Escondido entre las hostias que le estamos metiendo al conseller Baltasar por “la magnífica” gestión que está llevando con el problema de la escasez de agua, han aparecido estos días noticias sobre sanciones propuestas por la CNC (Comisión Nacional de la Competencia) a patronales alimentarias, por haber justificado los importantíssims encarecimientos de precios de los productos de primera necesidad, desde la falsedad. Nos han estado subiendo el precio de los huevos, la leche, el pan y la carne de pollo a niveles casi de caviar, usando las mismas técnicas que con los inmuebles, inmoral.
Parece como si para hacer negocios en este país de pillos, fura necesario hacer un màster de malas prácticas y extorsión al consumidor final porque de otra manera un servidor no entiende la ética de los negocios, ¿en el resto de Europa pasa lo mismo que aquí?. Si a esto añadimos también la segunda parte, la habilidad que todos estos que se enriquecen con mala praxis tienen para defraudar a la hora de pagar impuestos, habremos de concluir que para sobrevivir en el mundo de los negocios en España se tiene que acabar robando, es triste.
Y lo más jodido de todo es concluir que si esto ha pasado en la construcción y ahora se divisa que está pasando también en sector alimentario, ¿cómo podemos estar seguros los consumidores que el resto de sectores están haciendo las cosas como procede?. Después nos hablarán de la crisis de confianza y de las subprimes norte americanas de los cojones, pero lo que está pasando aquí es de juzgado de guardia, ¿no lo creéis vosotros?.
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