del Estado en la política lingüística catalana realmente estaría siendo un tipo que querría inmiscuirse en algo que hemos decidido apoyar los catalanes en el nuevo estatuto; pero como Presidente del Congreso esto no va a ir así ni él puede lanzar este tipo de mociones. Que sea más o menos españolista es algo de su personalidad y sus convicciones, igual que su fé, o su percepción de la vida sobre la familia. Ahora bien, él se debe a una disciplina de partido y a votar lo que hace su grupo (técnicamente no es así, pero en la partitocracia esto es así). Sé que no cae bien, a mí el primero, no me gustan muchas cosas de él, igual que puedo valorar otras, pero no son suficientes para haceme el Presidente más deseable.. para mí. Pero para tal vez un señor de Soria, Bono le guste más que otros diputados socialistas. Catalunya en el Congreso tiene su voz, e incluso el catalanismo, pero esa voz no puede ser la única que se oiga. Otro aspecto sobre Bono que se comenta es la servidumbre del PSC en el Congreso. Antes he dicho que el PSC es otro partido distinto al PSOE, y eso es verdad, con su proyecto propio. Otra cosa es que hasta el momento el PSC siempre se ha presentado para integrarse a defender y apoyar las propuestas del PSOE para el estado participando de ellas como si fuera una federación más. Es un acuerdo de mútua colaboración que cualquiera de las dos partes puede romper y se puede tensionar en más de una ocasión, provocando incluso que los diputados del PSC votaran distinto al del resto del grupo del PSOE en 2 ocasiones la anterior legislatura. El PSC como parte del grupo socialista del Congreso ha apoyado a Bono como Presidente, ¿porqué?, pues entre otras porqué el PSOE ya había anunciado que lo presentaría y no puedes entrar en un pacto sólo defendiendo lo que te gusta. Los votos del PSC eran para que Zapatero fuera presidente y para aplicar un programa (el escrito y el expresado en campaña) que entre otras cosas era para que Bono presidiera el Congreso e intentar ayudar a disminuir la crispación del PP. El mejor dentro del PSOE para conseguir que en el Congreso no la líen los del PP y tal vez se sienten a negociar un poco más en la vida parlamentaria es Bono, es tal vez quien más se parece a cierto sector del PP; el resto de grupos, los minoritarios, no tienen problemas para negociar y lo harán de la misma manera siendo Bono o no Presidente del Congreso, es con el PP donde no se encuentran los puentes y Bono es uno de ellos. El PSC no es “servil” al PSOE, es que el PSC no engaña ya que pone claro que sus votos son para hacer Presidente a Zapatero con su programa. Recuerdo a lo que iba, el voto de Catalunya en las generales al PSC no sólo era del tradicional votante que muchos llamarían “psoista”, que se abstiene en las autonómicas. No. El votante del PSC era de todos los territorios (o casi todos) algunos de ellos muy catalanistas pero que querían que en el Congreso ganaran los votos que harían a Zapatero presidente de forma segura (al menos más segura que votar a CiU o a ERC o ICV), y que el mensaje de supuesta fuerza decisiva o de bisagra o de ecorar el peso más a la izquierda no ha cuajado. Ese votante quería ir al grano, y “los intereses” de Catalunya en el congreso de los diputados los defiende hoy en día algo (ligeramente) más y mejor el PSC que el resto de diputados catalanes todos juntos, porqué así Catalunya ha delegado en ellos, sin menoscabar lo que representan los otros 22 diputados catalanes. Si lo planteamos dentro de los diputados “catalanistas” de los 36 diputados que representan tendencias de una forma u otra de catalanismo político, el PSC representa más de dos tercios de ese catalanismo político en el Congreso de los Diputados, en esta legislatura. No comencemos a decir “traidores a los intereses de Catalunya” porqué estaríamos llamando idiotas a los electores catalanistas del Pallars que en general pocas simpatías tienen a Bono, pero que sabían que la opción de Bono era bastante real... Los votantes catalanes no son oligofrénicos acabados y sabem muy bien que el PSC tiene compromisos con el PSOE de intentar llegar a acuerdos y votar con el grupo del PSOE en el Congreso de los Diputados, no es un invento de hoy. Terminando... Bono es un tipo que me disgusta desde mi planteamiento personal y que seguramente para una visión política puramente catalana no es el mejor Presidente del Congreso, pero no hay que olvidarse de la frase “Spain is not just Catalonia”. Igual que pedimos que desde la visión política que se pueda tener fuera del principado no nos vengan dando lecciones o alertando sobre lo malvado que es hacer Vicepresident a Carod Rovira o que los soberanistas tengan relevancia en la política e instituciones catalanas (entre otras por el capricho de que bastantes catalanes les suelen dar de vez en cuando algunas mayorías) o que el PSC no tenga porqué defender en el Parlament lo que defendería el PSOE estatal, o que incluso que dentro del Partido Popular de Catalunya haya quienes marquen algunas pequeñas diferencias respecto al modelo que inspiran en Génova, tendríamos que tener una visión más amplia de las instituciones generales del estado y ver el contexto, porqué nuestra visión (catalanista) es válida y respetable (como no) pero el análisis realizado sólo desde esa visión no es ecuánime ni respectuoso hacia lo que ha de ser el Congreso de los Diputados. Esta legislatura lo va a ser, igual que en una parte lo fué la anterior, muy importante para Catalunya: se ha de poder conseguir entre otras cosas el retorno de todos los papeles incautados en Catalunya durante la represión franquista a sus legítimos dueños, se ha de redefinir entre otras cosas un nuevo modelo de financiación y de reparto autonómico y se han de pactar bastantes infrastructuras en las que Catalunya algo le afectan. Por tanto vamos a pedir a muchos políticos y ciudadanos de otros territorios comprensión para entender que Catalunya ya no puede ser el carro de antes porqué las comunidades más pobres ya no lo son tanto y el crecimiento económico de Catalunya ya no es tan fuerte y por tanto no podemos seguir siendo tan donantes como hasta ahora, vamos a pedir que entiendan los salmantinos que el Archivo Nacional (que es de todos no sólo de ellos) tiene documentos que no pertenecen legítimamente al estado sinó a particulares o entidades catalanas y que estos los están reclamando, vamos a pedir a los murcianos que entiendan que el agua del Segre (o la del Ebro) la necesitamos para evitar que 5 millones de catalanes se queden sin agua de boca y que entre otras es porqué pedíamos que el PHN no se hiciera porqué la cuenca del Ebro no podía redirigir sus aguas a un crecimiento en urbanizaciones fuera porqué los que dependen de él corrían el riesgo de no poder abastecer la misma ciudadanía. Vamos a comenzar a desarrollar un Estatut el cuál media España, soliviantada por el PP, lo ve como algo amenazante para ellos. Por tanto desde el catalanismo político no podemos tener la visión cerrada que a veces encontramos en ciertos sectores del nacionalismo español respecto a Catalunya y verlo todo sólo desde nuestro agujero de cerradura. Y en definitiva... a los que no nos gusta Bono, tal y como dijo un dirigente del PNV con una frase algo más grosera: mejor en un papel institucional que en el consejo de ministros. ¿O no?... seamos algo más generosos y no queramos que el Congreso de los Diputados se adapte a la visión púramente catalanista, el resto de sensibilidades del estado español también han de verse reflejadas.
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