| Energías alternativas al petróleo, una necesidad cada día más acuciante |
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Mucho se habla de la energía nuclear en estos días de precios del petróleo disparados como fuente barata de energía y como sustituto del citado oro negro. No negaré, desde luego, que lo es, pero me gustaría ofrecer una serie de consideraciones al respecto de las energías renovables, que tan menospreciadas se ven al ser económicamente más “caras” y menos regulares.
Desde luego, esta valoración económica es realizada por gente que no incluye en el coste de las energías actuales como el carbón y el petróleo los costes medioambientales y sociales, que, en mi opinión, debían estar computando en las contabilidades de todas las empresas, repercutiendo el coste medioambiental en los costes y los precios. Después de muchas discusiones sobre fuentes de energía alternativas en un foro distinto a este llegué a una serie de conclusiones que expongo a continuación. 1. Energía eólica. Esta energía, que es cuatro o cinco veces más cara que el petróleo (si no tenemos en cuenta costes medioambientales, cosa con la que no estoy de acuerdo, pero que al no existir un mercado maduro todavía para el CO2 y no poder conocerlos, los obviaré), y más todavía que la nuclear (que es la más barata de obtener), se genera con el viento. Esta energía tiene el problema de que es discontinua en su generación, pues depende de algo variable como son las condiciones climatológicas. Por ese motivo se argumenta desde ámbitos que podríamos llamar “antirrenovables” que no sirven para sustituir ni una sola central de energía nuclear o térmica. Por ahora, deberíamos conformarnos con que se extienda, y llegue a suponer un porcentaje elevado ¿un 15%? de nuestras necesidades totales. Eso afea el paisaje, sí, igual que una central térmica. Pero quien no prefiere disponer de una energía limpia, que no de otras cosas (no sólo centrales térmicas) que tienen el mismo impacto visual y que no benefician a la sociedad (fijémonos en el monstruo de 20 plantas de hotel que están construyendo en el Cabo de Gata). Pensemos que no se trata de eliminar centrales en un primer momento, sino en quemar menos petróleo cada vez. El problema es el dinero que cuesta mantener las dos infraestructuras funcionando. Siempre es problema de dinero. Pero si se generase suficiente oferta de generadores eólicos, los costes de investigación se verían compensados por los posibles beneficios de mejorar el sistema. Lo difícil, dicen, y lo caro, es reparar el motor de la torre que está a mucha altura, y con viento. Si se invirtiese en investigar este problema se podría encontrar una solución que abaratase este mantenimiento, seguro. Pero si cerramos ya esa puerta de entrada, alegando un coste mayor del KW, lo único que conseguimos es evitar que esa mejora se produzca. 2. Torres solares. Se trata de una gigantesca torre que aprovecha el calor de los rayos del sol para elevar el aire dentro de la torre y generar energía eólica. De momento está en fase de pruebas en Australia. La que se estaba haciendo en España funcionó muy bien hasta que se cayó. Pero es, de momento, sólo una posibilidad. 3. Placas y paneles fotovoltaicos. Su eficiencia debe crecer para mejorar su coste relativo. De hecho, una empresa española anunció hace poco una avance significativo en este ámbito, ¿una mejora del 25%?. Eso reduciría a unas 6000 has la superficie que sería necesaria llenar de placas solares para sustituir una central nuclear. ¿Y para sustituir una térmica? ¿5000 hectáreas? Vamos a hacer unos cálculos rápidos. Un km cuadrado contiene 100 has. Por lo que serían necesarios 50 Km2 para sustituir una central térmica. Es decir, un área de 5 kilómetros de lado por 10 de largo (o me he equivocado o eso es lo que se llega a quemar en un sólo incendio veraniego en nuestro país). No parece, si es correcto, una superficie muy grande, y el único problema que le veo es que el suelo ya está elegido para montar adosados en casi toda España. Pero hay zonas, los Monegros, Almería, etc. donde no existe esa presión urbanística y donde además, no suele llover mucho, por lo que su eficiencia aumentaría. Además, una vez instaladas las infraestructuras, el coste del transporte y las pérdidas por el mismo se reducirían ante la alternativa de importar energía de Francia, por ejemplo. Los paneles fotovoltaicos presentan además la versatilidad suficiente como para instalarse en un gran nº de viviendas y edificaciones (recientemente se ha ampliado el nº de gasolineras autosuficientes). Imaginaos, por un segundo, que con nuevos paneles un 20% más eficientes se pudiese abastecer un 35 o 40% de las necesidades de cada casa. ¿No sería un gran avance, combinado con mejores aislantes y un uso más racional de la energía que en España no está extendido? No se podría llegar a ahorrar en cada casa un 50% de la energía que se consume? ¿o más? Eso ya empieza a hacer más viables la centrales eólicas y solares ¿no? Sobre todo, si las combinamos con las hidráulicas. 4. Aislantes en viviendas y uso de energía solar térmica para calentar el agua. Durante una discusión sobre este problema en un foro, que fue la que originó la idea de este artículo, llegamos a la conclusión de que si no se hace, es por dinero. Porque cuesta dinero hacerlo (aunque luego se ahorre en la factura de la luz). Siempre dinero. Para abastecer completamente de agua caliente un chalet se necesitaría invertir un unos nueve mil euros, y para ampliar el suministro a la electricidad habría que llegar hasta los dieciocho mil euros. Más mantenimiento y el coste del aislante. Las economías de escala podrían reducir el coste de estos procedimientos durante la construcción, pero éste seguiría siendo considerable. Desde ámbitos críticos de nuevo con las medidas de ahorro de energía se argumenta que eso incrementaría el coste de las viviendas en torno a un uno o dos por ciento. Si comparamos el margen del 20 ó 25% que reportan las viviendas a las promotoras, más el 5% que les queda a las constructoras, estaríamos reduciendo el beneficio de este sector en una treintava parte. Con el beneficio de que se crea valor añadido para el cliente, lo que ayudaría a mantener el precio de la vivienda en una posible crisis inmobiliaria, y que es un elemento que puede usarse para el marketing social por parte de la empresa. 5 Biodiesel y motores híbridos. Alegaba la persona con la que debatía este tema que, para satisfacer la demanda de combustible de la Comunidad de Madrid, se necesitaría una cantidad inmensa de aceite de girasol (o caña u otros aceites vegetales). Bien, aunque sea muy poco el petróleo que se deje de quemar, merecerá la pena sólo por reducir el impacto ambiental. Pero imaginemos que los nuevos motores híbridos que las empresas automovilísticas están terminando de poner a punto logran mejorar su eficiencia, y reducen el consumo de todos los coches del planeta un 20 ó 25 % sin necesidad de recargarse de la red (ahora están en un 15%). Esto abriría el camino para crear estaciones de servicio para coches eléctricos, que sólo utilizarían el motor de gasolina en contadas ocasiones. Por ahora, los coches solares son inviables, pero más que por la tecnología, que puede desarrollarse invirtiendo dinero, porque a los seres humanos nos gusta correr con el coche, y eso por el momento, no es posible con los motores eléctricos (sí con los híbridos, pero consumiendo gasolina). Ahora, ¿y sí se aumentase en todo el mundo la superficie de plantaciones que producen estos aceites como está haciendo Brasil? En Europa y USA, en lugar de subvencionar políticas agrícolas destinadas a proteger a los agricultores de los alimentos extranjeros, se podrían subvencionar esta clase de cultivos (con el aliciente de que por fin ayudaríamos a los países pobres), y reduciríamos nuestra dependencia de la OPEP. Sería además, una forma ideal de iniciar una transición de nuestra agricultura a una economía más productiva y menos dependiente de subvenciones. Pero eso es tema para otro artículo. La mezcla de motores híbridos más eficientes y estandarizados (y por lo tanto baratos) y grandes cantidades de biodiesel obtenido de los nuevos cultivos, ¿no reduciría de forma progresiva y cada vez más significativa esta demanda de petróleo? Y sin perjudicar al consumidor que seguiría como hasta ahora, subvencionando cultivos, pero de otro tipo y cada vez menos. Otro tema es si esto es posible por el desafío que supone a las empresas petroleras y petrolíferas. Así como a las naciones que dependen del crudo. Desde luego, hay formas de hacer que sean esas mismas empresas las que inviertan en las infraestructuras necesarias. Los recientes aumentos del precio del petróleo, y las leyes ambientales, parecen empujar en esta diección. 6. Biomasa. Esta fuente de energía representa sólo un % marginal y limitado a zonas determinadas (pero no debemos renunciar a ella, por muy pequeño que sea su impacto, pues pueden generar mejoras en la eficiencia energética de algunos pueblos o zona rurales). 7. Maremotriz y utilización de turbinas para aprovechar las corrientes marinas. Ambas son posibilidades de futuro, pero, por ejemplo, el proyecto de unir España con África mediante un túnel ha tomado un nuevo rumo ahora, con una propuesta de crear una isla flotante (para turismo, con hoteles, casinos, centros comerciales), un túnel submarino, y una serie de turbinas que aproveche el intercambio de masas de agua entre el Mar Mediterráneo y el Atlántico (sin generar mucho impacto medioambiental). Este proyecto lo ha traído de vuelta a la actualidad. La estimación es que podía dar energía a una ciudad grande, o un par medianas, además de ser autosuficiente en si mismo. 8. La energía nuclear. Es una opción viable. Su energía es barata, y los residuos nucleares pueden almacenarse hasta que se encuentre una forma de limpiarlos o reutilizarlos. El único riesgo que les veo es el peligro de accidente o atentado terrorista (cosa que a día de hoy no es cosa como para tomarse a broma o a la ligera). 9. Reciclaje. El reciclaje es una fuente de ahorro de energía. Tanto el de vidrio, como el de metal, papel, plástico o neumáticos, es una forma de reducir no sólo las necesidades de materias primas de una ciudad, sino también sus inputs energéticos. En resumen, no se trata de encontrar una única fuente de energía que sustituya a todas las demás, sino de una combinación de todas ellas que nos permita reducir el consumo de las centrales térmicas y los automóviles, para dar tiempo a la Naturaleza a asimilar las demás emisiones que hacemos a la atmósfera. Las combinaciones son varias, si llueve, energía hidráulica, y si no, solar, y eólica cuando sople el viento. Todo ello combinado con un uso racional, y una reducción del consumo de los edificios mejor aislados, equipados con paneles solares, y con coches híbridos que usen biodiésel. El único problema que existe para conseguirlo es que se requieren inversiones. Si cada día se pueden ahorrar 3.000 millones de euros sólo en armamento y subsidios agrarios, con eso, se podría acometer un plan para dotar de energía barata y limpia a todo el mundo en el plazo de 10 años. Las razones para no hacerlo son políticas, económicas y empresariales. Por último, como le dije a mi colega de foro, simplemente decir que no sólo nos conviene dar esos pasos en pos de encontrar otras fuentes de energía, sino que además nos es absolutamente imprescindible. El petróleo, el gas natural y el carbón tienen una fecha de fin de reservas. Cuando se terminen, no sé si podríamos bastarnos sólo con las nucleares para sustituirlas, pero creo que no debemos arriesgarnos. Es por eso que todo paso dado en pos de fomentar las energías renovables es un gran paso, aunque mucha gente no le concederá ningún valor. Sólo un dato más. Según Greenpeace, para el año 2.050, si se desarrollasen las energías alternativas renovables, España podría cubrir sus necesidades energéticas totales 10 veces Es decir: 8,32 veces con la solar, 1,47 veces con la eólica, Un 19% con la maremotriz, Un 7% con la biomasa, 3% con la hidráulica, 1% con la Geotérmica. Bien, a muchos nos bastaría con cubrirlas una sola vez, por lo que debemos trabajar en convertir las energías renovables en una alternativa económica y socialmente viable. (Nota: como se podrá observar, no he hablado de tecnologías como la Fusión o las pilas de hidrógeno. Considero que hablar de ellas es especular sobre alternativas todavía no demostradas, y prefiero centrarme en alternativas serias, factibles y reales que tenemos disponibles hoy en día para convertir nuestra sociedad en medioambientalmente sostenible). Comenta el artículo
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| Escrito por Francisco Agenjo | |
| jueves, 20 de abril de 2006 | |
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Mucho se habla de la energía nuclear en estos días de precios del petróleo disparados como fuente barata de energía y como sustituto del citado oro negro. No negaré, desde luego, que lo es, pero me gustaría ofrecer una serie de consideraciones al respecto de las energías renovables, que tan menospreciadas se ven al ser económicamente más “caras” y menos regulares.







